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El combate por la lengua catalana también pasa por las consultas médicas, los hospitales y las facultades de Medicina. Este ha sido uno de los ejes de la conferencia que el presidente de Plataforma per la Llengua, Òscar Escuder, ha protagonizado este lunes en el marco de la 58a Universitat Catalana d'Estiu. Bajo el título "El combate por la lengua en el ámbito de la salud", Escuder ha alertado de las dificultades que todavía existen para que el catalán sea plenamente garantizado en el ámbito sanitario y ha reclamado a los gobiernos que hagan cumplir los requisitos lingüísticos que establece la legislación.

Escuder, que ha situado la justicia como el ámbito donde la lengua se encuentra en una situación peor que en la sanidad, ha recordado que los médicos y las enfermeras que acceden a una plaza en Catalunya deberían acreditar un nivel C1 de catalán de acuerdo con la ley de política lingüística. "Ningún Gobierno desde 1988 lo ha cumplido", ha denunciado. Según ha explicado, el Institut Català de la Salut (ICS) habría buscado fórmulas para acreditar profesionales que no disponían del nivel requerido. "El ICS tiene capacidad para dar títulos de validez entendida. No sabemos si ahora lo está haciendo. Lo denunciamos hace dos años", ha apuntado.

El presidente de Plataforma per la Llengua ha comparado la situación catalana con la de otros territorios. En Andorra, ha explicado, se requiere un B2 para ejercer y "es donde estamos mejor". En la Comunitat Valenciana y en las Illes Balears, los respectivos estatutos establecen que no se puede discriminar por el uso de la lengua, pero Escuder considera que los gobiernos no han sido lo suficientemente contundentes a la hora de aplicar los requisitos lingüísticos. En la Franja, la Catalunya Nord y l'Alguer, en cambio, ha denunciado que "no tienen ningún derecho".

"Faltan profesionales en toda Europa occidental"

La falta de profesionales sanitarios, según Escuder, tampoco es un problema exclusivo de los Països Catalans. "Faltan en toda Europa occidental", ha señalado. En este contexto, sin embargo, ha alertado de que la llegada creciente de profesionales formados fuera de Catalunya tiene un impacto sobre la situación lingüística del sistema sanitario. Según los datos que ha aportado, un 13% de los médicos no entienden el catalán y un 30% no lo hablan. Son porcentajes superiores a los de la población general, entre la cual, ha explicado, un 5% no lo entiende y un 20% no lo habla.

La situación es especialmente significativa entre los nuevos colegiados en el Colegio de Médicos de Barcelona. Escuder ha explicado que, según datos de 2023, un 60% de los nuevos profesionales son extranjeros y que, de estos, un 90% son extracomunitarios. "Si estos son datos de 2023, los datos actuales son mucho peores", ha advertido. Con todo, ha puesto sobre la mesa un dato que considera positivo: un 80% de los profesionales extranjeros aseguran que quieren aprender catalán.

El catalán y el acceso a Medicina

Escuder también ha puesto el foco en el acceso a los estudios de Medicina. En Catalunya hay 1.333 plazas por curso y, según los datos que ha expuesto, un 40% son ocupadas por estudiantes procedentes de otras comunidades autónomas. El presidente de Plataforma per la Llengua lo ha relacionado con las diferencias en las notas de acceso a la universidad. "En Catalunya, el 7% de los estudiantes sacan excelentes y somos de las últimas. En Murcia, en cambio, la sacan un 20%", ha explicado.

A su parecer, esto facilita que estudiantes de otros territorios tengan más opciones de acceder a las facultades de Medicina catalanas. Por eso, Plataforma per la Llengua defiende modificar el sistema actual de distrito universitario único, aunque Escuder ha admitido que se trata de una cuestión "muy complicada". Como alternativa, ha planteado ponderar de manera diferente a los estudiantes catalanes y establecer pruebas previas de catalán.

La propuesta concreta es que los estudiantes que quieran entrar en una facultad de Medicina en Catalunya tengan que demostrar que tienen un C2 de catalán. Escuder ha recordado que un sistema similar ya existe en el acceso a los estudios de Magisterio. "Ya hace unos cuantos años que se hace", ha apuntado. El principal obstáculo, según ha denunciado, es político: "Los gobiernos no se atreven a hacerlo porque 'quedaría feo'". Escuder ha rechazado, sin embargo, que exigir este nivel lingüístico pueda dejar plazas vacantes en las facultades. "No quedarían vacías las facultades porque hay una gran demanda de estudiantes que se quedan fuera", ha argumentado.

El modelo de otros países europeos

El presidente de Plataforma per la Llengua ha reivindicado también que la exigencia lingüística a los profesionales sanitarios no es una excepcionalidad catalana. Ha puesto como ejemplo Dinamarca, donde para acreditarse como médico hay que superar un examen de danés antes de poderse colegiar. En los Países Bajos, Noruega y Suecia, ha explicado, se piden niveles que se sitúan entre un B2 plus y un C1.

Islandia aplica un sistema diferente: permite empezar a trabajar sin dominar el islandés, pero obliga a los profesionales a iniciar un curso de lengua cuando empiezan a ejercer. "Esto lo pagan las administraciones", ha remarcado. Escuder ha defendido que estas exigencias no son una cuestión meramente identitaria, sino que tienen consecuencias directas sobre la calidad de la atención sanitaria. Ha asegurado que hay estudios que demuestran que cuando un médico no habla el idioma del paciente se producen peores resultados médicos. En este sentido, ha citado un estudio de Canadá que relaciona las barreras lingüísticas con más complicaciones, más mortalidad, estancias hospitalarias más largas y un incremento de los costes económicos.

Por ello, ha reclamado que los profesionales que llegan de fuera reciban información sobre la realidad lingüística del país desde el primer momento. "Es necesario que haya una sesión para explicar a los médicos de fuera dónde están", ha defendido. Esta sesión, según Escuder, debería hacerse en el momento de la primera colegiación, una medida que, a su parecer, permitiría "evitar una parte de los problemas".

"En los países normales las cosas son obligatorias"

La solución, según el presidente de Plataforma per la Llengua, pasa por establecer un calendario "realista y creíble" para hacer cumplir la legislación. Su propuesta es que, en un plazo de entre dos y tres años, todos los profesionales que se incorporen al sistema sanitario público acrediten el C1 de catalán, que es el nivel que establece la ley. "Todo esto haría cambiar las cosas", ha sostenido. Y ha añadido: "En los países normales las cosas son obligatorias".

La conferencia de Escuder ha ido acompañada de la intervención de Ferran Sabaté, de la Societat Catalana del Diccionari Enciclopèdic de Medicina; Jordi Craven-Bartle, del Col·legi Oficial de Metges de Barcelona, y Àlvar Martínez Vidal, del Institut d'Història de la Medicina i de la Ciència López Piñero de la Universitat de València. Los tres han abordado los 90 años de la publicación del Diccionari de medicina del doctor Manuel Corachan, una obra de referencia en la historia de la terminología médica catalana.

El presidente de Plataforma per la Llengua también ha apelado a la ciudadanía. Ha defendido que las quejas de los pacientes pueden tener efectos y ha reclamado que los usuarios hagan constar los casos en que no pueden ser atendidos en catalán. "Sirve para que la señora consellera de Salut no pueda decir que no hay quejas en Catalunya sobre la Salud", ha afirmado. "Tenemos un problema muy grave y nos tenemos que quejar", ha insistido. Y ha ido todavía más allá al reclamar una actitud activa de los ciudadanos ante las vulneraciones lingüísticas: "Si somos lo suficientemente previsores, tenemos que entrar en la consulta del médico grabando lo que pasa".