El expresident de la Generalitat Valenciana y también de la extinta entidad bancaria Bancaja, José Luis Olivas, ha fallecido este sábado a los 73 años. Olivas fue presidente entre julio de 2002 y junio de 2003, sucedió a Eduardo Zaplana y precedió a Francisco Camps. La muerte de José Luis Olivas, que ha avanzado el diario Las Provincias, se conoce justo el día en que el Boletín Oficial del Estado publica el nombramiento de un nuevo presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca. El Ejecutivo valenciano ha expresado su pésame en un comunicado: "Acompañamos en el dolor a su familia, amigos y allegados", han escrito en la red social X y ha declarado luto oficial en el País Valenciano para este domingo 30 de noviembre.
Además de ello, también fue diputado en las Corts Valencianes desde 1995 hasta 2003, consejero de 1995 a 1999 y vicepresidente de 1999 a 2002. Nacido en Motilla del Palancar (Cuenca) en 1952, Olivas comenzó su carrera política en las filas de UCD, partido del que fue uno de los fundadores, y en las primeras elecciones democráticas fue elegido concejal en València, aunque posteriormente militó en el Partido Popular, formación de la que también fue secretario general del partido durante casi una década, de 1993 a 2002.
Complicada carrera en la banca
Tras las elecciones del 25 de mayo de 2003, Olivas abandonó la política activa. Su carrera también estuvo muy vinculada al ámbito económico, ya que ocupó altos cargos en instituciones económicas valencianas como el Institut Valencià de Finances y el Institut Valencià d'Investigacions Econòmiques. Más tarde pasó al sector financiero, llegando a ser presidente de Bancaja en enero de 2004 y del Banco de Valencia, así como vicepresidente de Bankia. Aquel período coincidió con la burbuja inmobiliaria y la posterior crisis financiera, que acabó desencadenando graves problemas en la entidad y derivó en varios procedimientos judiciales, que también afectaron al expresidente. Olivas fue condenado en 2017 a un año y medio de prisión y al pago de una multa de 151.800 euros por la emisión de una factura falsa de 500.000 euros a la empresa Sedesa Inversiones, en la que simulaba un servicio de asesoramiento que nunca llegó a prestarse.
La gestión de Olivas al frente de Bancaja y del Banco de Valencia le supuso una avalancha de críticas y lo situó en el ojo del huracán judicial, con diversas causas que arrastró durante más de una década y que lo llevaron a renunciar a todos los honores y derechos que le correspondían como expresidente de la Generalitat Valenciana. Sin embargo, posteriormente, fue absuelto de algunas de las otras causas de las que se vio implicado. Fue declarado no culpable por la Audiencia Nacional en el juicio por la salida a bolsa de Bankia y en la causa relativa a la falsedad en las cuentas del Banco de Valencia
