Imagina que tienes un trocito de tierra a la orilla del mar. Una finca que compraron tus abuelos o tus padres cuando la playa todavía tenía cientos de metros y para mojarte los pies tenías que caminar un buen trecho. Una parcela donde conservas cultivos, negocio o media vida de tus antepasados. Imagina que, a golpe de décadas, la mala gestión del río, de los sedimentos y el cambio climático (todo esto provocado por los humanos) se come el terreno y saliniza el cultivo. E imagina que la administración, en lugar de apoyarte y buscar una solución estructural, te empuja hacia dentro. Te hace retroceder, perder la tierra y, encima, pretende no pagarte ni cinco.
Esta es la tesitura con la que se encuentra buena parte del Delta del Ebro y esta es la nueva batalla que sus habitantes tienen que librar: la del deslinde. La Dirección General de Costas de Tarragona plantea una nueva delimitación de lo que se conoce como dominio público marítimo-terrestre y que afecta a más de 63.000 metros de litoral, todos ellos dentro del municipio de Deltebre. O sea: tu propiedad privada se convierte en pública a golpe de decreto. No se trata de una expropiación sino de un atropello. Aquello tuyo, ahora es mío. Aquello que tu familia adquirió e hizo crecer con gran esfuerzo e ilusión, lo damos por perdido y echamos para atrás.
Las playas más afectadas son la del Fangar, la Marquesa y el Nen Perdut. Nadie niega que la situación es delicada y que hay que tomar medidas. Pero si la propuesta de actuación implica no hacer nada durante años y, ahora que ya vamos tarde, acabar de dejarlo perder, entonces se les ve mucho el plumero a los injustos gobernantes. Antes de permitir que el Delta se hunda y dar el brazo a torcer definitivamente, tal vez convendría hacer propuestas que ayuden a su supervivencia. Primero hablemos de medidas de protección, si no es como aquella pareja que tiene problemas y uno de los dos miembros decide tirar la toalla y dejar que la relación se pierda poco a poco, practicando un maltrato psicológico, hasta que el otro se cansa de esperar. ¿De quién sería el error? ¿De quien hace tiempo que pide enderezar la situación sin que se le escuche lo suficiente o de quien la ha menospreciado hasta tal punto que parece que ya no haya remedio?
El Delta del Ebro es un espacio mundialmente protegido y no es solo de quienes lo habitamos: es patrimonio de todos. Vosotros también os deberíais sentir aludidos y cabreados con las agresiones que recibe
Ante el avance de las olas y la debilidad del río, se puede invertir y aplicar la tecnología que en otros países ha funcionado y salvar este paraje único y protegido mundialmente o bien se puede abdicar de las responsabilidades y quitar el terreno a sus legítimos propietarios, dándoles a ellos la culpa. El Delta está enfermo y a un paciente se le intenta curar, no se le agrede. Pero a este, en lugar de hacerle una transfusión, se le pide dar sangre y abandonarse a su suerte. La gente está cansada de este abuso de autoridad y la gente es de cabeza dura y está intentando frenar la pérdida de territorio. Porque si retrocedes una vez, ya no harás otra cosa a partir de ahora. La aldea gala de Astérix continúa en pie y en lucha y quiere dialogar y coordinar una defensa digna de la tierra, una tierra que no es solo nuestra: es patrimonio de todos. Por lo tanto, vosotros también os deberíais sentir aludidos y cabreados.
Si los altos cargos políticos que piden paciencia a los usuarios con el drama de Rodalies usaran más el tren, quizás la cosa ya estaría resuelta o no se habría dañado de manera tan flagrante. Así también, si los responsables de este intento de robo fueran nietos de campesinos o tuvieran propiedades en el Delta, quizás no se les ocurriría un ataque de estas características. Ya en 2021 el Ministerio para la Transición Ecológica intentó una estrategia similar que en aquella ocasión el pueblo consiguió detener. Ahora, el mismo pueblo, ante esta nueva agresión —una más— ha vuelto a responder: en veinte días ha presentado 9.454 alegaciones pidiendo la paralización inmediata del expediente. Un municipio de 12.000 habitantes presentando casi 10.000 alegaciones. Aviso para navegantes. Con nosotros habéis tocado hueso. Porque somos gente de paz y no queremos que la sangre llegue al río, pero primero la sangre que el agua. No os saldrá tan barato.