División entre los jarrones chinos del PSOE acerca de los indultos a los condenados por el procés. Si por un lado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha apoyado al actual jefe de gobierno, Pedro Sánchez, asegurando que el informe negativo del Tribunal Supremo es más bien una “valoración política” y que la decisión de conceder el perdón es una cuestión del Estado, por lo cual no es del ámbito de la justicia, el otro expresidente socialista, Felipe González, se ha manifestado absolutamente en contra de los indultos, pese a que él mismo aprobó en 1988 un indulto al general Armada, uno de los principales artífices del golpe de estado perpetrado por el ejército español y la Guardia Civil el 23 de febrero de 1981. Es decir, niega el indulto a los que pusieron urnas pero se lo concedió a quienes sacaron tanques a la calle.

"En estas condiciones, yo no haría el indulto", afirmó González en una entrevista en El Hormiguero de Antena 3 recogida por Europa Press, en la que ha señalado que la democracia española es "madura" aunque "estemos empeñados en estropearla por la crispación y el enfrentamiento". "La Constitución Española no declara enemigos, aunque haya gente que esté en contra de la Constitución, de uno u otro signo. Eso nos diferencia", ha afirmado.

Por ello, el expresidente González ha afirmado que la Carta Magna "es no militante". "Que no sea militante significa que admite posiciones incluso ideológicamente contra la Constitución. Lo que no admite es que nadie unilateralmente rompa las reglas del juego". Por ello ha insistido en que hay un "procedimiento previsto" para cambiarla. "¿La quiere romper a la fuerza? No tiene derecho", ha zanjado.

En este contexto, el que fuera líder del PSOE ha desvelado que habló "largamente" con el expresidente Mariano Rajoy durante el otoño de 2017. "Y le dije que la última oportunidad para cortar esta deriva era el 6 y 7 de septiembre, no el 1 de octubre con la DUI", ha enfatizado.

“La deslealtad se paga”

A su juicio, cuando el Parlament catalán aprobó "las leyes de desconexión no tuvieron ningún respeto". "Era la última oportunidad para decir: 'oiga, la deslealtad en las reglas del juego se paga'. Se tenía que haber puesto por delante la política", ha apuntado González, quien ha indicado que la justicia "puede ser la última razón, pero no la primera". "La judicialización de la política es un desastre", ha apuntado.

Así, ha pedido no "satanizar" ni el artículo 155 ni el estado de alarma, "que es muy flexible" y es la "única posibilidad" para limitar los derechos fundamentales de los ciudadanos recogidos en la Constitución.

Por último, ha pedido gobernar a los catalanes "desde la Generalitat" para "superar la fractura en la sociedad catalana. Eso, ha dicho, exige "una aproximación y reconciliación", y se hará "desde el respeto a la legalidad". "Lo fundamental es la lealtad institucional, siempre recíproca. Cuando alguien es desleal no quiero que vaya a la cárcel. No quiero que ocupe la responsabilidad que le permite ser desleal, que no es lo mismo", ha concluido.

 

Imagen principal: Felipe González en una fotografía de 2018 / Efe