Josep Miquel Arenas, más conocido por su nombre artístico, Valtònyc, vuelve a casa. El rapero mallorquín ha abandonado Bélgica esta mañana y se encuentra de camino hacia Catalunya en coche. De hecho, el president en el exilio, Carles Puigdemont, ha conducido y lo ha acompañado durante una parte del recorrido. En un tuit, Valtònyc ha asegurado que "volver siempre es la mejor parte de la aventura" y ha querido trasladar un mensaje de afecto a Puigdemont por haberlo acompañado durante todo este tiempo en el exilio. La decisión se ha tomado una vez ha prescrito la condena impuesta por la Audiencia Nacional española, que lo acusaba de enaltecimiento del terrorismo e injurias graves a la corona por sus canciones. De hecho, la pena prescribió el 22 de marzo, pero fuentes de la defensa explican que se han enterado "por casualidad". Una vez vuelva a Catalunya, ¿qué hará Valtònyc?

De entrada, en una entrevista en el 'Via lliure' de RAC1, su abogado, Gonzalo Boye, ha explicado que el rapero tiene previsto ir tanto a Barcelona como a Palma, donde tiene buena parte de la familia. En su agenda también consta su participación en un concierto de apoyo a Palestina que se hace este domingo, a las 19 horas, en la Sala Paral·lel 62 de la capital catalana. Su actuación se enmarca en el acontecimiento 'Hip hop x Palestina', donde también cantarán otros grupos como Los Chicos del Maíz, Lágrimas de Sangre o la 'freestyler' Sara Socas.

Juicio en Sevilla el 21 de noviembre

A pesar de la prescripción de la condena que la Audiencia Nacional le impuso el pasado 2017, Josep Miquel Arenas tendrá que hacer frente a otra cita judicial el próximo 21 de noviembre en Sevilla. El rapero podía declarar por videoconferencia, pero fuentes de la defensa explican a ElNacional.cat que, con su retorno, asistirá presencialmente. La investigación es por un concierto que ofreció en Marinaleda el pasado 31 de marzo de 2018 por un presunto delito de provocación para cometer un delito de atentado y un posible delito de amenazas agravadas por haber "animado" a matar a guardias civiles durante esta. La Fiscalía pide cuatro años de prisión y 3.600 euros de multa por el delito de atentado y, por el delito alternativo de amenazas, tres años. Su defensa pide la absolución porque "sin que existan hechos constitutivos de ningún delito, no se tiene que hablar de autoría, ni de circunstancias modificativas, ni de pena, ni de responsabilidad civil derivada de un delito no cometido".

La condena prescribió el 22 de marzo

La pena de tres años y medio de prisión por injurias a la corona, enaltecimiento del terrorismo y amenazas prescribió el pasado 22 de marzo. En un auto de aquella fecha, la Audiencia Nacional recuerda que el artículo 133 del Código Penal establece que "las penas menos graves prescriben en cinco años". Estos empiezan a contar a partir de la fecha de firmeza de la sentencia, que se decretó el 21 de febrero de 2018. No solo prescribe la pena de prisión, sino que también acuerdan dejar sin efecto las órdenes nacionales e internacionales para detenerlo.