Nos gusta Hansi Flick porque cuida a los jugadores como a hijos. Y así, tanto le da tiempo a Araújo para quitarse la angustia, como visita Gavi a las 7 de la mañana en el hospital, como defiende y marca terreno a Lamine. Y, de momento, esto le está aportando logros. A él y al Barça. Y, perdonad que sea naïf, pero lo que hace Flick es dar amor a los chicos. Y esta es una lección que se puede aplicar a todos en los ámbitos de la vida, incluido el laboral.
Os voy a contar una historia. Tras la gloria europea de 1968, el Manchester United entró en decadencia. Las décadas de 1970 y 1980 fueron particularmente olvidables, y fue necesaria la llegada de Sir Alex Ferguson al banquillo para reconstruirse como equipo. El enfoque de Ferguson era principalmente apostar por la cantera del club. En la temporada 1991-1992, Ryan Giggs fue considerado el jugador joven del año. La temporada 1992-1993 supuso el inicio de la nueva organización del fútbol profesional, con la creación de la Premier League, que llegaría en el momento perfecto para el United. Los red devils se coronaron campeones de la primera edición de la Premier. Al equipo había llegado un jugador con fama de conflictivo, que se convertiría, paradójicamente, en una de sus estrellas míticas: Eric Cantona. El United repitió el título en la temporada 93-94. Pero en la 1994-1995 tropezó. En enero habían perdido a Cantona por su famosa patada a un espectador que le profirió un grito xenófobo. Sancionado e incluso condenado a dos semanas de cárcel, Cantona quería dejarlo todo. Y se fue a Francia. Alex Ferguson le había dado amor y Eric había respondido en el campo. Pero ese episodio ya era demasiado.
Aunque Cantona no lo veía así: "Debía haberle dado una patada más fuerte. Lo merecía. Lo hice y no lo lamento". Lo dijo entonces y lo dice treinta años después, en el clímax del documental con su nombre que se ha proyectado por primera vez en el Festival de Cannes.
El éxito de Hansi Flick no es tanto el estilo como la gestión de egos
El caso es que Ferguson también estaba enfadado con él. Pero su esposa le dijo que debía hablar con The King. Así que Sir Alex reflexionó, cogió un avión, aterrizó en París y se fue a cenar con Eric. Pero no hablaron de táctica, ni de títulos. Hablaron de la vida. Ferguson volvió a darle amor a aquel gigante con carácter. De modo que Cantona aceptó regresar y el United ganó la cuarta liga de su era. Tres de cuatro. Después, Eric se retiró del fútbol. Solo tenía 30 años.
El documental estrenado en Cannes va de Cantona, pero en realidad el documental va de Alex Ferguson. Y es una lección de lo que se necesita para ser un buen entrenador. Y un buen líder. Es necesario un método, sí. Pero hace falta empatía y saber tratar a cada jugador desde el punto de vista humano. No todos somos iguales. Pep Guardiola lo sabía y por eso se marchó del Barça. “Nos haremos daño”, dijo en relación a un vestuario que ya no se veía con fuerza de liderar. El gran éxito de Carlo Ancelotti en el vestuario del Madrid fue, en realidad, este. Se ha hablado mucho del perfil del entrenador que necesita el Madrid. Un gestor de egos, se dice. Del Barça, sin embargo, se habla siempre del estilo de juego. De acuerdo. Pero, en realidad, el éxito de Hansi Flick no es tanto el estilo como la gestión de egos. Él mismo se refirió a esto al inicio de la temporada. ¿Recuerdan?
Y, nada, conclusión: si el Madrid ficha a José Mourinho, esta será la mejor decisión que pueda tomar Florentino Pérez en clave Barça. Aunque los cínicos no lo crean, siempre, siempre, siempre, el amor gana.