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Finalmente el entrañable diputado Francesc-Marc Álvaro consiguió su minuto de gloria. Hacía tanto tiempo que no sabíamos nada de él, que uno no podía asegurar si definitivamente se había fundido con el escaño, o estaba en proceso de introspección metafísica en busca de la identidad perdida. Pero el bueno de Francesc ha reaparecido en nuestras vidas gracias a un momento de repentina inflamación independentista, y ahora ya sabemos dos cosas: que no ha vuelto a Can Godó, y que sigue siendo diputado, y ambas constataciones nos llenan de alegría.

Así ha sido, pues, como, desde el escaño que todavía no lo ha engullido, el diputado de ERC ha tenido una epifanía y, armado con una estelada, se ha plantado ante Marlaska para preguntarle si piensa que la estelada es un arma de destrucción masiva. Impresionante. Después de un gesto de tan inusitada valentía, podemos asegurar que tenemos la República Catalana al alcance. Es el milagro del independentismo interruptus, una especie de planteamiento que se activa cuando hay que hacer postureo o conseguir un ratito en el Telenotícies, pero desaparece cuando la cuestión va de veras. Puro gesto oportunista, pura estética vacua, pura propaganda todo a cien, sin otro objetivo que ir ganando tiempo para no llegar a ninguna parte.

¿Volveremos a la gestualidad inútil? ¿Es esta la reactivación que auguran los profetas? ¿Viviremos un nuevo tiempo de independentismo de salón, sin coherencia, ni estrategia, ni horizonte real, tan repleto de renuncias como cargado de simbolismos de insufrible vacío? Lo planteo casi como vacuna, porque intuyo que aquellos que nos deslumbraron con la retórica mientras nos estafaban con los hechos tienen la intención de volver a asomar la patita. Es decir, de volver a estafarnos.

Puro gesto oportunista, pura estética vacua, pura propaganda todo a cien, sin otro objetivo que ir ganando tiempo para no llegar a ninguna parte

El ejemplo del show de la estelada en el Congreso es de manual. ¿Es el mismo partido que se ha tragado el sapo de Rodalies y ha pactado una puñetera vergüenza? ¿Es el mismo que ha pedido a Podemos que vote contra la cesión de inmigración a Catalunya que pide Junts, según explicó en detalle el señor Iglesias? ¿Es el mismo que ha hecho un estropicio con la DGAIA? ¿El mismo que ha regalado todo el poder de Catalunya al peor PSC de la historia, que apoya sin fisuras al trilero de Sánchez, y que ha cedido la investidura y los presupuestos de Catalunya al presidente más españolista de la historia? ¿Es este partido el que nos sale ahora enseñando la estelada a Marlaska, como si fuera un gesto heroico? ¿Qué tomadura de pelo es esta? ¿Tan estúpidos nos creen? Se comen todos los marrones contra Catalunya de los socialistas, les regalan el poder gratis et amore, hacen la genuflexión permanente al poder español, consolidan a un defensor del 155 como president de la Generalitat, pero nada, sacan la estelada y quedan inmaculados de sus miserias. Es de traca. Triste, si no fuera patético.

Ya basta de independentismo de fogueo, que solo se mueve por la estética, sin horizonte ni objetivo, eternamente instalado en la rueda del hámster. Es el independentismo servil e inútil que deja el suelo yermo, quemando voluntades, iniciativas y esperanzas, y que nunca, nunca nos conducirá a la tierra prometida. No nos hacen falta esteladas en los morros de Marlaska. Nos hace falta decir que no a sus políticas, a sus estafas, a sus agresiones. Esta es la coherencia: hechos, y no horteradas.