Se puede considerar uno de los peores chistes del mundo. Pero a mí me hace mucha gracia, todavía hoy. Y se puede explicar de muchas formas. Y una de las variantes vendría a ser esta:
Una chica tiene perro que se llama Mistetas. Un día, mientras lo pasea, el perro se escapa y se pierde. La chica lo empieza a buscar desesperada hasta que encuentra a un policía. Y le dice: "Perdone, señor policía, ¿ha visto a Mistetas?". Y el policía dice: "No, pero me gustaría verlas".
Y este es el chiste de Mistetas.
Lo recupero porque el compañero Rafel Barceló da una masterclass sobre cómo hacer guiones de humor. Y utiliza este chiste como punto de partida. Y le he pedido que me lo resuma para los lectores.
Aquí va. Después de explicar el chiste, pregunta a los alumnos por qué les hace gracia. Si es que les hace. El caso es que, un poco guiados por Rafel, acaban apuntando en la pizarra los conceptos que ayudan a que un chiste haga reír. A saber…
Sorpresa. Hay un final inesperado.
Incongruencia. En principio, no te esperas que un policía actúe como un viejo verde.
Patetismo. Un poco en la línea de lo anterior, en el caso del policía. Como también ponerle Mistetas a un perro.
Verdad. En toda historia tiene que haber una parte creíble. No solo que alguien pasee a un perro. El caso es que a los hombres nos gustan los pechos de las mujeres.
Reconocible. Perder a un perro le puede pasar a cualquiera.
Brevedad. El chiste va al grano. No entra en la raza del perro, ni en la ciudad por la que pasea.
Libera tensión. Una mujer buscando a un perro genera tensión. Una pregunta genera tensión. La respuesta final la libera.
¡En 2026, los alumnos ya no conocen este chiste!
Total, un buen chiste debe tener todos o la mayoría de estos elementos. Hasta aquí, todo muy bien. Pero ahora viene la noticia. ¡Resulta que los alumnos ya no conocen este chiste! Es decir, podemos certificar que 2026 es el año en el que ha desaparecido el chiste de Mistetas de la cultura popular. Y aquí ya debería entrar un Rafel Barceló de la sociología para explicarnos los motivos. Hay algunos bastante obvios. Pero otros no tanto.
Tales como que en 2026 es impensable que un perro se escape. Pobre de quien, a estas alturas de la historia del mundo, no lleve al perro atado y con la bolsita para recoger la caca a punto. En España ya hay más de 80 ayuntamientos que tienen un registro de ADN para perros. Base de datos que sirve, obviamente, para que, si el perro hace caca, se pueda multar a su dueño. En Málaga funciona desde 2018. En Tarragona, la multa por no registrar al perro es de 1.500 euros, y la de no recoger la caca, de 300.
Es evidente que si Mistetas se escapara en 2026, su propietaria no se dirigiría a un policía. Por si el animal hubiera defecado durante su ausencia.
Mistetas
Se puede considerar uno de los peores chistes del mundo. Pero a mí me hace mucha gracia, todavía. Y puede explicarse de muchas maneras. Funciona mejor en español. Y una de las variantes vendría a ser ésta:
Una chica tiene perro, que se llama Mistetas. Un día mientras van paseando, el perro se escapa y se pierde. La chica lo empieza a buscar desesperada hasta que ve un policía. Y le dice "perdone, señor policía, ¿ha visto a Mistetas?". Y el policía responde: "no, pero me gustaría verlas".
Y éste es el chiste de Mistetas.
Lo recupero porque el compañero Rafel Barceló hace una masterclass sobre cómo hacer guiones de humor. Y utiliza este chiste como punto de partida. Y le he pedido que me lo resuma para los lectores.
Aquí va.
Después de explicar el chiste pregunta a los alumnos por qué les hace gracia. Si es que se la hace. El caso es que un poco guiados por Rafel, acaban apuntando en la pizarra los concepto que ayudan a que un chiste haga gracia. A saber...
Sorpresa. Tiene un final inesperado.
Incongruencia. En principio, no esperas que un policía actúe como un viejo verde.
Patetismo. Un poco en la línea de lo anterior en el caso del policía. Como también ponerle Mistetas a un perro.
Verdad. En toda historia debe haber una parte creíble. No sólo que alguien pasee a un perro. El caso es que a los hombres nos gustan los pechos de las mujeres.
Reconocible. Perder a un perro le puede pasar a cualquiera.
Brevedad. El chiste va al grano. No entra en la raza del perro, ni en la ciudad por la que pasea…
Libera tensión. Una mujer buscando a un perro, genera tensión. Una pregunta genera tensión. La respuesta final la libera.
Total, un buen chiste debe tener todos o la mayoría de estos elementos. Hasta ahí todo muy bien. Pero ahora viene la noticia. ¡Resulta que los alumnos ya no conocen este chiste! Es decir, podemos certificar que 2026 es el año en que ha desaparecido el chiste de Mistetas de la cultura popular. Y aquí, ya debería entrar un Rafel Barceló de la sociología para explicarnos los motivos. Hay algunos bastante obvios.
Pero otros no tanto.
Tales como que en el 2026 es impensable que un perro se escape. Pobre de quien a estas alturas de la historia del mundo no lleve al perro atado y bien atado y con la bolsita para recoger la caca a punto. En España ya hay más de 80 ayuntamientos que tienen un registro de ADN para perros. Base de datos que sirve, obviamente, para que si el perro hace caca en la calle se pueda multar al dueño. En Málaga funciona desde el 2018. En Tarragona, la multa por no registrar al perro es de 1.500 euros, y la de no recoger la caca de 300.
Es evidente que si Mistetas se escapara en el 2026, su propietaria no se dirigiría a un policía. Por si acaso la bestia hubiera defecado durante su ausencia.