No era pandemia, ni epidemia, sino un brote. Despejado el peligro, el hantavirus ha despertado los fantasmas traumáticos de la covid para terminar evidenciando cómo la falta de coordinación y el choque entre administraciones es intencionado y nace del choque de partidos. No suele ser el sistema, sino el politiqueo. Y más cuando no se reclaman competencias, sino que se da la espalda a las propias. El dispositivo no tiene mucho debate porque ha salido bien. España ha sido capaz de recibir un buque que se encontraba en aguas internacionales, con pasajeros de distintas nacionalidades y el riesgo de expansión de un virus. El Gobierno no podía negarse a ser el país de acogida porque había catorce nacionales a bordo, y porque Tenerife tenía las condiciones para ese dispositivo seguro, dando una visión de solvencia y seguridad al mundo.
En la pelea de Canarias contra el Gobierno, se han politizado debates hasta el absurdo. Convirtiendo acusaciones de cambios de opinión lo que son decisiones tomadas según las circunstancias. La gestión de una crisis está viva. No son los giros, son los errores. El Gobierno dijo que el crucero no iba a llegar durante el pasado Consejo de Ministros, hasta que la OMS pidió a España acoger el crucero por la falta de condiciones de seguridad y sanitarias de Cabo Verde. Las condiciones meteorológicas del puerto de Granadilla han hecho pasar del fondeo del buque al atraque en puerto a causa del viento y el peligro de trasladar a los pasajeros del crucero a la lancha.
En síntesis, la Capitanía Marítima decide si un barco atraca o fondea según la meteorología, igual que los expertos sanitarios de la OMS son los responsables de marcar los protocolos y las condiciones del operativo de evacuación del crucero infectado. La reacción del presidente Fernando Clavijo da muestra del error de cálculo del presidente canario. Pudo haber liderado la crisis, haberse arrogado el protagonismo de un operativo retransmitido globalmente en streaming y ha quedado como un político local que sucumbe a miedos y alarmismos por una supuesta protección de los canarios.
El error de Fernando Clavijo no ha sido enfrentarse al Gobierno, sino hacerlo con planteamientos alejados de cualquier criterio técnico e incompatibles entre sí
El error de Fernando Clavijo no ha sido enfrentarse al Gobierno, sino hacerlo con planteamientos alejados de cualquier criterio técnico e incompatibles entre sí. Horas antes de la llegada del crucero, desautorizó el desembarco, lo que habría supuesto dejar a catorce compatriotas en alta mar. Después exigió realizar PCR dentro del buque, sin explicar qué ocurriría en caso de resultados positivos. ¿Pretendía trasladar una unidad médica al interior del crucero? Porque eso choca directamente con su propia exigencia de que el barco partiera cuanto antes hacia Países Bajos. El alarmismo de las ratas que nadarían hasta el puerto expandiendo el virus no es una estrategia del ejecutivo para poner a Clavijo en evidencia, fue un error de cálculo, que es donde se traspasa la línea del meme.
Cuesta entender la postura de Clavijo poniendo en duda la seguridad de una operación que desde la Unión Europea han reconocido como rápida y eficiente este lunes. Tampoco se entiende que, tras conocer los dos casos de positivos de un ciudadano francés y otro estadounidense, la presidenta del Cabildo de Tenerife reprochara que no se hubieran hecho a bordo las PCR. Según ella, no deberían haber dejado bajar a los pasajeros hasta que no se conociera el resultado de las pruebas. ¿Cuál era la alternativa que proponía Rosa Dávila? ¿Su propuesta incluía haber hecho los análisis, trasladarlos a Madrid y mantener el pasaje en el barco otras 24 horas mínimo? Esa opción, descartada por los expertos, hubiera provocado que el buque estuviera fondeado aún más tiempo, algo a lo que su compañero de partido se opuso el sábado de madrugada, llegando incluso a declarar que se negaba al fondeo.
Para Alfonso Rueda, la gestión ha sido “buena y seria”. Juanma Moreno se ha abstenido de las críticas. Y el PP, según el cargo, ha ido del terraplanismo de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre hablando de cortina de humo a la “show pasarela” de los populares de Madrid. Se puede alabar la gestión de Juanma Moreno tras el accidente de Adamuz y criticar la nefasta actuación de Carlos Mazón en la DANA. Lo que no se puede es errar en el cálculo y esperar que no se note.
