La dimisión de Puente impulsa a Sánchez a dar un vuelco a la desesperada a la campaña del PSOE

Dos años después de la DANA que arrasó el País Valencià, el nombre de Carlos Mazón volverá a aparecer estos días como un fantasma; ya sea en los mítines del PSOE o ya sea en el inconsciente, en el imaginario de los electores. Óscar Puente se ha convertido esta semana en la némesis del expresident de la Generalitat Valenciana y en el talante del PP ante la gestión de crisis. El accidente de Toledo ha sido una tragedia, con 69 muertos, que suman 116 con los de Adamuz en menos de un año, y al PSOE le pasará factura el 29N. Pero Pedro Sánchez puede dar ahora un giro a la desesperada en el relato de los socialistas, a solo 25 días de las elecciones generales: su ministro ha actuado con responsabilidad porque "ha dado la cara", ha gestionado la parte más amarga y urgente de la catástrofe y, cuando todavía no había pasado una semana del accidente, ha dimitido. "No todos los políticos son iguales", manifestaba Puente el martes por la noche, cuando pronunciaba el discurso en el que anunciaba que renunciaba al cargo de ministro de Transportes.

Y sobre esta idea ha pivotado este miércoles por la mañana parte de la declaración institucional pronunciada por Sánchez en el palacio de la Moncloa. "No todos somos iguales", dejaba por escrito el máximo líder socialista el martes en su cuenta de Twitter (X). Y desde las escalinatas del edificio del Consejo de Ministros, en el palacio de la Moncloa, el jefe del ejecutivo destacaba que Puente demostraba con su dimisión que "no todos los servidores públicos somos iguales". "Con su renuncia, ayuda a creer en la dignidad política", ha sentenciado. Solo unos minutos antes de hacerla pública, en plena comparecencia, Puente informó a Sánchez de que dimitiría. Le envió un WhatsApp con tan poco margen que, cuando abandonaba el Congreso, explicaba a los periodistas que el presidente todavía no le había contestado. Horas antes, la Moncloa aseguraba que la dimisión "no estaba sobre la mesa".

Uno de los episodios más negros del último ciclo político ha sido la gestión de un presidente autonómico del PP de una gran tragedia. Carlos Mazón alargaba durante horas una sobremesa en el restaurante del Ventorro mientras más de 200 valencianos morían ahogados por la riada y el ES-Alert no se enviaba. El president de la Generalitat Valenciana tardó un año en dimitir. No lo hizo hasta cinco días después de un funeral de Estado que será recordado por su crudeza. Los familiares de las víctimas insultaban a Mazón incansablemente con sus voces desgarradas por la rabia y la frustración de verlo enrocado en el cargo. Esta es la imagen que el PSOE no solo se ha ahorrado, sino que puede presumir de haberlo hecho de la manera contraria. "Ha dado la cara, ha dado explicaciones, ha aportado soluciones y luego ha dado un paso al lado", ha manifestado este miércoles Sánchez.

Después de una parada de más de una semana para respetar el luto de Urda, el presidente del Gobierno reanudará los mítines de campaña a partir de este viernes, cuando visitará València. El sábado celebrará otro acto en Tarragona y el domingo buscará el apoyo y el empuje de los socialistas de Bilbao. Cuando solo hacía unos minutos que Puente había dimitido, la sala de máquinas de la Moncloa ya ponía en marcha el nuevo eje en el que debe versar la campaña: no todos los políticos son iguales y el PSOE no tiene una concepción tan patrimonialista del poder como el PP. Les toca dar la vuelta a las encuestas, que indican que el PSOE ha perdido aún más terreno desde el accidente. Excepto el CIS dirigido por el socialista José Félix Tezanos, los laboratorios demoscópicos coinciden en que el escenario más probable es que PP y Vox sumen mayoría.

pedro sanchez - EFE
Imagen de archivo de Sánchez en un mitin de esta precampaña antes del accidente / Foto: EFE

De "la fuerza del amor" al "no todos somos iguales"

La campaña socialista había arrancado el 17 de octubre en Fuenlabrada con un lema que apelaba a las emociones: "La fuerza del amor". El PSOE lo difundió con la imagen de un beso entre Sánchez y Begoña Gómez, a quien los socialistas presentan como víctima del lawfare. Y quiso contraponer el mensaje al odio que, según el partido, desprenden el PP y Vox. Con un mensaje en positivo, un conflicto como la vivienda que el PSOE considera que le beneficia y con los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal metiendo la pata con temas como las pensiones, los socialistas tenían la sensación de que había un atisbo de esperanza para la remontada.

Urda lo hizo descarrilar todo. Después del accidente, los socialistas suspendieron todos los actos de campaña. En el Ministerio de Transportes los ánimos estaban por los suelos. Puente estaba muy afectado emocionalmente. Ahora, con la dimisión como ministro y cabeza de lista del PSOE por Valladolid, Ferraz rediseña la campaña en torno a la defensa de los servicios públicos y del "no todos somos iguales". Puente, sin embargo, seguirá en la papeleta porque las listas ya no se pueden modificar, y el PSOE de Castilla y León estudia con Ferraz si la Junta Electoral lo puede quitar. Sánchez ha perdido uno de los puntales de la campaña del PSOE. Pero ya lo perdió con el accidente de Toledo, no con la dimisión. Su presencia en el Consejo de Ministros y en los principales mítines del partido lo que queda de campaña era una imagen demasiado complicada de gestionar. Ahora el partido dejará de tener que responder cada día por su continuidad dentro del Gobierno.

Cuerpo sustituye a Puente "transitoriamente"

Para cubrir la vacante, el presidente español ha entregado la cartera al vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, que dirigirá el Ministerio de manera transitoria. Antes del accidente de Urda, Sánchez y Cuerpo aparecieron corriendo juntos en un vídeo de precampaña que jugaba con un doble sentido: los ocho kilómetros que recorrían representaban los ocho años de gobierno, y quedaban cuatro más. En el vídeo también aparecía un jabalí, que representaba la derecha y la extrema derecha yendo marcha atrás. Igual que pasó con Puente, su nombre ha aparecido como posible relevo al frente del PSOE si las urnas del 29N obligan a Sánchez a dar un paso al lado.

El presidente español lo nombró ministro de Economía en diciembre de 2023 y, más adelante, vicepresidente primero en sustitución de María Jesús Montero. Sánchez lo definió entonces como "uno de los economistas y servidores públicos más brillantes" del país. Cuerpo no tiene carné del partido. Antes de entrar en el Gobierno, había hecho carrera como funcionario. Nacido en Badajoz en 1980, es doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid. También trabajó en la Comisión Europea y en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y fue secretario general del Tesoro hasta que Sánchez lo incorporó en el Consejo de Ministros.