Todavía no ha tomado posesión el nuevo Govern monocolor del president Pere Aragonès. Lo hará mañana con muchos retos por delante y, de momento, sin tener clara una mayoría en el Parlament para tirar adelante. La primera gran prueba de fuego serán los presupuestos, que han sido confeccionados por el conseller saliente Jaume Giró. Es a esta circunstancia a la que se aferra Esquerra Republicana para reclamar a sus exsocios de Junts per Catalunya que no retiren el apoyo parlamentario y ayuden a sacar adelante la legislatura. "No se entendería una oposición frontal a políticas que han impulsado", ha argumentado la secretaria general adjunta y portavoz, Marta Vilalta. Los republicanos también interpelan a los comuns, con quienes "intensificarán" contactos, y a la CUP. Pero mantienen el veto al PSC porque no está comprometido con los grandes consensos "del 80%": la lucha contra la represión y la autodeterminación.

La de este lunes ha sido la primera ejecutiva de ERC después de la remodelación del gobierno de coalición a gobierno monocolor del president Aragonès. Y desde Calàbria se han felicitado porque ha salido un nuevo ejecutivo "cohesionado, fuerte y dedicado al 100% a trabajar por el bienestar de la ciudadanía". En la rueda de prensa posterior, Marta Vilalta ha subrayado las nuevas sensibilidades que recogen a los nuevos consellers, en la línea de la "vía amplia" que ha defendido siempre Aragonès. Y ha aprovechado para hacer "un llamamiento a tener sentido de país, a la responsabilidad de todo el mundo" para tirar adelante en un "otoño complejo" lleno de retos. "Debe interpelar a todo el mundo, también a Junts per Catalunya" ha remachado la dirigente republicana.

 

El reto más inmediato será la negociación y aprobación de los presupuestos, que tendrá que pilotar la nueva consellera Natàlia Mas. El nuevo Govern nace con la fragilidad de sus apoyos, contando por ahora con solo 33 diputados en el Parlament y con Junts y la CUP en la oposición. Si bien no descartan una prórroga presupuestaria, la portavoz de ERC ha recordado cómo han sido trabajados hasta ahora por Junts per Catalunya. "No se entendería que ahora pasaran a hacer una oposición frontal a políticas que habían impulsado. No entenderíamos que pasaran del blanco al negro", ha justificado en este sentido. "Si han sido buenos hasta esta semana, lo seguirán siendo", ha añadido la dirigente republicana. Y ha remachado: "Ahora mismo la mayoría para aprobar unos presupuestos prácticamente existe. Aquellos grupos que los hemos trabajado, Junts y ERC, y la posibilidad de que entren los comuns".

Por lo que respecta justamente a los comuns, que reclaman una ronda de contactos para articular una nueva mayoría progresista en el Parlament, desde ERC se muestran dispuestos a "intensificar" las conversaciones y construir más "colaboración y sintonía". Hay "toda la voluntad". En cambio, esta voluntad no existe con el PSC, a quienes mantienen el veto. "Reclamamos que aquellos que quieran tender la mano para los presupuestos también tengan esta mano tendida para resolver el conflicto político. No lo hemos visto en sus dirigentes ni en su cúpula", ha rebatido Marta Vilalta.

Rumbo "intacto"

A pesar de la incorporación de diferentes sensibilidades, con el fichaje de excargos del PSC, Convergència y Podemos, los republicanos dejan claro que nada ha cambiado. "El Govern de la Generalitat está presidido por el president Aragonès, que consiguió una mayoría parlamentaria al frente de un Govern independentista, republicano y transformador", ha defendido Marta Vilalta. Tiene la clara vocación y compromiso de resolver el conflicto político y seguir sumando para tener más fuerza. Eso continúa intacto y el Govern sale reforzado, porque es un Govern todavía más amplio" ha insistido la portavoz republicana.

Mesa de diálogo, reforzada

En opinión de los republicanos, todo sale más reforzado después de la salida de Junts per Catalunya y la confección de un nuevo ejecutivo monocolor de ERC. También la mesa de diálogo y negociación con el Gobierno. "Hasta ahora teníamos una parte de los miembros del Govern que primero decidieron no estar y después dinamitar este proceso de negociación", ha criticado Marta Vilalta. Ahora, en cambio, "hay un gobierno comprometido al 100% con esta mesa de negociación"