Aliança Catalana atrapa a un PSC que se deja 12 escaños mientras Junts se hunde, según 'La Vanguardia'

Un Parlament molt més fragmentado, escorado hacia la derecha y con una gobernabilidad casi imposible. Es el paisaje que dibuja la encuesta de Ipsos que publica este domingo La Vanguardia: el PSC perdería 12 escaños y caería de los 42 actuales a 30, mientras que Aliança Catalana protagonizaría una ascensión espectacular, de los 2 a los 30 diputados, y atraparía a los socialistas al frente. ERC subiría de 20 a 23, Vox pasaría de 11 a 18, Junts se hundiría de 35 a 16, el PP bajaría de 15 a 11, los Comuns retrocederían de 6 a 4 y la CUP pasaría de 4 a 3. Hay, sin embargo, un dato temporal imprescindible para leer los resultados: el trabajo de campo se hizo entre el 23 de septiembre y el 1 de octubre, sobre 2.000 entrevistas, cuando el escenario político era claramente diferente del actual. La encuesta, por lo tanto, no recoge el golpe de mano de Junts en el Congreso, que posteriormente tumbó los dos decretos de vivienda del Gobiernol e hizo saltar por los aires el tablero político, hasta el punto de alimentar de nuevo la posibilidad de un adelanto electoral.

Los grandes titulares del sondeo son la confirmación de la irrupción imparable de Aliança Catalana y unas combinaciones aritméticas ideológicas que fotografían un país fragmentado e ingobernable, porque los pactos parecen muy difíciles de ligar. La formación de Sílvia Orriols pasaría del testimonial grupo de dos diputados conseguidos en mayo de 2024 a 30 escaños, los mismos que el PSC. En estimación de voto, Aliança llegaría al 17,9%, desde el 3,8% de las últimas elecciones catalanas. Un salto de más de 14 puntos que la convertiría en la segunda fuerza en porcentaje de voto y en una de las dos primeras en representación parlamentaria. Pero el avance de la ultraderecha también se confirma con el salto de Vox, que sube cinco puntos (del 8% al 13,1%) y añade siete diputados y sube hasta los 18, situándose como cuarta fuerza y superando a Junts.

Porque buena parte de este crecimiento sale directamente de las costillas del partido de Puigdemont, que es quien recibe el castigo más duro de toda la encuesta: pierde 19 diputados, más de la mitad del grupo parlamentario actual, y se queda en solo 16 escaños. En voto, pasaría del 21,6% obtenido en 2024 a un 10,8%, prácticamente la mitad. Las transferencias de voto explican la magnitud del problema para la formación independentista. Según Ipsos, Junts solo conservaría el 44% de los electores que lo votaron en 2024, mientras que aproximadamente un tercio se decantaría ahora por Aliança Catalana. La erosión no se limita, sin embargo, a Puigdemont: incluso un 10% de los antiguos votantes del PSC y un 12% de los de ERC optarían ahora por Orriols.

El PSC también paga gobernar

El sondeo tampoco trae buenas noticias para Salvador Illa. A pesar de continuar al frente, el PSC pasaría del 28% de los votos de 2024 a una estimación del 21,7% y perdería 12 escaños. La fidelidad electoral socialista se situaría en el 62%, muy lejos de los niveles que permitirían consolidar la victoria de las últimas catalanas. La bajada llega, además, acompañada de un deterioro en la valoración del Govern. Solo un 25% de los encuestados califica de buena o muy buena la gestión del ejecutivo catalán, nueve puntos menos que hace un año, mientras que un 43% la considera mala o muy mala. Solo un 20% de los catalanes cree que el país va "en la buena dirección", frente al 50% que considera que va "por el mal camino".

ERC es, entre los grandes partidos tradicionales, quien mejor resiste el terremoto. Los republicanos pasarían de 20 a 23 escaños y llegarían al 15% de los votos, ligeramente por encima del 13,7% de las últimas elecciones. La formación recuperaría así una parte del terreno perdido después de la debacle de 2024, aunque quedaría lejos de disputar la hegemonía.

El crecimiento de la extrema derecha española castigaría especialmente al PP: los populares bajarían de 15 a 11 escaños y del 11% al 8,6% de los votos. Por debajo, los Comuns perderían dos diputados y se quedarían con 4, con un 4,4% de los votos, mientras que la CUP pasaría de cuatro a tres escaños, con un 3,2%.

Una mayoría independentista... difícil de imaginar

La aritmética que deja la encuesta es especialmente endiablada. Las fuerzas independentistas —Aliança Catalana, ERC, Junts y CUP— llegarían conjuntamente a los 72 diputados, cuatro por encima de la mayoría absoluta. Pero la suma numérica difícilmente se podría traducir en una alianza política: Aliança Catalana pasaría a ser la fuerza independentista más grande, mientras que las incompatibilidades entre los diferentes partidos harían prácticamente inviable cualquier acuerdo a cuatro bandas.

La misma contradicción aparece en el bloque de derechas. Aliança Catalana, Vox, Junts y PP sumarían 75 diputados, una holgada mayoría absoluta, pero las enormes diferencias en el eje nacional hacen casi inimaginable que esta mayoría aritmética pueda convertirse en un Gobierno.

La izquierda tampoco llegaría. PSC, ERC, Comuns y CUP sumarían 60 escaños, ocho por debajo de los 68 necesarios. La única combinación que superaría por la mínima la mayoría absoluta sería un entendimiento entre PSC, ERC y Junts, con 69 diputados, una fórmula que políticamente también parece muy difícil.

Rufián, el líder mejor valorado

El sondeo incorpora, además, una fotografía significativa de la valoración de los principales dirigentes catalanes. Gabriel Rufián es el único líder que obtiene la aprobación de más de la mitad de los encuestados: un 52% aprueba su actuación, frente a un 34% que la desaprueba. Salvador Illa queda lejos, con un 36% de aprobación y un 51% de suspensos, mientras que Oriol Junqueras registra un 35% de aprobación y también un 51% de desaprobación. Sílvia Orriols ya aparece cuarta, con un 30% de aprobación, por delante de Jordi Turull, con un 25%, y de Carles Puigdemont. Es precisamente Puigdemont quien presenta el peor dato entre los dirigentes con un nivel de conocimiento elevado: solo un 22% lo aprueba, mientras que un 67% lo desaprueba. Por detrás suyo encontramos a la líder de los Comuns, Jéssica Albiach (21% de aprobaciones y 39% de desaprobaciones); el del PP, Alejandro Fernández (11% y 44%); el de Vox, Ignacio Garriga (11% por 48%); y cierra la lista Non Casadevall, de la CUP, con 6% de aprobaciones y 27% de desaprobaciones.

La vivienda ya es el principal problema de los catalanes

La encuesta también permite entender mejor el terreno sobre el que se produce esta sacudida electoral. La vivienda es ya el problema más citado por los catalanes, con un 32%, muy por delante de la inmigración, que aparece en segundo lugar con un 20%.

La política es mencionada por un 14%, mientras que la economía y la seguridad empatan con un 10%. La independencia de Catalunya, en cambio, solo es señalada como el principal problema por un 5% de los consultados.

La preocupación por la inmigración es especialmente intensa entre los votantes de Aliança Catalana y Vox, mientras que la vivienda domina entre los electorados de izquierdas. Una división que ayuda a explicar una Catalunya electoral cada vez más fragmentada y con dos grandes focos de malestar capaces de arrastrar voto en direcciones muy diferentes.

Pero la fotografía tiene una fecha. Y esta vez es especialmente importante recordarla. Ipsos dejó de hacer entrevistas el 1 de octubre. Desde entonces, Junts ha tumbado en el Congreso los dos decretos de vivienda, ha agravado la crisis de la mayoría de Pedro Sánchez y ha modificado sustancialmente el escenario político español.