Es muy probable que esta semana hayáis oído que ha habido un gran avance dentro del mundo de la oncología. Uno de los titulares que he encontrado dice que se ha podido descifrar el genoma más completo del cáncer. Honestamente, este titular no es del todo acertado. El cáncer no es un ente que pueda tener un genoma propio. Bajo el nombre de cáncer se agrupan un conjunto de enfermedades muy diversas, pero que todas ellas tienen una característica en común: hay un grupo de células de nuestro cuerpo que dejan de seguir las directrices que las mantendrían funcionales dentro de un organismo, para ir a su ritmo y "a su bola". Ya no tratan de estar integradas para hacer funcionar un organismo, sino que crecen de forma descontrolada, pueden ocupar tejidos y órganos funcionales y acaban por colonizar otros órganos. Si no se trata de forma quirúrgica, radiológica y con quimioterapia, con el fin de extirparlo y reducirlo, el cáncer puede causar la muerte. Las células cancerosas tienen, de base, el mismo genoma que las que son normales y sanas, pero han adquirido mutaciones adicionales que hacen que no se comporten como una parte integrada de nuestro cuerpo, sino que van por libre. Por lo tanto, no hay un único genoma de las células cancerosas, sino muchos. No es una única enfermedad, sino muchas.

Lo que la noticia quiere reflejar es el esfuerzo titánico que ha implicado a científicos de muchas disciplinas diferentes, de más de 774 instituciones y de 4 continentes, que se han organizado en 16 grupos de trabajo con el fin de analizar, el genoma completo de 2.658 tumores de 38 tipos de cáncer diferentes, comparándolos con muestras del tejido su de los mismos pacientes. Estos investigadores forman al Consorcio del Análisis Pancáncer de Genomas Completos, y quieren analizar de forma inclusiva muchos cánceres con el fin de encontrar lo que comparten, aquello que los hace similares entre ellos. De aquí, el prefijo griego "pan", que significa "todo". Seguro que la coordinación no ha sido fácil, porque ha tenido que permitir el intercambio de datos genéticos de países con legislación diferente, con maneras de trabajar diferentes, y con un montón ingente de datos (estamos hablando de centenares de terabytes) para trabajar conjuntamente. Pensáis que los datos se han tenido que anonimizar y proteger para poder compartirlas entre varios grupos, se han almacenado en la nube y se han utilizado millones de horas de computación de ordenadores también en la nube o nubes. Justamente una de las demandas del grupo de investigadores es que hace falta una normativa internacional clara sobre cómo compartir, y al mismo tiempo proteger, el anonimat y privacidad de los datos genéticos. Esta es una cuestión muy relevante para todos, ya que no tenemos nada más íntimo ni más informativo que nuestro ADN, y cuando se trata de este tipo de investigación, tan inclusivo y generalista, y que puede beneficiar a tantos de nosotros, quizás hay que reclamar una legislación específica.

¿Cuáles son las conclusiones que extraen de este análisis tan exhaustivo? En la revista Nature de esta semana, podréis encontrar en abierto seis artículos explicando los datos obtenidos a diferentes niveles de análisis, más otros 16 artículos en otras revistas que analizan datos más concretos. Como el dinero para ejecutar este trabajo es público (con el dinero de todos), también son públicos todos los resultados, los datos genéticos, los diversos programas bioinformáticos para los análisis, los atlas de expresión de genes, todo está en repositorios abiertos para que los datos generados puedan ser contrastados, analizados y usados en otros grupos con el fin de ayudar a la comprensión del cáncer y de lo que implica en nuestro cuerpo, porque al final, lo que nos afecta a todos es tener respuestas a preguntas concretas. ¿Tenemos riesgo de sufrir cáncer? ¿Cuál es la causa o causas del cáncer? ¿Podemos evitarlo o, cuando menos, podemos identificarlo de forma inicial? ¿Cuáles son los tratamientos más efectivos para eliminarlo?

Sólo conociendo cuáles son las causas del cáncer, tanto las genéticas como las ambientales, podremos incidir con el fin de evitar el crecimiento y propagación dentro de nuestro organismo. Por eso son tan relevantes los resultados de este consorcio (del que también forman parte investigadores de nuestro país). ¿Cuáles son algunas de las conclusiones de este trabajo? He hecho una elección, que no pretende ser exhaustiva.

1) De media, todos los cánceres contienen 4-5 mutaciones que se consideran "conductoras" (o drivers), que permiten a las células cancerosas iniciales sobrevivir, dividirse más y crecer por encima de las células normales o sanas a causa de una selección positiva de las mutaciones. Algunas de estas mutaciones llevan años dentro de nuestro organismo y podrían ser diagnosticadas antes de que aparezca el cáncer.

2) Los cambios iniciales importantes, drivers, pueden afectar a genes concretos, cambiando la proteína codificada, o también cambiar las secuencias no codificantes de regulación. Tan importante es el gen (la información genética concreta), como cuándo y cómo se tiene que leer la información de este gen.

3) Después de estos cambios iniciales, que son comunes a todas las células del cáncer del paciente, encontramos subpoblaciones, es decir, clones de células cancerosas que mutan diferencialmente. Estos cambios pueden significar que se vuelvan malignos.

4) Hay cánceres (cerca del 5%) donde no se ha encontrado claramente esta mutación o mutaciones iniciael. Eso quiere decir que todavía nos queda trabajo por hacer con el fin de identificar la causa.

5) Algunas mutaciones son recurrentes, por ejemplo, aquellas que permiten a las células cancerosas devenir inmortales, porque engañan el reloj de cuerda biológico. Estas células cancerosas activan una enzima, la telomerasa para mantener los extremos cromosómicos de forma que las células ya no pueden medir el tiempo que llevan viviendo, por lo que nunca se vuelven senescentes, y se vuelven inmortales. De aquí que se tenga que ir muy con cuidado con medicamentos que ofrecen en los cuales nuestras células se puedan convertir "eternamente jóvenes", cuando lo que quizás hacen es subir el primer peldaño para volverse "eternamente cancerosas".

6) Para finalizar he dejado el efecto de los sistemas de reparación del DNA y su función en el cáncer. Cuando los sistemas de reparación se ven estropeados, las mutaciones de todo tipo se acumulan y la probabilidad de que alguna de estas mutaciones favorezca el crecimiento de las células cancerosas es más alto. Es obvia la relevancia de un buen sistema de mantenimiento, en este caso, mantenimiento de la información genética. Muchas de las mutaciones que se han identificado reflejan el efecto de agentes mutagénicos exteriores, los cuales incrementan las mutaciones genéticas y la probabilidad de que alguna mutación transforme, de forma ya definitiva, una célula con mutaciones a una célula descontrolada precancerosa.

Todo este trabajo sólo nos permite analizar genéticamente los diferentes cánceres y todavía queda diseñar terapias más efectivas. Pero claro está que el primer paso para encontrar un tratamiento efectivo para el cáncer (o cánceres) es la comprensión de qué mecanismos celulares se estropean durante el proceso que convierte unas células sanas en cancerosas. Un objetivo pancáncer.

Gemma Marfany
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