De entre todos los guilty pleasures con los que disfruto torturándome el alma a altas horas de la noche, se encuentra el de tragarme vídeos con discursos políticos anteriores al apogeo del referéndum de 2017. Hay tanta chicha para elegir que, ávido como un adicto a la pornografía (¡emocional, en este caso!), a menudo colapso ante el empacho de atrevidos líderes que gritaban "ni un paso atrás" o "votaremos y ganaremos". Pero cuando el cuerpo me exige droga dura, viajo a YouTube para rememorar un magnífico speech del verano previo al referéndum, impartido por el Poc Honorable Roger Torrent. Consciente de las dudas que generaba el 1-O entre parte de los convergentes y con un tono entre condescendiente y gallardo, el bello republicano proclama: "Si alguien tiene dudas y cree que no lo lograremos… que se aparte y deje hacer. Porque lo vamos a hacer. Por lo tanto, la pregunta a formularse no es cómo lo haremos, sino cómo nos lo impedirán".

Tras los sonoros aplausos de la concurrencia (en lo que parece una comida de hermandad llena de convencidos), Torrent prosigue la arenga: "¿A alguien le parece que hoy el president Puigdemont, el vicepresident Junqueras o cualquier otro miembro del Govern… puede echarse atrás? ¿Qué pasaría si se echaran atrás?". El asunto tiene mucha gracia, porque mientras el futuro president del Parlament del 155 dispara estas preguntas retóricas, como si tuviera el don de la pausa dramática beckettiana de Obama, buena parte de los presentes —con una adorable espontaneidad— responde: "¡los mataríamos!". Ante esta proclama violenta, y visto que nosotros somos gente de paz, Torrent abraza una metáfora menos guerrera y concluye su sermón diciendo: "Vosotros, y espero que fuerais los primeros (¡y yo también lo haría!), los agarraríamos de la oreja o de una parte del cuerpo y diríamos: 'Haced el favor de cumplir lo que habéis prometido'".

Como os podréis imaginar, comparar esta joya de discurso político con los hechos posteriores a 2017 (Torrent acabaría haciendo de jefe de bedeles en el Parlament y también de conseller del ramo empresarial) o con el mundo de la ética occidental en general es un ejercicio demasiado fácil. Pero sí que resulta interesante revelar cómo, después de sufrir el ostracismo urdido por el tándem Junqueras-Aragonès y alejado del mundo de la política, Roger ha pasado de las proclamas guerreras a fundar Dualys, una consultora especializada en temas de defensa. El alehop es tan delirante (incluso para un saltimbanqui moral, esto de trabajar para el enemigo, sobre todo en el frenesí por el aumento del gasto en el ramo militar, debe dar vergüenza) como la propia definición del ente en su web: "Dualys nace de una convicción: España tiene los ingredientes para convertirse en un referente europeo del dual use industrial y tecnológico".

Roger ha pasado de las proclamas guerreras a fundar Dualys, una consultora especializada en temas de defensa

Fijaos si el Poc Honorable se siente incómodo haciendo de portavoz de lo que ayer, muy acertadamente, nuestro Enric Vila definía como "keynesianismo militar", que, a la hora de presentar a sus propietarios, Dualys no hace como la mayoría de las empresas (a saber, incrustar en su web un buen retrato de sus capataces con el consiguiente —y a menudo inflado— currículum), sino que define la participación del antiguo president de una forma tan anónima como creativa: "Otro de los fundadores tiene la visión estratégica necesaria para este sector. Ha ocupado posiciones de liderazgo político al más alto nivel en las instituciones catalanas, con responsabilidad directa sobre política industrial, empresa y trabajo". Imaginad qué pensará la gente de la comida mencionada al inicio viendo a Mr. "si alguien duda que se aparte" ahora confesando en sordina que aprovechará su bagaje institucional para rearmar la inteligencia militar española

¡Pero no hace falta que matemos a nadie, estimados lectores, por mucho que la rabia nos mande borrarlos para siempre del mapa de nuestras vidas! Más nos valdrá pensar un poco y tomar el ejemplo de trepas como Torrent para ver por dónde van los tiros, y nunca mejor dicho. Ahora que los conservadores alemanes han dado una pátina progresista a esto de comprar tanques, y todo para evitar confesar que llevan ochenta años prisioneros de los yanquis, veremos a muchos catalanes intentando asomar la cabeza en esta mandanga sanchista del "rearme tecnológico". Como pasa siempre, los españoles no pueden tramar su cinismo industrial sin la aquiescencia de algún aprovechado catalán, y es muy normal que la gente del Ecuestre (la misma que amenazó a Torrent con la cárcel) ahora aproveche su ocaso para embarcarlo en la guerra tecnológica.

El Poc Honorable de Sarrià de Ter no será el único que transitará de la insurrección popular a las armas (españolas, of course), porque tanto Salvador Illa como Oriol Junqueras han decidido que la política pasa por seducir a los antiguos paladines de la administración hacia la nueva farsa progre de rearmar Europa contra Putin. El tema tiene muchos bemoles, porque Sánchez ha tenido la habilidad de impulsar esta industria (insisto, con unos cuantos cabecillas de nuestra tribu) mientras consigue que la mayoría del mundo lo tenga por un pacifista y azote moral de Trump. Todo esto vale la pena seguirlo de cerca, porque vendrán nuevos revolucionarios como Torrent, y de nuevo pretenderán que creamos que de la independencia no los aparta ni Dios. ¡No nos lo vamos a tragar!, porque podemos haber perdido la batalla del procés, pero, gracias a la velocidad del mundo, hemos ganado la guerra de la clarividencia. Y eso no es poca cosa.