Alberto Núñez Feijóo ha llegado este martes al Congreso de los Diputados con las intenciones claras: convertir su debate de investidura en un cara a cara con Pedro Sánchez sobre una ley de amnistía. El presidente del Gobierno le ha arruinado los planes. Ante la duda sobre quién haría la réplica al líder del PP por parte del PSOE —el mismo Sánchez o el portavoz del grupo parlamentario, Patxi López—, el presidente socialista ha optado por un golpe de efecto: virar el debate hacia otra dirección, evitar tener que decir ni mu sobre la amnistía y combatir el mantra del PP de tener que dejar gobernar la lista más votada. No ha sido posible, sin embargo, evitar que la figura de Carles Puigdemont capitalizara el debate de investidura, y que prácticamente todas las intervenciones hayan tenido como eje central un pacto que acabe con una ley que ponga punto final a la persecución de independentistas.

Ha sido la primera parte del debate para votar a Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno; una sesión que ha empezado a las doce del mediodía, que ha acabado pasadas las nueve de la noche, y que se reanudará este miércoles a partir de las nueve de la mañana. Será entonces cuando el líder del PP pierda —si no hay ninguna sorpresa— la primera votación para entrar en la Moncloa. El viernes, 48 horas más tarde, se celebrará la segunda votación, en la que necesita mayoría simple.

La imagen de la jornada de este martes se resume en el momento en que la presidenta de la cámara, Francina Armengol, ha invitado al diputado del PSOE Óscar Puente a subir a la tribuna y hacer la réplica de su grupo parlamentario al discurso de Feijóo; con las carcajadas de la bancada socialista y con los gritos airados de los diputados del PP, que han llamado "cobarde" al presidente español. El movimiento de Sánchez ha sido el siguiente: escoger a un diputado que el pasado mes de junio dejó de ser alcalde de Valladolid porque, a pesar de haber ganado las elecciones del 28-M, PP y Vox firmaron un pacto de gobierno en el municipio.

El presidente del Gobierno ha matado, de esta manera, dos pájaros de un tiro. Ha conseguido rebatir la exigencia de Feijóo de dejar gobernar la lista más votada el 23-J y, además, ha conseguido desviar el debate y esquivar de esta manera un cara a cara en el que Feijóo hubiera atacado sin descanso con la amnistía y con la figura de Carles Puigdemont.

Feijóo ataca con la amnistía

Que el arma más poderosa de Feijóo para ganarle el pulso a Sánchez era la amnistía y sus llamadas a Waterloo se ha puesto de manifiesto desde el primer momento. El líder de los populares no ha tardado mucho más de un minuto en mencionar esta eventual ley desde que ha subido al atril del hemiciclo. Ha empezado cargando contra Pedro Sánchez, como si se tratara de un discurso de moción de censura, y ha señalado que el presidente español vive cautivo de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana. "No lo haré porque tengo principios, límites y palabra", ha señalado sobre una amnistía, y ha apelado a la "integridad" del líder de los socialistas.

 

Feijóo entierra la promesa de la sedición con un nuevo delito: deslealtad institucional

Al margen de la amnistía, Feijóo acudía a la cámara baja a solicitar la confianza para ser elegido como presidente del Gobierno y, la intervención inicial, ha lanzado a una batería de propuestas para convencer a más diputados de los 172 de que ya tiene en el bolsillo. La principal aportación del discurso ha sido renunciar a una de sus propuestas de la campaña electoral para el 23-J, que era recuperar el delito de sedición. Contra todo pronóstico, ha propuesto crear el delito de deslealtad constitucional, del cual no se han dado más detalles, más allá de constatar que tiene "el espíritu de la sedición", según han explicado fuentes del PP. Además, se ha comprometido a endurecer el delito de malversación que el PSOE y ERC atenuaron en el marco de la reforma del Código Penal.

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Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, este martes / Foto: EFE

Carles Puigdemont capitaliza el debate de investidura de Feijóo

El president en el exilio, Carles Puigdemont, ha sobrevolado el debate de investidura en todo momento por obra y gracia de Feijóo, que quiere abatir las negociaciones del PSOE, pero utiliza al líder de Junts per Catalunya como artefacto de ataque. Incluso en la respuesta a Santiago Abascal, el dirigente gallego no se ha privado de señalar la relación entre Madrid y Waterloo: "Si Puigdemont dice no, usted no será presidente", ha interpelado Feijóo a su rival socialista. "El proyecto político tendría que ser derrotar al candidato a la investidura que gana las elecciones, no presentarse con los votos de Puigdemont", ha explicado Feijóo, que ve más que hecho el pacto por la amnistía.

 

De la misma manera, Feijóo se ha contrapuesto a Sánchez y ha recordado que, si él hubiera querido, también habría podido aceptar las condiciones de Junts para ser presidente del Gobierno. Ha dicho que "tiene al alcance los votos para ser presidente del Gobierno", pero que no acepta "pagar el precio que le piden para serlo". Así, ha argumentado que Puigdemont le ha ofrecido "exactamente lo mismo" que a Pedro Sánchez. Con las menciones que le ha hecho Feijóo, Carles Puigdemont ha reivindicado su protagonismo desde la distancia. En un tuit en X, el president en el exilio ha pedido a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el turno de palabra al ver la cascada de interpelaciones que le han llegado desde Madrid. Pero el argumento de Feijóo es falaz: firmar un pacto con Junts le haría perder el apoyo de Vox.

Nogueras: "La independencia es una cuestión de supervivencia para nuestra nación"

Cuando ha sido el turno de Junts per Catalunya, Míriam Nogueras ha puesto de manifiesto la dependencia de la política española con su formación, y ha criticado que el discurso de Feijóo haya sido "nítido": "Una y no cincuenta y una, y Puigdemont a prisión". Ha recordado, también, que "la independencia es una cuestión de supervivencia para nuestra nación", además de dejar claro que "puede haber vida inteligente fuera de España". Así, Nogueras ha criticado a Núñez Feijóo por presidir un partido "anticatalán", y ha recordado, por ejemplo, la cruzada anticatalanista que hizo el PP contra el Estatut. La líder de Junts en el Congreso ha sentenciado su discurso asegurando que "el pueblo catalán tiene el derecho de hacer realidad de forma democrática la decisión que tomó en el referéndum del 1-O", y ha asegurado que no hay "impedimentos legales" para celebrar el referéndum. "Lo que falta es voluntad política", ha añadido.

ERC sitúa a Feijóo en el "pasado" y exige un referéndum además de la amnistía

Cuando ha sido el turno del líder de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián ha cargado contra Feijóo por haber montado "una especie de moción de censura" que evidencia que el líder popular "no es presente ni futuro, sino pasado". "Se le está poniendo cara de Pablo Casado y Albert Rivera, la cara de alguien que todavía no entiende lo que está pasando", le ha llegado a espetar el líder de filas republicanas al candidato a la investidura. Una vez Rufián ha descartado apoyar a Feijóo, ha decidido centrar su intervención en "la oportunidad histórica" que está en manos del PSOE: "Si la democracia española ha soportado que se amnistíe a corruptos y golpistas de verdad, por muy débil que sea, también soportará que se amnistíe a demócratas y activistas de verdad". Y ha enviado un mensaje conjunto a Pedro Sánchez y Yolanda Díaz: "La amnistía no es el final, es el retorno a la política". "O esta contempla una salida para que el pueblo de Catalunya vote su estatus político o servirá de muy poco; una amnistía por los hechos del 1 de octubre tiene que poner las bases para que haya un nuevo 1-O", ha sentenciado.