Como si fueran los fascículos de "Constrúyase un fórmula 1 en su casa y pieza en pieza", llegan a los quioscos del siglo XXI, o sea al mundo digital, los fascículos de "La fonoteca de Villarejo, 20 años de grabaciones".

Villarejo, como usted bien sabe, es un excomisario de policía tan experto en cloacas del Estado que la cloaca era él. Y resulta que este señor actualmente está en la prisión. ¿Por qué está allí? Bien, esta es la gran pregunta que, quizás, tiene respuesta en la aparición diaria de algunos de los mejores momentos que tiene grabados. Sí, porque este señor tenía la costumbre de grabar todas las conversaciones privadas que mantenía. Y ahora ha adquirido la costumbre de compartir estas conversaciones con todos nosotros. Básicamente para ajustar las cuentas con este Estado que lo ha encerrado.

Primero intentó que el Rey emérito fuera la llave que le abriera la puerta de la celda. Por eso filtró todo aquello de Corina. Suponía que el chantaje obligaría al estado a dejarlo en libertad. Pero la jugada no provocó el efecto deseado. La sociedad española le perdona a su Rey, el de toda la vida, no en este de ahora, que se encamara con quien le apeteciera. Y todo aquello quedó en nada.

Esto no fue ningún problema para Villarejo porque tiene un pantone de voces que no te lo acabas. Y si con el Rey no se obtienen resultados, que vaya pasando el resto. Y es así como hace días que asistimos en directo al achicharramiento político a fuego lento de Dolores de Cospedal. Como si fuera un pollo asado, cada día una vueltecita y un poquito de juguito por encima para que quede jugosita. El primer día de las conversaciones de las cloacas, y con la aparición estelar por allí en medio de su marido, la exministra aguantó como una roca. Con la segunda grabación ya hubo un pequeño movimiento. Después de la grabación de hoy, Cospedal ha abandonado la cúpula directiva del PP. De momento conserva el acta de diputada... a la espera de saber si aparecerán nuevas grabaciones.

Pero más allá del Rey y Corina, Cospedal y su misterioso marido o el resto de señores y señoras que vayan desfilando las próximas semanas y meses, aquí el gran tema es, ¿qué ha sucedido realmente con Villarejo?

Los estados confían su parte oscura a sus Villarejos de turno. Y los Villarejos trabajan en un estado paralelo que se encarga de los trabajos sucios. Y eso lo hacen mientras son útiles. Cuando dejan de serlo, o ponen en peligro el estado oficial, o empieza una guerra interna dentro de este estado paralelo, los Villarejos desaparecen misteriosamente de la circulación. Y el único salvavidas que les queda es extender toda la mierda que han ido acumulando.

La desdicha de los Villarejos que corren por el mundo es que su venganza sólo hace caer algunas piezas colaterales y menores. Venganzas de fotonovela de canal temático. Los Villarejos caídos en desgracia que intentan salvar su culo nunca acaban con el Estado paralelo porque este siempre (SIEMPRE) es más fuerte que ellos.

Y a los pobres mortales como usted y a un servidor nos queda la agridulce alegría de ver pasar cadáveres gestionados por una funeraria indestructible y con un poder infinito que se llama cloaca.

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