Ahora que el MHP Salvador Illa ha vuelto al trabajo después de un mes de baja, ya estoy tranquila. "Sé lo que Catalunya necesita", ha soltado tan pronto como ha puesto un pie en la Galeria Gòtica del Palau de la Generalitat y con una mirada compungida y valiente enfocada al infinito —o al teleapuntador (da igual, lo que importa es la esencia del mensaje). Para dejar constancia de ello a las generaciones que vendrán, no ha dudado en hacer un tuit también (¡qué detalle más bonito!). Catalanes, catalanas, catalanis, recién llegados profundamente integrados en la cultura española que vivís en Catalunya, ya podemos respirar tranquilos, porque Catalunya renacerá de las cenizas para convertirse en un ejemplo de inclusión, de progreso —económico, social, cultural, sanitario, científico… y tantos otros— y de integración a la catalanidad (crearemos un modelo de inmersión lingüística tan potente que incluso los animales y las piedras hablarán catalán y celebrarán Sant Jordi) y, por fin, recuperaremos aquella sanidad que un día fue la envidia de todo el mundo. Respirad tranquilos, hermanos, porque ahora sí ho tenim a tocar ('está muy cerca'). Ya empiezo a oír algún gorrión combinar algún pronom feble en voz baja, tímidamente, como quien no quiere la cosa; y he visto algún perro con zuecos, zamarra y barretina caminando orgulloso por la calle. Sabía que, tarde o temprano, el MH Salvador haría honor a su nombre y nos dejaría a todos con un palmo de narices. Ahora me arrepiento de haberlo prejuzgado, de haber pensado que trabajaba más por y para los españoles que por y para nosotros, los catalanes.

No sé a vosotros, pero a mí el MHP Salvador me ha convencido. ¿Dónde hay que firmar? ¿Cuándo empezamos a renacer de las cenizas?

“Soy muy consciente del malestar que sienten muchas familias y jóvenes cuando afrontan dificultades como acceder a una vivienda, o la angustia que provocan, por ejemplo, las emergencias climáticas que estamos viviendo […] Sé lo que Catalunya necesita. Sé lo que los catalanes y las catalanas reclaman. Sé lo que hay que hacer y hoy os digo, de nuevo, que lo haremos”. Inmejorable, ni Cicerón lo habría explicado mejor. Todavía me caen lágrimas de los ojos y me tiemblan las piernas de la emoción. No sé a vosotros, pero a mí el MHP Salvador me ha convencido. ¿Dónde hay que firmar? ¿Cuándo empezamos a renacer de las cenizas? Ya estoy impaciente por ver cómo se reducen las listas de espera en los hospitales, cómo nos atienden en catalán en todos los servicios públicos (hospitales incluidos), cómo se obliga a los recién llegados a hablar catalán si quieren vivir y trabajar en Catalunya, cómo bajan los precios de las viviendas y de los alimentos, cómo se crea y gestiona un servicio ferroviario catalán que llegue a la hora y sin dejar víctimas por el camino, cómo el dinero de nuestros impuestos se queda en Catalunya y no se va a las Españas…, en definitiva, cómo Catalunya deja de ser uno de los territorios más pobres y maltratados de Europa.

Quién iba a decir que la persona que nos sacaría de la miseria y salvaría la lengua catalana sería alguien del PSOE; perdón, quería decir del PSC —tantos años pensando que el PSC no existía me han hecho caer en este lapsus. Ya lo sospechaba, pero ahora sí me ha quedado claro que no se pueden tener prejuicios, porque lo que aparentemente puede parecer un lobo disfrazado de pastor, puede muy bien ser un pastor que quiere poner a sus ovejas a buen recaudo para que no se las coma ningún lobo. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.