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La frontera ya no es el único negocio. Después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta de finales de julio, las fuerzas de seguridad han detectado una segunda fase de la crisis: cómo salir de la ciudad autónoma y llegar a la Península. Es aquí donde las mafias están explotando un nuevo mercado. La fórmula es aparentemente sencilla. Migrantes que han conseguido entrar en Ceuta, pero que no pueden desplazarse legalmente hasta la Península, contactan con redes que, a cambio de miles de euros, les prometen cruzar el estrecho de Gibraltar por mar. Según informaciones policiales recogidas en un informe de Frontex, los precios pueden ir de los 1.000 a los 3.000 euros en pequeñas embarcaciones y llegar a los 4.000 o 6.000 euros cuando el traslado se hace con motos acuáticas o lanchas rápidas. 

Catorce kilómetros en línea recta

Son las conocidas como pateras taxi: embarcaciones que no buscan transportar decenas o centenares de personas, sino hacer trayectos rápidos con grupos reducidos, cobrar cantidades muy elevadas por pasajero y volver a operar. De hecho, estas pateras taxi ya operaban antes del asalto masivo de finales de julio, pero ahora han aumentado su actividad porque hay mucho más mercado, aunque no todos pueden pagar los precios abusivos que piden las mafias.  El negocio ha crecido porque la geografía juega a favor. Ceuta está separada de la costa gaditana por un tramo relativamente corto de mar. La distancia mínima entre Ceuta y la península ibérica es de unos 14 kilómetros en línea recta, aproximadamente lo que separa la costa de la ciudad autónoma y la zona de Punta Carnero, cerca de Algeciras. Pero esta proximidad es engañosa: el Estrecho es una zona de corrientes intensas, tráfico marítimo constante y cambios meteorológicos que pueden convertir una travesía clandestina en una operación mortal.

Primero entrar en Ceuta, después salir de ella

La clave para entender el fenómeno es que llegar a Ceuta no equivale a haber llegado a la Península. Después de los episodios migratorios del 30 y 31 de julio, miles de personas quedaron dentro de la ciudad autónoma. Frontex calcula, a falta de datos oficiales definitivos, que todavía podría haber entre 5.000 y 8.000 migrantes en Ceuta. Esta situación genera lo que la agencia europea califica de riesgo de "movimientos secundarios": personas que ya han superado una frontera, pero que intentan continuar el viaje hacia otros puntos de España o de Europa, que es el verdadero objetivo que les impulsó a jugarse la vida para buscar un futuro mejor del que pueden tener en sus países de origen. Y esta necesidad es precisamente lo que explotan las organizaciones criminales. Cuanto más tiempo pasa una persona atrapada en Ceuta y más difícil resulta encontrar una vía legal de salida, más aumenta el valor que puede tener para ella una travesía clandestina. Las mafias convierten esta desesperación en un servicio de transporte ilegal.

¿Qué es exactamente una 'patera taxi'?

No se trata necesariamente de la imagen tradicional de una patera sobrecargada que intenta llegar a la costa después de una larga travesía desde el norte de África. El modelo que ahora preocupa a las fuerzas de seguridad es diferente. Las redes utilizan embarcaciones pequeñas, lanchas rápidas, motos acuáticas o incluso embarcaciones recreativas para transportar grupos reducidos. La lógica es similar a la de un taxi clandestino: el cliente paga por un trayecto concreto entre Ceuta y la costa andaluza. El precio depende sobre todo del tipo de transporte. Las embarcaciones más lentas y rudimentarias son más baratas. Las motos acuáticas y las lanchas rápidas, capaces de reducir mucho el tiempo que pasan en el mar, son las opciones más caras.  

Según publica Infobae, un informe reciente de Frontex elaborado a partir de información facilitada por las fuerzas de seguridad españolas alerta de un riesgo creciente de tráfico de migrantes entre Ceuta y la Península. De acuerdo con los datos trasladados a Frontex por la Policía Nacional y la Guardia Civil, una plaza en una embarcación convencional puede costar entre 1.000 y 3.000 euros, mientras que una salida en moto de agua o lancha rápida puede elevar la factura hasta los 6.000 euros por persona.

Grupos pequeños y mucha coordinación

Las investigaciones abiertas por la Guardia Civil permiten reconstruir, al menos parcialmente, cómo funcionan estas redes. No se trata simplemente de un patrón que aparece con una barca y recoge personas al azar. Detrás puede haber una cadena de contactos que organiza a los clientes, el cobro, el punto de encuentro, el transporte y la persona encargada de pilotar la embarcación. Las fuerzas de seguridad han observado grupos de migrantes esperando instrucciones antes de desplazarse hasta determinadas zonas de la costa ceutí. Los teléfonos móviles tienen un papel fundamental en esta coordinación, ya que permiten modificar las salidas o aplazarlas según las circunstancias. El objetivo es reducir al máximo el tiempo de exposición y evitar que un grupo numeroso llame la atención.

Una operación interceptada recientemente da una idea del sistema. Según publica el ABC, la Guardia Civil ya investiga judicialmente una presunta red dedicada a trasladar migrantes de Ceuta hasta la Península después de haber interceptado a dos patrones marroquíes de una 'patera taxi'. Los agentes detectaron un grupo de migrantes en una zona de acantilados de Ceuta, cerca de dos garrafas de combustible, y observaron cómo sus integrantes se coordinaban con teléfonos móviles antes de embarcar. Poco después, una embarcación de recreo zarpó en dirección a la Península con ocho migrantes y los dos presuntos patrones. Cuando apareció una patrullera de la Guardia Civil, el piloto intentó regresar a la costa haciendo maniobras evasivas; dos ocupantes se lanzaron al agua y finalmente la embarcación volcó. Los investigadores centran ahora las indagaciones en los dos patrones —uno de los cuales, según el rotativo, tiene permiso de residencia en España y numerosos antecedentes— para reconstruir sus contactos y determinar si forman parte de una organización más amplia dedicada a estos traslados clandestinos.  

Del narcotráfico al tráfico de migrantes

Otro elemento que preocupa a las fuerzas de seguridad es que parte de la infraestructura necesaria para realizar estas travesías ya existe. Durante años, las organizaciones dedicadas al narcotráfico han perfeccionado el uso de embarcaciones potentes para mover mercancías entre el norte de África y el sur de la Península. Esta experiencia marítima, los contactos y los medios pueden ser reutilizados para transportar personas. Esto no significa que todas las redes sean las mismas, pero sí que los dos negocios pueden compartir recursos: embarcaciones, pilotos experimentados, puntos de apoyo y conocimiento del Estrecho. Para una organización criminal, una lancha deja así de tener un único uso. Puede transportar droga en una operación y personas en otra si esto resulta rentable.

El migrante, la mercancía

El negocio tiene una característica especialmente cruel: el pasajero asume prácticamente todo el riesgo. Las cantidades pagadas no garantizan ninguna seguridad. Las embarcaciones pueden ir sobrecargadas, los pilotos pueden intentar huir cuando detectan una patrullera y cualquier incidente en el mar puede acabar con los ocupantes en el agua.

Fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles han advertido, además, que algunas intervenciones se convierten en situaciones extremadamente peligrosas porque, ante la presión policial, los traficantes pueden poner en riesgo deliberadamente a los migrantes para obligar a los agentes a abandonar la persecución y centrarse en el rescate. Es una de las claves del modelo criminal: quien cobra controla el trayecto, pero quien paga asume las consecuencias si algo sale mal.

Hasta 40 migrantes detectados en Algeciras

Las autoridades ya disponen de indicios que demuestran que estas travesías no son solo una posibilidad teórica. El informe de Frontex hace referencia a 40 personas detectadas en Algeciras procedentes de Ceuta, un dato que refuerza la preocupación de las fuerzas de seguridad por la consolidación de esta vía clandestina. La Guardia Civil también ha frustrado salidas desde la costa ceutí e investiga una red formada presuntamente por ciudadanos marroquíes que estaría trasladando a compatriotas hasta el Campo de Gibraltar. La dimensión real del fenómeno, sin embargo, es difícil de calcular. Por definición, solo se conocen con certeza las operaciones interceptadas o los migrantes localizados después de haber completado el trayecto.

Una segunda crisis después de la frontera

Frontex considera que el problema migratorio de Ceuta ha entrado así en "una segunda fase, más prolongada". El principal riesgo ya no sería solo una nueva entrada masiva a través de la frontera, sino qué pasa con los miles de personas que continúan dentro de la ciudad. La presión sobre los centros de acogida, la lentitud de los trámites y las limitaciones para continuar legalmente el viaje crean el terreno ideal para que aparezcan intermediarios dispuestos a vender una salida clandestina. Y mientras haya personas dispuestas a pagar miles de euros para abandonar Ceuta, las organizaciones criminales tendrán incentivos para continuar ofreciendo el servicio. La ruta puede cambiar, también la embarcación, el precio o el número de pasajeros. Pero el negocio es el mismo: convertir los 14 kilómetros aproximados que separan Ceuta de la costa más próxima de la Península en una frontera de hasta 6.000 euros por persona.