Shakira ha hecho de la ruptura una denominación de origen. Ha cogido la materia prima —el desamor, la rabia, la maternidad, la soledad, los celos, el desengaño—, la ha prensado, fermentado y embotellado. Y después la ha vendido al mundo a un buen precio, a pesar de que la experiencia de su concierto no me pareció agradable ni fácil. Pero más que una crítica, este artículo quiere hablar de su genialidad. Porque existe una enorme diferencia entre contar que te han roto el corazón y lograr que millones de personas bailen mientras cuentan que también se lo han roto.

Conectar con una mujer que cree que su hombre no la ha amado como se merecía no es difícil. Por eso las canciones de Shakira entonadas al unísono son una comunión difícil de explicar. Es lo más parecido a nuestra conversación random en un lavabo de chicas cuando hay una que llora elevada al cuadrado. Por eso Las Mujeres Ya No Lloran Tour funciona tan bien como título. Porque es una frase que parece una proclama, pero que, en realidad, contiene una contradicción. Las mujeres lloramos, y mucho, pero después salimos y sonreímos. Es muy importante el hecho de que llorar deje de ser el final de la historia. La vulnerabilidad no es lo contrario del poder. A veces, es una forma mucho más sofisticada.

El aquelarre no es, claramente, contra esa mujer que te traicionó, sino empatizar con esa mujer que se enamoró perdidamente de ese hombre que no la quería lo suficiente. Aunque esta mujer seas tú con unos años menos. La que fue madre y perdió un poco su nombre por el camino. Porque te enseñan que lo correcto tras una ruptura es no mostrar la rabia, ser educada, discreta, en definitiva, callar (como siempre) y no molestar. Y ella transforma lo que debería ser privado, lo que te han enseñado a ocultar, en una explosión global, en un himno pop. En una ira que ya no puedes ocultar y que quieres llevar estampada en una camiseta. El dolor deja de ser secreto y se convierte en coreografía, y la humillación, en brilli-brilli. Shakira ha crecido con nosotras porque no canta solo sobre ella: canta sobre nosotras. O, más exactamente, sobre aquella versión de nosotras que algún día amó demasiado, perdió, aguantó y tuvo el coraje de cambiar y celebrarlo con sus amigas. Porque nos demuestra la posibilidad de seguir siendo protagonista cuando la vida ya te ha pasado por encima unas cuantas veces. Sigue bailando, moviendo las caderas, llevando transparencias, haciendo coreografías imposibles y ocupando el escenario con una energía física brutal. Es la sensualidad de una mujer que sabe quién es y se lo pasa bien siéndolo. La que descubrió que después de llorar todavía quedaba vida.

Shakira ha crecido con nosotras porque no canta solo sobre ella: canta sobre nosotras

En el concierto, habló de la preocupación cuando se separó, sobre todo hacia sus hijos. "Pero si es rica", nos viene a la cabeza. Como si el dinero anestesiara el desamor. Como si una madre multimillonaria no pudiera estar cansada y preocupada. Como si la tristeza tuviera una renta máxima permitida. Y al final te das cuenta de que lo que más hace que las mujeres conectemos con ella es que incluso ella tuvo que hacerse pequeña para encajar en una relación de pareja. Y no hablo solo de que parezca una Umpa Lumpa bailando en un estadio tan grande. Madrid es el epicentro y no solo una parada de la gira; es el universo propio de su residencia europea. También esto es un salPiqué en toda regla. El estadio que lleva el nombre de la artista quiere ser una celebración del orgullo latinoamericano, y está inspirado en el Macondo de Cien años de soledad, de García Márquez. Aunque, al final, solo sea un parque temático para hacer dinero incómodo para las usufructuarias. Grupos de amigas con pelucas lilas. Tres generaciones con pañuelos de danza del vientre. Las lobas convertidas en tribu. Porque los fans no solo son espectadores: participan en la experiencia. Aunque el proyecto es mucho mejor en la teoría que en la práctica. Lo que queda claro es que Las Mujeres Ya No Lloran no habla de dejar de llorar. Habla de qué hacemos después. Como dice Carrie Fisher, "take your broken heart, make it into art". Hay amores que querrán disminuirte y otros que te harán brillar. Shaki te recuerda que lo que nunca debe faltarle a tu autoestima es la purpurina.