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Amnistía Internacional España ha pedido a las autoridades más "protección" para los migrantes y refugiados que se encuentran todavía en Ceuta y que se "garantice que el personal humanitario puede desarrollar su tarea en condiciones de seguridad", después de los intentos por parte de algunos ceutíes de impedir el reparto de alimentos de la Cruz Roja este jueves. El creciente clima de violencia y tensión que se vive en las calles de la ciudad autónoma desde hace tres días preocupa a la organización, que ve "especialmente grave" el episodio en el cual, también este jueves, algunos manifestantes atacaron y quemaron "a plena luz del día" el campamento de migrantes de la playa de Benítez. Por eso, Amnistía Internacional critica que "todavía no hay personas detenidas por este hecho".

A través de un comunicado, señalan que la organización ha recibido denuncias y testimonios "creíbles de uso excesivo de la fuerza" por parte de miembros de fuerzas de seguridad del Estado contra migrantes y también por parte de particulares, que "a veces acompañan sus agresiones y fustigación con insultos racistas", afirman. Sin embargo, aseguran que son conocedores de "las dificultades a que se enfrentan fuerzas de seguridad y fuerzas armadas en Ceuta, incluyendo sufrir agresiones", como las que se ocasionaron el miércoles cuando una cuarentena de migrantes atacaron por sorpresa con piedras y palos a cuatro militares que se encontraban dentro de un coche, dejándolos heridos leves. La emboscada hizo que la Policía Nacional, la Guardia Civil y unidades antidisturbios se desplazaran a los lugares de los hechos y detuvieran a doce personas.

Piden protección para el personal humanitario

También destacan que personal humanitario, tanto de la Cruz Roja como de otras entidades, "está recibiendo amenazas y viendo obstaculizada su tarea cuyo único objetivo es repartir comida y agua, y procurar asistencia humanitaria a personas que lo necesitan". Por todo ello, añaden que "toda persona, con independencia de su origen o estatus migratorio, tiene derecho a la protección de la vida y la integridad física" y que "quienes prestan asistencia humanitaria lo deben poder hacer sin miedo y con protección adecuada ante violencia y amenazas". Precisamente, durante la manifestación de este jueves, en que un centenar de personas cortaron la carretera para impedir el paso de los camiones de la Cruz Roja, se gritaron consignas contra las organizaciones que ayudan a los migrantes, acusándolos de "mafia". "Impedir la entrega de comida y de agua no protege ninguna frontera: destruye nuestra humanidad", concluyen. Y, por ello, piden a partidos políticos y autoridades que "condenen públicamente los actos y discursos racistas y xenófobos".