Decía ayer Zapatero que era muy difícil explicar lo que ocurría en Venezuela porque el 90% de los medios de comunicación estaban dando información sesgada, de una sola tendencia. Él, que ha ido casi cuarenta veces al terreno, conoce de primera mano la realidad y los problemas a los que se está enfrentando la sociedad venezolana. Y aseguraba a los escuchantes que nada tenía que ver lo que él había vivido en primera persona con la idea que se tenía desde aquí. Los culpables: los medios de comunicación; y los responsables, quienes los financian. 

Lo mismo ocurre con Catalunya, lo sabemos y lo hemos denunciado en múltiples ocasiones. En mi propia experiencia sé lo que quería decir Zapatero, pues es lo que yo he vivido estos años intentando explicar en Castilla que lo que les cuentan es mentira. Una y otra vez. 

¿Y Bolivia? ¿Qué está pasando en Bolivia? Pues más de lo mismo. La versión falsa de unas elecciones amañadas y los datos de un gobierno que ha sacado a un país de la pobreza sin doblegarse a los principios del neoliberalismo. Cualquier excusa ha sido buena para contar un relato que justifique desde la mirada de los ojos lejanos una intervención absolutamente ilegítima sobre una tierra gobernada por un indígena al servicio de su pueblo. Hablaba Zapatero del 90% de los medios contando información interesada. En Bolivia, es que ni siquiera hablan de lo que está sucediendo. Hasta en las mentiras la pobreza hace que quizás no sea necesario activar la maquinaria para convencernos de lo que quieran inventarse para arrasar un país con recursos naturales. 

Es llamativo cómo precisamente quienes se encargan de crear los relatos falsos después sean los que tratan de convencernos de la importancia de destapar las fake news

Evo daba un discurso esta semana desde Argentina. Casi nadie habló aquí de ello. Como casi nadie sabe a día de hoy en qué situación se encuentra Lula, a quien la persecución interesada de las togas ha apartado también del poder de una forma aberrante ante la inacción del resto de mundo. 

Es llamativo cómo precisamente quienes se encargan de crear los relatos falsos después sean los que tratan de convencernos de la importancia de destapar las fake news. Y para ello crean herramientas con el objetivo de desmentir este o aquel bulo, pero nunca abordan las cuestiones como lo que está sucediendo en la esfera política y social de tantos lugares que están siendo ahora intervenidos por oscuras sombras que, precisamente, usan la mentira para justificar sus aberrantes actuaciones. 

Estamos ante una nueva oleada intervencionista que se parece mucho a la que comenzó a mediados y finales del siglo pasado. ¿Se acuerdan de Allende? Joan Garcés relata de manera inmejorable cómo se fueron produciendo los “golpes” a lo largo y ancho del planeta en Soberanos e intervenidos. Merece la pena recuperar esta lectura para entender lo que ocurre en nuestros días, y evitar así que nos den gato por liebre. 

La defensa de los pueblos y de su capacidad de gestionar sus territorios y sus recursos hace necesaria la llamada a la fraternidad internacional. Fue una máxima de la Internacional y hoy vuelve a ser necesaria ante el atropello de los derechos y libertades de demasiados lugares. 

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