Alberto Núñez Feijóo ha pedido este martes que los sindicatos desconvoquen la huelga general del 11 de noviembre, a las puertas de la campaña electoral del 29N que comenzará solo dos días después. En un desayuno informativo organizado por la agencia Europa Press, el líder del PP ha asegurado que cuando este paro se anunció, él optó por "mantenerse en silencio respetuoso". Pero considera que después de la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo), esta huelga es "inoportuna", también porque "va en contra de la oposición, no del gobierno", cosa que ya era un "error" desde el primer momento. A pesar de decir que él "no cuestiona el derecho a huelga", ha manifestado que no quiere "unos agentes sociales débiles, sino responsables", ha manifestado el líder de los populares, que también ha afirmado que "España acaba de vivir una tragedia y acaba de ver los problemas del sistema".
Preguntado por si ya tiene en mente quién sería su ministro de Fomento si las urnas confirman la tendencia demoscópica de un Congreso con mayoría de PP y Vox y los populares consiguen volver a la Moncloa, ha respondido afirmativamente. "Sí, sin duda; pero si lo puedo nombrar dependerá de los españoles", ha añadido. El líder del PP ha explicado que durante estos años ha trabajado con un equipo en materia de infraestructuras, "una carpeta que siempre me ha gustado".
Así, ha señalado que son necesarios cambios profundos en Adif, así como nombrar "un ministro que llegue aprendido". En alusión al actual titular de Transportes, Óscar Puente, Feijóo ha reclamado "rigor" en la gestión para quien tenga que estar al frente del sistema ferroviario. "Si la medida de tu exigencia es colocar en Renfe a un portero de clubes como Koldo García, luego no te extrañe que las cosas no funcionen correctamente", ha afirmado en referencia al asesor de José Luis Ábalos. Por eso, ha defendido que los cargos se tienen que ocupar "por efectividad, no por afinidad política".
La huelga general del 11N
Comisiones Obreras y UGT anunciaron el pasado mes de octubre una huelga general en todo el Estado para el miércoles 11 de noviembre. Será la primera de esta magnitud desde el 14 de noviembre de 2012, cuando los sindicatos se movilizaron contra las políticas de austeridad y la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy. La de este año se decidió convocar después de que Junts per Catalunya, PP y Vox tumbaran en el Congreso de los Diputados los decretos ley de vivienda del Gobierno. Eligieron esta fecha para no coincidir con el periodo electoral, a pesar de que la campaña arranque oficialmente el día 13.
Los sindicatos reclaman aumentos salariales de entre el 4% y el 7% en los convenios, un aumento del 7% del salario mínimo, el control del precio de los alquileres y más vivienda protegida. Las patronales CEOE, Cepyme, Foment del Treball y Pimec han rechazado el paro. Este lunes, en una asamblea en Cornellà de Llobregat, CC. OO. y UGT cifraron en 3.400 las adhesiones registradas en todo el Estado. El secretario general de CC. OO., Unai Sordo, reclamó defender los servicios públicos y reforzar las infraestructuras: "Este país necesita recuperar el valor de lo público".
Feijóo pide un "mandato claro" a los electores
Al principio de su intervención inicial, Feijóo ha pedido a los electores "un mandato claro" (después ha concretado que esto se traduce, sencillamente, en tener la fuerza suficiente en el Congreso para impulsar y aprobar sus propias medidas) y ha presentado un "triple compromiso" si gobierna: "Decencia en la política, conseguir que el país funcione y garantizar que el esfuerzo de la gente vale la pena". El líder del PP ha defendido que hay que construir "un millón de viviendas", formar más médicos y planificar los servicios "en la misma proporción que aumenta la población", para que "un joven pueda acceder a un proyecto de vida", las empresas tengan en qué invertir y el Estado "genere confianza". También se ha comprometido a hacer "una auditoría completa" de los últimos años de gobierno.