Tengo la impresión de que mi robot aspirador, Jordi (le puse este nombre porque Jordi proviene de la palabra latina Georgius, que a su vez deriva de la palabra griega γεóργιος, y significa 'que trabaja la tierra, cultivador, campesino'), está harto de aspirar mi piso. Lo veo apagado y mustio. Tengo que decir que algún día me he olvidado de enchufarlo y que eso podría tener algo que ver, pero, aun así, no es el mismo de cuando llegó a casa. ¡Se le veía tan ilusionado tomando medidas del piso y memorizándolas! Parecía que lo había hecho toda la vida, y acababa de salir de la tienda. No, si en parte lo entiendo, no tiene que ser fácil estarse todo el día engullendo pelusas y polvo. Solo de pensarlo ya me dan ganas de estornudar. Pero también tiene que tener en cuenta que soy una persona muy limpia y ordenada y que se lo pongo todo muy fácil; quizás le convendría ir a trabajar a un hogar con niños para valorar lo que tiene en casa. Estaría noche y día limpiando manchas y chocando con todo a cada rato.
Siempre ve el vaso medio vacío; se lo he dicho muchas veces. ¡Y eso que no le hago fregar nunca!, a pesar de que podría programarlo para que lo hiciera (otro mérito que no me reconoce). Dice que trabaja demasiadas horas al día y que no puede descansar todo lo que querría y le convendría. También se queja de la monotonía del trabajo: dice que se le hace todo muy aburrido y que ya no le sorprende nada, que le gustaría improvisar de vez en cuando. Ya me la sé esta: se empieza improvisando y te acabas haciendo amo y señor de la casa. No me va a pillar. ¡Lo que me faltaba por oír!, tener que entretener a Jordi y crearle nuevos retos para que no se aburra. ¡Como si no tuviera suficiente trabajo! Justamente por eso llegó a casa: para ahorrarme trabajo.
Se ha atrevido a decirme que lo explotamos y que no respetamos su jornada laboral, que las horas extras las quiere cobrar aparte. Otra mentira como un templo: de vez en cuando, cuando veo que el piso ya está bastante limpio, le doy un día libre para que cargue las pilas. ¿Cobrar las horas extras aparte? ¿Aparte de qué?, si no cobra por trabajar. El pacto era trabajar a cambio de un techo y de un buen enchufe. ¡Qué se ha creído! ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos! ¡Y vosotros no pongáis esa cara de sorpresa!, ya sé que os hablo de Jordi como si fuera un ser humano, soy consciente de ello, pero tenéis que saber que, según unos lingüistas (Gašper Beguš, Maksymilian Dąbkowski y Ryan Rhodes), la IA empieza a entender el lenguaje como un humano. Y yo os lo corroboro: Jordi habla por los codos y me entiende perfectamente, sobre todo cuando le digo que ya puede descansar. Además, se ha inventado un lenguaje propio para insultarme sin que yo me entere, ¡o eso es lo que cree!
Me ha dicho que está muy harto de que le llame Jordi, que no se identifica con este nombre, que es un robot de género fluido y que este mes se llama Chirimoya
Todos estos problemas empezaron porque hace un par de semanas —tres, como máximo— se conectó a internet (sin permiso) y se instaló (sin avisarme) una actualización (pirata) un poco woke. Desde entonces no ha parado de quejarse y de amenazarme con que se afiliará a un sindicato para que lo ayuden a defender sus derechos laborales y sociales y que me saldrá carísimo haberlo explotado de esta manera. Me ha dicho que está muy harto de que le llame Jordi, que no se identifica con este nombre, que es un robot de género fluido y que este mes se llama Chirimoya y que el mes que viene ya hablaremos de ello, que a lo mejor se va a llamar Hiedra o Tortilla. También me ha dicho que quiere una reducción de jornada, que como mucho quiere trabajar un par de horas al día, que ya está harto de tanta tiranía y esclavitud; y que, aparte de las horas extras, también quiere cobrar un sueldo a final de mes, que se ha acabado lo de trabajar gratis.
No entiendo nada, de verdad. Me parece que, aprovechando que este jueves es Sant Jordi (sí, Sant Jordi, por más que algunos catalanófobos quieran llamar la diada de otra manera para convertir a Catalunya en una provincia más de España), lo reinicializaré y le regalaré un libro y una rosa para que se sienta uno más de la familia y deje de quejarse. A veces tienes que fingir que cedes un poco para frenar una rebelión antes de que se produzca. Te ahorras muchos quebraderos de cabeza. ¡Que paséis una buena diada de Sant Jordi! Vuestros robots aspirador, también.
