La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, salía este martes en un vídeo de la cuenta oficial del gobierno autonómico promocionando un negocio de restauración de la zona afectada por los incendios de Madrid y Ávila, en el suroeste de la región. Concretamente, la presidenta autonómica anima a los madrileños a visitar el restaurante El Mirador, situado en la localidad de Pelayos de la Presa. "Continúan con la misma calidad de siempre, un poco más tristes, muy dolidos por la pérdida que ha habido en todo el entorno", asegura Ayuso en el vídeo. Horas más tarde, sin embargo, los usuarios de las redes sociales han destapado que El Mirador no es un restaurante cualquiera; se trata de uno de los más famosos "mausoleos franquistas" del sector de la restauración madrileña. De hecho, la cadena pública autonómica, Telemadrid, le dedicó hace años un reportaje en el que aseguran que, en el interior, se pueden encontrar hasta siete imágenes del dictador Francisco Franco, bustos, banderas "preconstitucionales" e imágenes religiosas.
@comunidad_madrid Rosa y Jesús regentan El Mirador, en Pelayos de la Presa, especializados en carnes y arroces. La Sierra Oeste está llena de comercios y restaurantes que están listos para recibir a quien quiera disfrutar de este rincón especial de la Comunidad de Madrid. #Reconstrucción #SierraOeste #Madrid ♬ sonido original - Comunidad de Madrid
La oposición madrileña no ha tardado en criticar la visita de Ayuso a este restaurante. "Cada uno va donde más a gusto se encuentra", ha dicho irónicamente el secretario general del PSOE en la Comunidad y ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. "Vaya verano que lleva Ayuso", destaca, por su parte, la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, en un comentario en la red social X en el que ha compartido imágenes de las "perlas franquistas" que asegura que hay en el restaurante que la presidenta "ha promocionado con el sello de la Comunidad de Madrid". Entre las fotografías se puede ver una lámina del cuadro La Alegoría de la Victoria, de Paco Ribera. Por su parte, el PP madrileño ha asegurado que no tienen por costumbre "mezclar ideología con la comida" y que el restaurante está en un pueblo que "casi se quema por completo por el incendio".
Cada uno va donde más a gusto se encuentra. https://t.co/3YfHDRh5mW
— Oscar López Agueda (@oscarlopeztwit) August 19, 2026
Menudo verano lleva Ayuso 👌🏽
— Rita Maestre 🌾 (@Rita_Maestre) August 19, 2026
Estas son las perlas franquistas que hay en el restaurante que ha promocionado ella misma con el sello de la Comunidad de Madrid: pic.twitter.com/EtmRlDzWLr
En el año 2017, sin embargo, el PP de la localidad de Pelayos de la Presa, que en aquel momento gobernaba el municipio, decidió celebrar su cena conmemorativa por el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, bastante irónicamente, en aquel mismo restaurante, cuando había toda la parafernalia franquista. La responsable del restaurante, Rosa Peñuelas, se defiende en declaraciones a EFE y asegura que son "apolíticos" y que las banderas y cuadros franquistas que había en el restaurante eran del propietario anterior y que ella regenta el negocio desde 2018.
Ha sido entrar a ver las fotos del restaurante en Google y macho, es que no falla jajajajajsjdjej
— Álex K 🏎️🇪🇸 (@Kililongo) August 18, 2026
La última foto es para que se vea en detalle el cuadro que hay colgado en la pared. Se trata de la “Alegoría de la victoria” de Paco Ribera.
En fin, Ayuso siendo Ayuso. https://t.co/hUsyMkP1o1 pic.twitter.com/zPIUgF8oXz
Esto decían los “nuevos dueños” en 2018. Me gustaría saber la opinión de los lectores de Libertad Digital si alguien, en el traspaso de una herriko taberna, decide mantener la simbología y la decoración como “homenaje” o como “reclamo”. A mí no me vengas a tomar el pelo. pic.twitter.com/CdvdTW2D74
— Álex K 🏎️🇪🇸 (@Kililongo) August 19, 2026
En el reportaje de Telemadrid, sale entrevistada diciendo que "hace unos meses solo con el establecimiento", a pesar de que dice que las quiere mantener porque consideraba que es "un homenaje, un museo que tenía este señor aquí, y sí que es cierto que vienen muchos guardias civiles y clientes, pero nosotros no comulgamos".