Leyendo el atestado de los Mossos sobre las diligencias abiertas contra el ciudadano Albert Forcades por participar en la manifestación de protesta contra la visita del rey a Montserrat del pasado 23 de junio, he tenido la sensación de leer un guion escrito por los Hermanos Marx. En este atestado se basa la acusación, de la que podría derivarse una condena de tres años de cárcel. Ahí es nada.
Para empezar, se dice que Forcades dio un golpe en la cabeza a un cabo con una caña de pescar de hierro marca Decathlon, modelo Caperland, que este le intervino. Luego, se dice que se ha intervenido y se adjunta una fotografía de un palo de fibra de 350 cm de color negro, dividido en cinco secciones. Es decir, que no es una caña de pescar de hierro, sino un palo de fibra de vidrio, como puede verse en el catálogo de este modelo de Decathlon. ¿Por qué antes han dicho que era una barra de hierro?
El mismo 23 de junio, el cabo acudió a la Clínica Asepeyo de Terrassa y consta en el informe médico “contusión no especificada de la cabeza” y dice que le realizan tratamiento sintomático, sin especificar tampoco cuál, ya que no le han visto nada. Pocas horas después de los hechos, los médicos de la clínica no supieron verle ni una triste rojez en la piel, como tampoco se dice dónde, supuestamente, fue el golpe. Claramente, es un informe médico solicitado por el cabo para intentar engrosar el atestado para justificar una agresión inexistente. Es sorprendente ver el tono de la redacción del atestado y la descripción del dispositivo policial para un acto en el que los manifestantes participaban en una manifestación de protesta por la visita del rey.
El atestado empieza explicando el dispositivo, dando por sentado que se manifestarían personas “contrarias al acto”, a las que tratan, de entrada, de boicoteadores. Eran personas que querían manifestarse expresando una protesta por la visita del rey, lo cual es perfectamente lícito, ya que es un derecho fundamental. El atestado continúa diciendo que a las 8 h activaron puntos de control para el filtrado del acceso, donde se establecieron puntos de control “para evitar la entrada de objetos peligrosos y contundentes”. No consta en el atestado que hubieran intervenido ningún objeto contundente o peligroso. El texto va construyendo —con insinuaciones y afirmaciones no justificadas— un relato para transmitir una sensación de violencia ambiental muy utilizado por la Policía Nacional y la Guardia Civil en sus atestados para justificar las agresiones contra los votantes del 1 de octubre. Estilo que, al parecer, los Mossos han adoptado. Un operativo debería estar destinado a asegurar la libre actuación de los manifestantes y no a tratarlos como potenciales agresores, como se trasluce de todo el relato del atestado.
Se dice que un grupo de 300 personas llevaba “Pancartas, banderas esteladas y una gran bandera independentista, así como palos de banderas y otros objetos de uso como instrumentos contundentes”. Es curiosa la redacción que separa los palos de las banderas de las propias banderas, que da a entender que se llevaban palos de banderas como objetos agresivos. A continuación, suelta que también llevaban “otros objetos susceptibles de uso como instrumentos contundentes”. ¿Cuáles eran? No se especifica cuáles eran, ni constan entre los objetos intervenidos, como veremos. El operativo, de entrada, considera a los manifestantes que ejercen el derecho fundamental de manifestación como un grupo potencialmente violento. Después se dice que por otros accesos se acumulaban personas con esteladas y otros símbolos que reivindicaban y querían boicotear el acto. Vuelve a utilizar una palabra negativa. La protesta contra la visita del rey, perfectamente legítima, se pone en prevención como un acto violento de “boicot”.
Al final del atestado, se hace constar el material incautado, donde no hay ningún objeto que pueda considerarse “otros objetos susceptibles de uso como instrumentos contundentes”. Los relaciona: 1.- Una barra telescópica de “hierro”, cuando el mismo informe dice, en otros apartados, que era una caña de pescar de fibra de vidrio. 2.- Una pancarta de grandes dimensiones. Me pregunto por qué la policía tiene que requisar una pancarta de unos manifestantes. Una actuación que, claramente, es contraria al derecho de manifestación, que comporta —como han dicho el TC y el TEDH— utilizar todos los elementos que consideren oportunos para hacer llegar el mensaje. Una pancarta es un medio habitual en una manifestación, que la policía no puede incautar. ¿Quizás no les gustó el contenido? Al final, dice que incautaron 3.- “varios huevos, susceptibles de ser lanzados”. No se pone ninguna indicación sobre a quién se intervinieron los huevos, ni dónde los encontraron.
El atestado va construyendo —con insinuaciones y afirmaciones no justificadas— un relato para transmitir una sensación de violencia ambiental muy utilizado por la Policía Nacional y la Guardia Civil en sus atestados para justificar las agresiones contra los votantes del 1 de octubre
Tampoco hay ninguna fotografía de los huevos ni de la gran pancarta, como sí la hay de la caña de pescar de fibra de vidrio. ¿De dónde salen estos huevos? ¿Eran media docena? ¿Una docena? Quizás una docena de fraile, que sería propia de un monasterio benedictino. Es un gran misterio. Quizás un milagro de la Moreneta. Se ve que no se les ocurrió nada más para hacer aparecer entre los objetos peligrosos y contundentes que dice el atestado que llevaban los manifestantes.
En todo el atestado se utiliza un lenguaje y unas insinuaciones que solo pretenden crear una sensación de estar en un entorno de violencia, presentando a los manifestantes como personas potencialmente violentas, armadas de pancartas y objetos contundentes innominados. Todo para justificar la detención de una persona a la que se le puede llegar a pedir tres años de prisión. Para acabar de redondear la fantasía del atestado, se dice que, al ser retenido el señor Forcades, le dijeron que sería investigado por un presunto delito de atentado contra un agente de la autoridad. Cosa absolutamente falsa, ya que el jefe del operativo le dijo que no se preocupara, que no se le denunciaría, como me comentó aquel mismo día cuando me llamó por teléfono, después de los hechos; de lo contrario, me lo habría comentado.
Los policías dicen que habían filmado la manifestación y dicen que tienen imágenes, pero no las aportan, a pesar de que tardaron una semana desde los hechos para entregar el atestado al juzgado. Si de las imágenes se desprendiera la actitud agresiva del señor Forcades, seguro que las habrían aportado al juzgado. Una nueva insinuación para ir metiendo carne en el asador.
Visto este texto tan creativo, le pediría al señor Trapero un cambio en el estilo de los atestados para hacerlos más objetivos, sin tanta ficción. Sobre todo, que cuando diseñen los operativos, tengan en cuenta que la función de la policía en las manifestaciones es proteger a los ciudadanos en su derecho de manifestación, y no tomarlos como potenciales delincuentes, como hemos visto que hacen. Con los dispositivos agresivos que plantean, son los mossos los que crean una sensación de violencia con los empujones, golpes de porra y caras de malas pulgas que tienen los miembros de la BRIMO. Dejen el lastre de las formas antidemocráticas de actuar de las policías del Estado.
Los dispositivos como este, o el del Parlament del 8 de agosto de 2024, no pueden ser diseñados para impedir la protesta de quienes no estaban de acuerdo con la venida del rey. Hablando con agentes, verbalizaban que estaban defendiendo el derecho del rey a realizar un acto público sin ser molestado. Esto no es así. El TEDH dice que la libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática, vale no solo para las "informaciones" o "ideas" acogidas favorablemente o que se consideran inofensivas o resultan indiferentes, sino también para las que hieren, ofenden o importunan: así lo requiere el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no existe ninguna "sociedad democrática". Y, refiriéndose a las críticas al rey, sigue diciendo: Además, los límites de la crítica admisible son más amplios respecto a un hombre político, a quien se señala por tener esta condición, de jefe de Estado.
No existe un derecho de las altas instancias de las instituciones a no ser importunados, y un dispositivo no se puede montar para aislarlas de las protestas sin conculcar los derechos de los que están en desacuerdo a hacer sentir su protesta. Esto, si queremos ser un Estado democrático, como dice el tribunal.
Pero, sobre todo, señor Trapero, le pido que nos aclare el misterio de los huevos y la gran pancarta que nos tiene conturbados.
