ERC y EH Bildu vuelven a unir fuerzas en el Senado para plantar cara a la derecha el 29N

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y EH Bildu volverán a concurrir conjuntamente al Senado en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Las dos formaciones soberanistas han anunciado este sábado un acuerdo para reeditar la coalición electoral con la que ya se presentaron a los comicios de 2023, con un objetivo político muy claro: sumar fuerzas para defender los derechos nacionales de Catalunya y Euskal Herria, ampliar los derechos sociales y plantar cara a lo que definen como el "bloque reaccionario". El acuerdo, que todavía deberá ser ratificado por las bases de ambas organizaciones en los próximos días, llega en plena precampaña electoral y en un momento en que el PSOE también estudia articular candidaturas conjuntas con otras fuerzas progresistas para intentar impedir que el PP vuelva a controlar la cámara alta.

Las dos formaciones consideran que la experiencia de colaboración de los últimos años ha sido positiva y que la fórmula conjunta ha demostrado su utilidad para defender los intereses de los dos territorios y de sus mayorías sociales. ERC y EH Bildu han compartido grupo parlamentario en el Senado bajo la denominación Izquierdas por la Independencia, una alianza que les ha permitido coordinar iniciativas y reforzar su presencia institucional. "Ante la amenaza que supondría un gobierno del bloque reaccionario en el Estado, las izquierdas soberanistas vasca y catalana tienen claro que el 29 de noviembre hay campo por correr. ¡Y que es posible ganar!", señalan en el comunicado conjunto. Pero advierten que, para conseguirlo, es necesario "sumar fuerzas, unir voluntades" y priorizar los objetivos compartidos por ambos pueblos: los derechos nacionales, unas condiciones de vida dignas y la capacidad de decidir su futuro.

El Senado, una batalla electoral decisiva

El anuncio de ERC y EH Bildu se enmarca en una batalla electoral que esta vez también pone el Senado en el punto de mira. Tras la convocatoria anticipada de elecciones por parte de Pedro Sánchez, las fuerzas de izquierdas buscan fórmulas para evitar que la derecha vuelva a disponer de una mayoría absoluta en la cámara alta, como ha ocurrido durante la última legislatura. De hecho, el PSOE estudia concurrir al Senado en coalición con otras formaciones progresistas, una maniobra que pretende aprovechar las particularidades del sistema electoral. En la mayoría de provincias se eligen cuatro senadores por votación directa y cada elector puede votar hasta por tres candidatos. Esto favorece que la fuerza más votada obtenga habitualmente tres escaños, mientras que la segunda se queda con el cuarto. La división del voto progresista puede facilitar, por tanto, que el PP se imponga incluso sin conseguir una mayoría abrumadora de sufragios.

En este contexto, ERC y EH Bildu han optado por dar continuidad a una alianza propia, con un perfil soberanista y de izquierdas, al margen de las conversaciones que puedan mantener los socialistas con otras formaciones. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la coalición no implica una candidatura única en todo el Estado, sino una fórmula de cooperación electoral entre dos partidos que concurren en circunscripciones territoriales diferentes.

La vivienda, una prioridad compartida

Más allá de la estrategia electoral, las dos formaciones han querido situar la emergencia de la vivienda en el centro de su acuerdo. Una cuestión que se ha convertido en un eje electoral vertebrador, especialmente después de las movilizaciones multitudinarias de las últimas semanas y de la crisis política provocada por la muerte de Maricarmen, la mujer madrileña de 87 años que se ha convertido en símbolo de la lucha contra los desahucios. ERC y EH Bildu consideran que el acceso a una vivienda digna es uno de los grandes problemas que comparten Catalunya y Euskal Herria y se comprometen a impulsar todas las iniciativas a su alcance para garantizar este derecho y proteger a las personas que sufren las consecuencias de la crisis residencial.

En el comunicado, las dos organizaciones también apelan a la necesidad de superar los intereses estrictamente partidistas y construir una alternativa política capaz de frenar a la derecha. "Esta coyuntura histórica exige mirada larga y responsabilidad", sostienen, convencidas de que la colaboración entre las izquierdas soberanistas es una herramienta para defender tanto los derechos sociales como las aspiraciones nacionales de los dos territorios. El mensaje tiene, por tanto, una doble dimensión: la voluntad de reforzar la representación soberanista en el Senado y la de intervenir en la disputa política estatal ante la posibilidad de un gobierno del PP y Vox. ERC y EH Bildu no quieren quedarse al margen de esta batalla y reivindican que el soberanismo de izquierdas también tiene un papel que jugar en el resultado del 29N.

La decisión deberá superar ahora el último trámite interno, con la ratificación de las bases de las dos formaciones. Si recibe el visto bueno, ERC y EH Bildu volverán a llegar juntas a las urnas con la misma idea que resume su comunicado: "La acumulación de fuerzas es la fórmula para ganar".