A ver una cosa... soy un señor mayor, he estado tres meses confinado, he aguantado hasta tres ruedas de prensa diarias que eran de todo menos breves y donde era imposible separar la propaganda de la información, he oído y he leído entrevistas con todos los virólogos del planeta que me han explicado una cosa y la contraria, me he convertido en experto en curvas, he aprendido a decir hidroxicloroquina sin engancharme demasiado y cuando lo había conseguido resulta que ahora tengo que aprender a decir dexametasona, he visto como el mismo día que una Comunidad Autónoma reportaba seis muertos y otra doce el ministerio de Sanidad decía que la cifra de muertos era de cero y entre todos me han mareado con unas órdenes en algunos casos incomprensibles y la mayoría de veces ilógicas y contradictorias entre sí.

Y, además, he tenido que ir siguiendo los cambios que había cada dos semanas en tres tipos de regiones sanitarias diferentes, porque cada una estaba en una fase diferente y por lo tanto tenía una normativa diferente. Y en cada cambio de fase me ha llegado la nueva reglamentación aplicable a mi región (que llegó a tener una fase 0,5), pero también a las otras dos, con lo cual he sido bombardeado con informaciones triplemente diferentes y multiplicadas por tres. Lo confieso, he tenido momentos en que creía que me llamaba Pep Puigdangoles i Prieto y vivía en Raticulín. Ah, y en medio ha habido regiones sanitarias que han cambiado de zona y después han vuelto a cambiar. Y yo me lo tragado todo sin decir una palabra más alta que la otra. Y he obedecido. Sin protestar (mucho).

Y después de todo eso, que no ha sido poco, esta mañana a las 10 me dicen que entramos en Fase Tres, que a la medianoche y sin tiempo de respirar ya entramos en "Fase de Reanudación que Pssse", que es la posterior a la tres pero todavía no es la definitiva del todo, y que el próximo jueves volverán a cambiar los porcentajes de aforo de los locales públicos porque entonces ya sí entraremos en la "Fase de Reanudación Total y el Último que Cierre La Puerta". Y llegados a este punto, he decidido instalarme definitivamente en la Fase MCYHE (Mi Cerebro Ya Ha Estallado).

Como diría el maestro Cuní (Josep): ¡PROU, PROU, PROU! Fin. The end. Koniec. Hasta luego Lucas. Hasta aquí. Mire, se lo diré bien claro, en mi cerebro ya no caben más normas, más excepciones, más recomendaciones, más medidas, más cifras, ni más de nada. Me rindo. No puedo más. Ya está. Han ganado por KO. Felicidades. Pero no pienso ni leerme ninguna regla más. Se ha acabado. Me pondré la mascarilla cuando crea que es la opción más sensata (recordando que hace dos meses me decían que no hacía falta y que me lo decían porque no había para todo el mundo y no por un criterio médico). Haré los encuentros familiares que me vengan en gana y con quien me venga en gana y las cenas con quien considere conveniente y donde lo considere conveniente, manteniendo la higiene de manos recomendable y unas distancias prudenciales pero olvidándome de si podemos ser 8, 23 o 4.234 personas y si podemos estar a dos metros, a dos metros y medio o a tres kilómetros. E iré a la playa, manteniendo la misma distancia que en las terrazas de los bares, ni más ni menos. Y así todo.

Y espero que no haya ningún rebrote grave. Teniendo claro que si lo hay no será por mi culpa porque durante tres meses yo he hecho exactamente todo lo que me han dicho que hiciera. Y si ahora estoy haciendo lo que hago, es porque me dicen que ya lo puedo hacer. Pero lo haré a mi manera. A partir de ahora seré responsable de mí mismo y de los míos, como cuando conduzco, cruzo un semáforo, cuido de mi salud... o vivo. En general.

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