A la mayoría de nosotros nos han educado para aparentar ser felices, porque todo el mundo sabe que, si te muestras infeliz, nadie va a querer tener una amistad contigo, ni ser tu pareja, ni contratarte para trabajar en su empresa, ni...; resumiendo: serás un fracasado en mayúsculas. ¿Verdad que no es lo que quieres? Pues lo que tienes que hacer es salir de casa cada día con una sonrisa en la boca y con ¡ilusión!; porque, si no, ¿qué pensará la gente de ti? Tu objetivo en esta vida tiene que ser triunfar, ser el mejor, que todo el mundo quiera ser como tú (da igual si no te gusta nada de lo que haces, si lo haces todo solamente para gustar a los demás o si te sientes un desgraciado; lo que sientes no te hará ganar dinero, en cambio, ser un triunfador, sí). ¿Y cómo se consigue ser un triunfador? Pues es muy fácil: dejando a un lado tus sentimientos y tus emociones y aparentando estar siempre feliz. Tampoco es necesario que seas buena persona; de hecho, si nos paramos a pensar en ello, las buenas personas suelen ser débiles, en cambio, la gente que se dedica a pisotear a los demás para destacar y que hace lo que sea para conseguir sus objetivos, siempre llega lejos. En cuanto a los problemas psicológicos (que ahora están tan de moda), sobre todo no dejes que te superen, porque podrían hacerte fracasar. Si estás deprimido y no tienes ganas de vivir, sonríe y ya se te pasará —seguro que de un grano de arena estás haciendo una montaña—. A ver, ahora no te creas que no tienes derecho a llorar, ¡eh! Puedes llorar en dos contextos: siempre que se te haya muerto un familiar cercano, pero solo un par de días, que tienes que volver al trabajo porque, si no, perjudicarás a tus compañeros de trabajo; o bien si te ganas la vida como influenciador y lo grabas para obtener más seguidores.

A lo largo de la vida tendremos que pasar muchos duelos y si fingimos que todo va bien y pensamos en positivo, lo único que conseguiremos es que se nos acumulen todos estos duelos y nos pasemos la vida somatizando

Dentro del mundo de la psicología, sobre todo la cognitiva conductual, están muy de moda los conceptos "positividad" y "optimismo". ¡Piensa en positivo! ¡Sé optimista! Si estás mal, piensa en una imagen que te relaje; ¡cambia tus pensamientos y cambiarás tu vida! Da igual si han matado a toda tu familia en una guerra o si tu padre abusa de ti, tú siempre positivo y con una sonrisa en la cara, ya verás como todos tus problemas y ataques de ansiedad desaparecerán si cambias tus pensamientos. Y yo me pregunto, ¿por qué carajo no podemos estar tristes, sentir pena, rabia, odio y no tener ganas de reír ni sentirnos positivos y optimistas? ¿Por qué carajo no se permite a la gente vivir el duelo tal y como debe vivirse? Y, cuando digo duelo, no me refiero solamente a la muerte de personas, sino también a la ruptura de relaciones familiares o no familiares, a la pérdida de trabajos, a la muerte de un animal, al fin de una etapa vital. A lo largo de la vida tendremos que pasar muchos duelos y si fingimos que todo va bien y pensamos en positivo, lo único que conseguiremos es que se nos acumulen todos estos duelos y nos pasemos la vida somatizando.

 

 

Vivimos en una sociedad que no admite la fealdad, ni física ni psicológica, y eso hace que mucha gente sufra en silencio y se pase el día intentando encajar en los cánones tanto físicos como psicológicos para satisfacer a los demás. Cuando alguien tiene algún problema psicológico, le dicen que exagera; que venga, va, que no pasa nada; que haga un esfuerzo por estar bien, que no se esfuerza mucho; que qué pensará la gente; que son una carga para la familia; que piense en positivo y no se queje tanto, que todo el mundo tiene problemas...

Visibilicemos los problemas psicológicos y aceptémoslos. Existen, por mucho que la sociedad se empeñe en negarlo. Invirtamos dinero público en formar buenos profesionales de la psicología y en crear una buena red dentro del sistema sanitario y educativo. Una sociedad deprimida no sale a cuenta.

Este jueves estoy más seria que de costumbre porque a veces toca no hacer bromas y asumir responsabilidades. Y ahora os dejo un vídeo que muestra como solemos actuar normalmente ante la gente para que no noten que estamos destrozados interiormente.

Hasta el próximo jueves.