Un ciudadano europeo medio tiene en el comedor de su casa algún cuadro notable y, con suerte, alguna reproducción más o menos graciosa de alguna obra célebre. Existen ciudadanos que directamente no tienen ninguna pieza artística en su refugio doméstico y otros que exhiben salas de estar con obras de categoría, ya sean clásicas o contemporáneas. 

El papa de Roma, que convendremos que por su posición es un ciudadano singular, puede decidir ir a pasear por las Estancias de Rafael en los Museos Vaticanos y allí se encuentra arte declinado de muchas maneras, pudiendo escoger también épocas y estilos. La variedad y la riqueza de las obras de arte que le rodean son deslumbrantes. Una de las obras que se custodian en los pasillos cercanos a su residencia es La escuela de Atenas de Rafael, donde Platón y Aristóteles se encuentran en el centro de la escena. Platón señala al cielo y al mundo de las ideas, y lleva en su mano el libro Timeo, y Rafael le ha pintado el rostro de Leonardo da Vinci, mientras que Aristóteles apunta hacia la tierra —la filosofía empírica— con el volumen de la Ética, y tiene la cara de Bastiano da Sangallo. En la escena también están los rostros de filósofos y artistas, como Miguel Ángel o el propio Rafael autorretratado, además de Pitágoras y Diógenes, Heráclito, Zoroastro o Euclides. Toda la escena es una representación de la filosofía y de la teología, la poesía y la justicia.

El Papa quiere conseguir "custodiar lo humano" en medio del avance prominente de la inteligencia artificial: "A los algoritmos les falta la chispa de lo humano"

Las audiencias del Papa no son solo para grupos vinculados a los asuntos religiosos. Estos días el papa León XIV se ha reunido en el Vaticano con artistas en un encuentro que quería reivindicar el arte ante la avalancha insensata de propuestas de inteligencia artificial. "El arte de lo posible: tejer juntos" ha servido para que el papa de Roma pida una alianza entre la Iglesia y los artistas. Recordemos que La escuela de Atenas fue un encargo del papa Julio II y que el mecenazgo ha permitido, con recursos, becas y ayudas, una gran producción mundial. El Papa quiere conseguir "custodiar lo humano" en medio del avance prominente de la inteligencia artificial. "A los algoritmos les falta la chispa de lo humano", dijo el pontífice, al tiempo que comentó a los presentes que existe una notable diferencia ontológica entre el arte y lo que "una máquina puede generar mediante cálculo estadístico". En la era de la tecnología y el consumo, el gran peligro ya no es solo la censura, sino "la uniformización", y el arte, al resistirse a ella, se transforma en "una forma de regeneración cultural y espiritual".

En un giro técnico y poético, León XIV dijo a los artistas que, a diferencia de los motores de búsqueda, que ofrecen respuestas en segundos, el arte "no funciona mediante indexación, sino mediante interrogación". La Santa Sede apuesta por la vía artística y está presente en la Bienal de Venecia y en diferentes proyectos de arte contemporáneo. En Venecia, este año el Pabellón de la Santa Sede para la Biennale Arte 2026 ha tomado la forma de una oración sonora: "El oído es el ojo del alma", inspirada en la vida y el legado de santa Hildegarda de Bingen.

Acogiendo la invitación de Koyo Kouoh a transitar por caminos más discretos, el pabellón plantea la escucha desde una vertiente contemplativa. Hildegarda —abadesa, compositora, sanadora, visionaria— entendía el sonido como conocimiento, un puente entre el cuerpo y el mundo, el microcosmos y el macrocosmos. En una época de saturación, su obra invita a la interioridad, y la Santa Sede ha escogido a esta célebre mujer para ofrecer al mundo del arte una propuesta mística y musical. El Papa está convencido de que "para la Iglesia, el arte es un lugar fundamental de escucha, donde dejarse instruir sobre las aspiraciones y las heridas de la humanidad".