La película Los Domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, ha recordado que existe una manera de vivir diferente, que es la opción por la vida religiosa femenina en comunidad, concretamente la opción monástica por la clausura. A veces se hace una conexión apresurada entre ser monja y haber renunciado a la vida matrimonial. Hay que poner sobre la mesa también la vida de personas que han vivido lo contrario: tuvieron que renunciar a ser monjas por ser obligadas a casarse. Algunas de ellas, con vocación religiosa diáfana, una vez se quedaron viudas, intentaron retomar su vocación primigenia. 

A lo largo de la historia ha habido monjas que antes habían estado casadas. Y una vez enviudaron y entraron en la vida religiosa como querían, sus hijos han seguido con su vida, fuera del convento. Pero en algunos casos también han emulado a la madre, y se han metido a monjas como la progenitora.

Barbe es una de las muchísimas mujeres que anhelaban ser monjas pero que tuvieron que pasar por la vida matrimonial, y solo cuando se quedaron viudas pudieron entrar en un convento

Un caso curioso es el de Barbe Jeanne Avrillot, carmelita francesa y mística, conocida con el nombre de María de la Encarnación. Esta noble, nacida en París en el año 1566, murió en Pontoise en 1618. Se casó con Pierre Acarie, porque así lo quisieron sus padres, pero una vez viuda fue de las fundadoras de lo que más adelante serían las Carmelitas Descalzas en Francia. Actualmente es beata. Barbe es una de las muchísimas mujeres que anhelaban ser monjas pero que tuvieron que pasar por la vida matrimonial, y solo cuando se quedaron viudas pudieron entrar en un convento. Jeanne Avrillot fue educada en un convento en Longchamps, donde ya demostró una vida de piedad y espiritualidad extraordinarias.

Barbe (la bella Acarie, como la llamaban) se casó a los 16 años con el canciller Acarie, que servía a Margarita de Valois, la reina. Tuvieron 6 hijos. Durante unas revueltas instigadas también por su marido, tuvo que separarse de él, que fue desterrado por Enrique IV cuando conquistó París. En aquel momento fue conocida por su dedicación a los pobres, heridos y desvalidos. También ella cayó herida después de una violenta caída de un caballo. Este impedimento físico fue la apertura aún más fuerte a la vida mística y devota. Conoció a la castellana Teresa de Ávila y se sintió llamada a extender la vida de las carmelitas en Francia, y este ha sido su legado. También influyó Juan de Ribera (virrey y arzobispo de Valencia) en su decisión

Lo empezó a hacer ya en época de mujer casada, cuando con su marido abrieron un círculo de devotos en el palacio de Marais donde vivían, donde aparecieron personalidades como Vicente de Paúl, Francisco de Sales —patrón de los periodistas y director espiritual de Barbe durante un tiempo— y mujeres como Madame Jourdain, Madame de Bréauté o Madame de Meignelay, todas ellas interesadas por el misticismo y la renovación del catolicismo. Estas mujeres de la élite francesa también acabaron eligiendo la vida monástica. También las hijas de Barbe optaron por la vida religiosa, y uno de los hijos fue sacerdote. Los gozos de esta beata María de la Encarnación se popularizaron en Catalunya y es una beata protectora a la que se invoca contra las muertes repentinas.

La película Los Domingos, ganadora de la Concha de Oro a la mejor película en San Sebastián, se configura sobre la decisión también de una adolescente que se plantea la vocación. A raíz del film ha provocado debates a partir de esta pregunta: ¿somos libres de tomar nuestras decisiones cuando se trata de optar por una vida que se aleja de la tónica —maravillosa si es una elección querida— de casarse y tener hijos? ¿Por qué no se considera legítima la opción de entrar en un convento? Esta Navidad puede pasar en más de una comida familiar. Que alguien diga, con la parsimonia y la convicción de la protagonista de la película ganadora en Donosti, que muy feliz Navidad a todos, y que ella, después de fiestas, se hace monja.