Carles Campuzano, Jordi Cuminal y Gerard Figueras han sido los tres exlíderes de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), "la escuela de patriotas" que fue fundada en 1980 en Platja d'Aro y que este 2025 ha cumplido 45 años -con fiesta incluida y la participación de tres expresidents-. Tal como ellos mismos nombran, "las juventudes del partido de Pujol" han sobrevivido a la desaparición de Convergència Democràtica de Catalunya, su partido madre y, actualmente, son las juventudes de Junts per Catalunya. Campuzano, Cuminal y Figueras, todos ellos "convergentes", analizan en El Nacional.cat el pasado, presente y futuro de la organización que siempre ha intentado ir más allá de Convergència y que, incluso, recibía 'broncas' de dirigentes históricos como Jordi Pujol o Miquel Roca por ser demasiado "radicales".
"La JNC ha sido un gran generador de cuadros para la política catalana y también de personas con compromiso social y nacional más allá de la política", remarcaba Campuzano, poniendo de ejemplos a presidentes de colegios profesionales, instituciones y universidades. "Decir que he sido diputado del Parlament más o menos suma; que he sido director general de comunicación también más o menos suma; decir que he sido concejal, creo que no suma lo suficiente. Decir que soy de unas juventudes políticas tampoco suma, excepto en el caso de la JNC", explica Cuminal, haciendo referencia al mundo privado. "La JNC ha sido una gran generadora de complicidades", reflexiona Figueras, asegurando que eso "te lo llevas toda la vida". "Cuando dejas la JNC a los 30 años te vas con una idea de país en la cabeza", asegura.
Campuzano, que fue secretario general de la JNC entre 1989 y 1994, así como presidente entre 1994 y 1996, ha sido un histórico diputado de CiU en el Congreso de los Diputados. Ha sido el director del Dincat, así como conseller de Drets Sociales del Govern de Pere Aragonès. Actualmente, es diputado de Esquerra Republicana. Jordi Cuminal, que fue secretario general de las juventudes entre 2004 y 2008, fue diputado en el Parlament entre 2008 y 2017 y, actualmente, es empresario. Precisamente, su sucesor en la JNC fue Gerard Figueras (presidente de la JNC entre 2008 y 2012), quien ha sido secretario general del Deporte, de Asuntos Exteriores y diputado en el Parlament. Actualmente, es el portavoz de Junts en el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú.

Los retos de la JNC ante el auge de los populismos
Uno de los retos de las organizaciones juveniles es hacer frente al auge de los populismos, no solo en Catalunya, sino en todo el mundo. Ante este escenario, Campuzano asegura que las organizaciones juveniles como la JNC deben plantearse cómo son capaces de ofrecer un proyecto político para los jóvenes en positivo y que "no fomente la exclusión al otro". "En la JNC aprendimos que debíamos construir una Catalunya válida para todos", dice Campuzano, que explica que, cuando entró a militar en la JNC, habían expulsado a dos militantes por hacer unas pintadas diciendo: "Fuera charnegos". "En 2025, el fuera charnegos es el 'fuera moros'", dice Campuzano, que subraya que siempre ha oído hablar de "la crisis de valores y la crisis del movimiento asociativo". "Podemos identificar a cientos de jóvenes que están haciendo cosas muy interesantes en el campo económico, en el campo cultural, en el campo social... en una sociedad en la que los vínculos comunitarios se han debilitado", reflexiona el diputado de ERC, enviando un mensaje en positivo y evitando estigmatizar a los jóvenes. "Cuando era niño ya tenía una profesora que hablaba de pasotismo", dice irónicamente.
Jordi Cuminal destaca que cada generación debe tomar sus decisiones "escuchando a todo el mundo", a riesgo de equivocarse. Comparando los años ochenta con el 2010, señala que antes había muchos más militantes: "La JNC tenía más de 5.000 militantes… después de la dictadura había muchas ganas de hacer política". En cambio, con menos jóvenes y menos interés político, defiende centrarse en la calidad y la utilidad: "Hace falta un discurso que diga: los que estamos intentaremos ser muy buenos y muy útiles". Cuminal también pone sobre la mesa los beneficios de las nuevas tecnologías, como las videollamadas.

"Los jóvenes están mucho más conectados", opina Cuminal. Sobre los jóvenes actuales y el voto juvenil, Cuminal rechaza los clichés: "¿Hay jóvenes que votan extrema derecha? Sí, y también hay jóvenes que votan extrema izquierda. Pero hace cinco años había muchos jóvenes que votaban independencia. Por lo tanto, yo de entrada no daría por hechos los clichés". Afirma que lo más importante es interpretar su momento y comprenderlos: "Hay un punto de flexibilidad allí donde se apunta, ven liderazgos fuertes, posicionamientos más bien taxativos que contemplan poco los grises, y una cierta capacidad de acción directa". Eso sí, apunta que si los partidos populistas son "listos" de cara a las elecciones municipales, "incorporarán muchos jóvenes a las listas electorales".
Gerard Figueras, en esta línea, defiende construir una "alternativa atractiva" a los extremismos. "La complejidad del mundo de hoy es seguramente muy diferente de la complejidad que había en el país y en el mundo cuando nosotros éramos jóvenes", reflexiona Figueras, que pone sobre la mesa el hecho de que tenga "más mérito" militar en la JNC en este contexto. "Debe ser capaz de un ideal de país atractivo para la generación joven de hoy y que sepa tener los pies en la tierra con las capacidades que tiene Catalunya hoy en día", afirma Figueras, que también pone sobre la mesa que "hace cuarenta años que se oye decir que los jóvenes no se implican en política".
La JNC y el trauma de la ruptura del espacio convergente
Uno de los momentos más críticos de la JNC fue la ruptura del espacio convergente y la desaparición de Convergència Democràtica para dar el paso hacia el PDeCAT. Cuando CDC se disolvió, con Sergi Miquel de secretario general, la JNC se asoció con el PDeCAT, pero la JNC vivió un momento más convulso cuando Junts per Catalunya se escindió del partido de David Bonvehí y Marta Pascal. Ya con Judith Toronjo como secretaria general, la JNC decidió dar el paso y asociarse con el partido de Carles Puigdemont, abandonando al ya desaparecido PDeCAT. "La desaparición de CDC es un tema que revuelve el estómago, porque nosotros éramos las juventudes del partido de Jordi Pujol. No fue una situación fácil", reconoce Gerard Figueras, que apunta a una operación del Estado español para hacer desaparecer el partido fundado por Jordi Pujol.
"Era seguramente la estructura de Estado más potente que tenía el país", reivindica Figueras, que asegura que es una "victoria importante" por parte del Estado y "con el concurso también de una parte de la gente de CDC y de sus rivales políticos". Además, reivindica "el Alumni" de la JNC, una herramienta de nueva creación dirigida por un exsecretario general de las juventudes nacionalistas, Albert Batalla, y que tiene el objetivo de aglutinar a todo el que haya formado parte.

Por otra parte, Jordi Cuminal valora el hecho de que la JNC haya podido sobrevivir a su partido matriz. "Que una entidad juvenil sobreviva a la disolución de su partido, y más aún si este es un partido tan potente como Convergència Democràtica, creo que es muy importante", ha reivindicado Cuminal, que subraya que la JNC tiene "más trayectoria" que el propio Junts per Catalunya y también ha sobrevivido al intento de crear nuevas organizaciones juveniles dentro de CDC, PDeCAT y Junts. Cuminal también opina que la JNC de los años 90' actualmente es el espacio que "nadie acaba de ocupar". "Era independentista dentro de una forma de entender Convergència: progresista en las libertades individuales, toques de socialdemocracia en determinados temas y, en otros, liberalismo; y conservadurismo en las tradiciones, la lengua o el patriotismo", dice Cuminal, que cree que la JNC iba más allá de Convergència.
Carles Campuzano va más allá y define la disolución de Convergència como un "error" que "hemos acabado pagando". "A menudo estos errores no son inducidos por los demás, sino que por nosotros mismos", apunta el actual diputado de ERC. En cuanto a la JNC, también reivindica que haya tenido la capacidad "de ir más allá" en relación con su partido madre: "Al menos hasta el año 2014". "Cuando CDC no era independentista, la JNC iba al Fossar de les Moreres, íbamos a las manifestaciones de la Diada, a pesar de discrepancias con el partido... podíamos tener capacidad de ser atractivos por ser más radicales que CDC y eso nos permitía llegar a muchos jóvenes", reflexiona Campuzano, que cree que con el proceso independentista esto se acaba porque ir más allá de las posiciones de la Convergència independentista no se podía.
¿Han estado los dirigentes forzados de la JNC a la altura de Jordi Pujol o Miquel Roca?
Carles Campuzano defiende que “cada líder responde a su época”. Según él, los dirigentes de la transición catalana, “no solo los de Convergència, sino el conjunto de los líderes de la política catalana y española”, llegaban a la primera línea política con una sólida trayectoria y en un “contexto excepcional e histórico” que permitía construir “liderazgos muy potentes”. Los tiempos actuales, en cambio, “responden también a la época que vivimos ahora”, y solo con perspectiva histórica podremos juzgar si los líderes de ahora “han estado a la altura del momento”. Campuzano reconoce especialmente la generación que protagonizó la primera fase de la construcción nacional de Catalunya, ya que estableció bases que todavía hoy funcionan.
También destaca la capacidad de acuerdo entre partidos diversos en grandes temas, lo que permitió que “cuando en 2003 se produce el primer cambio de gobernanza de Catalunya, sobre las bases de aquel sistema, siguiera la continuidad”. Campuzano, a la vez, apunta que “las complicidades personales que se habían construido entonces, hoy, es evidente que no se dan”. "Solo el tiempo nos dirá si los liderazgos recientes han estado a la altura como sí que creo que estuvieron los de aquella época”, reflexiona.

En cambio, Jordi Cuminal opina que "no se ha estado a la altura”, ya que, argumenta, aquellos líderes vivieron una posguerra y una dictadura, y durante mucho tiempo se prepararon estudiando política internacional y trabajando en complicidades en el antifranquismo. Según Cuminal, “todo esto en estos momentos no se da”, y añade que “el sectarismo ha hecho y está haciendo mucho daño a las últimas generaciones”. Aun así, reconoce que hay liderazgos emergentes y destaca que muchos exmiembros de la JNC han llegado a cargos importantes, recordando que en el juicio al procés “cinco consellers eran de la JNC, el president de la Generalitat era un ex-JNC y el actual president del Parlament de Catalunya es un exsecretario general de la JNC”. "Hay un elemento de sectarismo partidista que a estas generaciones últimas las hace un poco peores que a las que nos precedieron”, opina.
Finalmente, Gerard Figueras afirma que “la JNC como organización política juvenil durante los 45 años ha intentado estar a la altura de sus líderes”. Considera que la organización “ha estado a la altura de lo que los líderes del país y del partido en aquel caso requerían” y, al mismo tiempo, ha generado nuevos liderazgos, aunque cree que todavía no se pueden analizar con suficiente perspectiva. Figueras confía en que los líderes de las futuras décadas de Catalunya “se habrán forjado en la JNC” y que muchos nombres jóvenes que hoy militan en la organización “dentro de 5, 10, 15, 20 años los veremos también liderando proyectos políticos en el país”. Finalmente, recuerda que la generación de la transición “es una generación muy excepcional” y que no es justo olvidar “una parte de la fotografía”, ya que “los líderes, en aquel caso del nacionalismo catalán y muy concretamente de la generación de Jordi Pujol, tuvieron mucho que decir”.
Anécdotas con Pujol, Mas o Roca: los juegos olímpicos, llamadas y el "radicalismo" de decir a Pujol y Mas: "Discrepo totalmente"
Una de las tareas del jefe de la JNC es hacer equilibrios y negociar con su partido matriz en momentos de tensión entre ambas partes. Tanto Campuzano como Cuminal o Figueras han tenido que mediar con presidents como Pujol y Mas, o con Miquel Roca cuando era secretario general de CDC. "Presentarte y obtener el apoyo de la mayoría en un congreso o consejo nacional comportaba, sobre todo al anochecer, una llamada del secretario general. Eso daba cierto respeto, pero al final siempre acabábamos entendiéndonos", explica Gerard Figueras.
Aun así, Cuminal subraya que siempre se trataba con "un respeto alucinante", cosa que confirman Campuzano y Figueras. "Yo entiendo que pueda parecer que los papás riñen a los hijos, pero íbamos al despacho del president Pujol o Mas y se te trataba con un respeto absoluto, como el representante de una entidad con la que tienen un convenio", explica Cuminal. Eso sí, remarca que había discrepancias en algunos casos, aunque se llegaba a un acuerdo "a pesar de la presión de entre 3.000 y 5.000 militantes de la JNC con quienes habíamos quedado que no bajarías del burro". Campuzano, que había tratado con Miquel Roca, Pep Caminal o Pere Esteve, relata "tensiones fuertes", pero también "respeto", y añade que había que entender que la JNC no podía poner en cuestión la estrategia general de CDC. Aun así, como secretario general, tenía que asumir "riesgos, que a menudo quería decir no pedir permiso y hacer las cosas sabiendo que tendrías una bronca".
"Creías que para tu organización juvenil era positivo", explica Campuzano, que pone de ejemplo la participación de la JNC en el National Day de Gibraltar, en la última etapa de Felipe González. "Al día siguiente, el PP cargó contra Convergència por eso. Fui sin que nadie de CiU lo supiera", añade, explicando que consideraba importante apoyar la autodeterminación de Gibraltar. Además, recuerda también el boicot a la inauguración de los Juegos Olímpicos con los abucheos al rey, que acabó con unas disculpas del Consell de Govern de la Generalitat a la Monarquía. "Enviamos a la prensa un comunicado por decisión mía y de Jaume Siurana", narra Campuzano. Finalmente, Cuminal resume esta relación con una frase: "Lo que es radical es levantarte en un consejo nacional de unas 500 personas, llenas de consellers de la Generalitat, y decir a Pujol o Mas: discrepamos totalmente".