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Reus despidió este lunes la Festa Major de Sant Pere con una última Tronada multitudinaria en la plaza del Mercadal, que se llenó hasta los topes para vivir el último estallido de pólvora de las fiestas. Pero, una vez apagado el estruendo, la plaza tomó un marcado tono reivindicativo cuando decenas de esteladas aparecieron entre el público y gritos de “Independència” resonaron con fuerza ante el Ayuntamiento. La acción había sido preparada por diversas entidades, entre ellas la ANC, Òmnium y la CUP, que repartieron cartulinas con esteladas entre los asistentes. Cuando la humareda de la Tronada se empezó a disipar, la imagen de la plaza cambió y las esteladas se alzaron de manera simultánea y también se desplegaron dos de grandes dimensiones, mientras buena parte del público coreaba consignas independentistas.

Una plaza llena de esteladas después de la Tronada

El despliegue se produjo justo después de la última Tronada, en uno de los momentos más concurridos de la fiesta. Miles de personas seguían concentradas en el Mercadal cuando empezaron a aparecer las cartulinas y las banderas, en una acción que transformó el final tradicional de Sant Pere en una escena de reivindicación colectiva. Los gritos de "Independència" se oyeron de forma unánime en varios puntos de la plaza y, a continuación, también se cantó Els segadors.

La Guardia Urbana retira una estelada del balcón

El momento más tenso se vivió en el balcón del Ayuntamiento. Una agente de la Guardia Urbana subió al balcón consistorial y retiró una estelada a unos jóvenes antes de que pudieran exhibirla. La escena provocó la reacción de parte de los concentrados en la plaza, que increparon la actuación policial. Mientras a pie de plaza se mantenían las esteladas y los cánticos, en el balcón la actuación policial impidió que la bandera fuera desplegada desde un espacio institucional, lo que acentuó la tensión en los últimos instantes de la celebración.

Después del episodio, la movilización continuó con los gritos de "Independència" y el canto de Els segadors, que pusieron el punto final a una Diada de Sant Pere marcada por la tradición festiva, la participación masiva y la reivindicación política en el corazón de Reus.