Para quienes seguís la actualidad tecnológica, 2025 ha sido un año de vértigo. Un dato lo ilustra a la perfección: en benchmarks como ARC-AGI-2, hemos pasado de puntuar prácticamente cero al principio del año a un 54% a mediados de diciembre. Los humanos llegan al 60%. Ninguna semana ha pasado sin avances significativos en IA, vehículos autónomos, baterías, robots o aeroespacial.
Nada de esto se detendrá en 2026. Al contrario, este será el año de la adopción masiva de estas tecnologías. Y no solo por parte de los usuarios individuales, como ha sido hasta ahora, sino sobre todo por parte de organizaciones y países enteros.
Esta ola de adopción creará una brecha profunda entre las organizaciones que capturen valor compitiendo con innovación y las que queden atrás. La historia se repite —lo vivimos con Internet, smartphones, coches eléctricos—, pero esta vez la magnitud es diferente. OpenAI ya tiene 900 millones de usuarios. Nvidia vale más de 5 billones de dólares. Son cifras sin precedentes.
Cuando la frontera tecnológica se ensancha, solo hay una manera de competir: adoptándola y creando productos y servicios que escalen
China consolidará su posición como el país de referencia tecnológica, mientras Europa parece condenada a la mediocridad. Cuando la frontera tecnológica se ensancha, solo hay una manera de competir: adoptándola y creando productos y servicios que escalen. La capacidad de generar nuevas empresas en sectores emergentes, de escalarlas rápidamente y de conectarse con los hubs globales de innovación se convierte en crítica.
Este proceso genera prosperidad, pero de manera profundamente desigual. Algunos serán los nuevos líderes y los nuevos ricos. Otros tendrán que conformarse con recortes y más recortes. La historia avanza a velocidades diferentes, y hay que correr muy deprisa cuando todo el mundo corre.
¿Qué nos espera en 2026?
1. Llegará el primer asistente universal
Los modelos de IA continuarán su avance imparable. Los últimos benchmarks donde aún ganan los humanos serán pulverizados. Problemas tecnológicos fundamentales como el aprendizaje continuo o el olvido catastrófico en grandes contextos quedarán resueltos. Veremos pequeños modelos con grandes capacidades y modelos gigantes capaces de realizar investigación de frontera autónoma. Y, finalmente, aparecerán los primeros asistentes universales: nos entenderán, estarán siempre con nosotros y ampliarán nuestras capacidades de maneras que ahora apenas adivinamos.
2. Los agentes de IA lo inundarán todo
Los agentes serán los verdaderos protagonistas del 2026. Pensad en ellos como las apps de la era de Internet y el móvil. Comprarán por nosotros, harán de tutores, médicos, psicólogos y asesores fiscales. En las empresas, los agentes transformarán desde la logística hasta la atención al cliente. Los habrá genéricos, propietarios y especializados. Los agentes, simplemente, harán funcionar el mundo.
3. IA capaz de hacer investigación e ingeniería de frontera
Surgirán modelos con capacidad para realizar investigación y desarrollo de vanguardia. Empresas como SpaceX, Google, AstraZeneca, JP Morgan o McKinsey desplegarán estos sistemas para competir con innovación radical. También lo harán gobiernos y ejércitos. Estamos ante un punto de inflexión: habrá organizaciones y países donde el talento dejará de ser una limitación porque se podrá generar sintéticamente.
4. La empresa cambiará radicalmente
Las organizaciones dejarán de ser solo personas. Los equipos combinarán humanos y numerosos agentes. La coordinación seguirá siendo humana, también algorítmica, como en logística, pero sobre todo agéntica: una coordinación flexible, sin necesidad de estandarización y sin barreras. Veremos las primeras empresas con una o dos personas, cientos de agentes y facturaciones de mil millones de dólares.
5. La publicidad y lo audiovisual serán cosa de la IA
Los avances en generación de vídeos e imágenes han sido espectaculares. Este año, grandes productoras han cerrado acuerdos y algunas marcas ya hacen anuncios creados íntegramente con IA. Es solo el comienzo de una transformación que revolucionará la industria creativa.
6. Aprender idiomas dejará de tener mucho sentido
Apple ofrece traducción instantánea en inglés, español, alemán, portugués y francés. Google lo hace en 70 idiomas. La tecnología está madura, solo falta que la regulación europea deje de obstruirla. Cuando esto ocurra, aprender idiomas se volverá prácticamente innecesario. Paradójicamente, aquellos que quieran aprenderlos lo tendrán mucho más fácil gracias a los tutores de IA.
7. Hospitales, universidades y administración pública se abren a la IA
La irrupción será especialmente intensa en sanidad. En China ya hay 1.200 cabinas en los metros donde puedes tomarte la tensión, medirte el azúcar, hacerte un electrocardiograma o consultar a un médico por videoconferencia por 0,24 euros. El objetivo es llegar a 32.000 en 2026. En los hospitales chinos ya puedes recoger radiografías y resonancias en cajeros automáticos minutos después de hacértelas. En todas partes, médicos utilizan asistentes de IA para el diagnóstico. En la educación, los tutores inteligentes se generalizan. Y en países como Singapur o China, la ciudadanía ya puede gestionar trámites administrativos con chatbots.
8. Bio y pharma, dominadas por la IA
Parte de la investigación biomédica y farmacéutica se hará ya con IA. En Harvard, investigadores como David Sinclair han demostrado que procesos que requerían más de un año se pueden completar en semanas. La IA generativa abre un campo absolutamente nuevo en estas disciplinas.
9. Los primeros jueces de IA
Varios países plantean que juicios civiles menores —aquellos que acaban con multas y no tienen componente penal— se resuelvan con IA o con asistencia de IA. La medida podría desatascar sistemas judiciales colapsados y acelerar drásticamente la administración de justicia.
10. Robotaxis y coches autónomos por todas partes
En ciudades chinas y americanas, los robotaxis de Waymo, Tesla, Zoox (Amazon) o Baidu ya son cotidianos. En 2026 esta realidad se generalizará. Muchas personas dejarán de necesitar coche propio. El tráfico en ciudades y zonas interurbanas disminuirá. Y, con menos error humano, los accidentes se reducirán drásticamente.
11. Una revolución logística
Los camiones ligeros autónomos ya circulan en China. Esto no solo reduce los costes logísticos entre tres y cinco veces, sino que permite una cadena de suministro que funciona 24 horas al día, 365 días al año, aprovechando cada oportunidad de distribución. Todo ello gestionado por agentes de IA que reaccionan instantáneamente, optimizan rutas y resuelven problemas en tiempo real.
12. Robots por todas partes, robots chinos
Los robots humanoides y de reparto de última milla explotarán en 2026. China domina el hardware y está en posición de dominar también el software. Primero harán logística, transporte y fabricación. Después los veremos en hospitales, repartiendo paquetes o asistiendo a gente mayor. La IA que controla estos robots debe entender el mundo físico, lo que acelerará su desarrollo de manera exponencial.
13. Conectividad total: satélites y 10G
Los satélites que permiten conexión directa de móviles ya están en órbita. En 2026 serán operativos con conexiones de 1 GB. Mientras tanto, el estándar 10G —10 Gb de bajada, 1 Gb de subida— ya funciona en ciudades chinas y se extenderá por todo el mundo.
14. Trenes más rápidos que los aviones
China materializará el sueño del Hyperloop: trenes magnéticos dentro de tubos de vacío capaces de alcanzar los 1.000 km/h. Esto no solo acortará distancias, sino que convertirá ciudades distantes en verdaderas áreas metropolitanas interconectadas, multiplicando oportunidades y ecosistemas de innovación.
15. Centros de IA orbitando la Tierra
Ya se han probado los primeros centros de datos espaciales. Una empresa financiada por Nvidia ha entrenado modelos de lenguaje y ha ejecutado Gemma de Google en el espacio. El atractivo es enorme: temperaturas cercanas a 0° y seis veces más energía solar disponible. Con el coste de lanzar carga en órbita cayendo en picado, esto será cada vez más viable.
16. Geopolítica de la IA: quién gana y quién pierde
La competición por los chips, la energía y los modelos de IA marcará el futuro económico global. Es una lucha dominada por la tensión entre Estados Unidos y China. Cuando aparezcan modelos capaces de realizar investigación autónoma, esta carrera se intensificará hasta extremos imprevisibles.
17. Energía y centros de datos: la nueva infraestructura crítica
Controlar la energía y los chips será controlar el futuro. China, que hace años que invierte en solar y nuclear, está preparada. Muchos países occidentales, en cambio, pagarán caro no haber hecho los deberes. Hay decisiones que requieren visión a largo plazo y no admiten improvisación
18. El mercado laboral, sacudido hasta los cimientos
Silicon Valley, NYC-Boston, Austin, Shenzhen, Guangzhou, Shanghái… Las zonas de alta intensidad competitiva vivirán dos oleadas de choque: primero los modelos y agentes, después los robots. Se verán afectados los dos extremos del mercado laboral: trabajos altamente cualificados y trabajos poco cualificados. Ambos tendrán que reinventarse.
19. La regulación decidirá ganadores y perdedores
La capacidad de innovar será determinante para capturar el valor que se creará. Y esta capacidad no dependerá solo de la tecnología, sino de la facilidad para crear nuevas empresas, transformar las existentes y hacerlas crecer. El crecimiento no vendrá de las empresas establecidas, sino de las nuevas. Y aquí la regulación lo decidirá todo. Europa, lamentablemente, no parece bien posicionada.
20. La cultura, el activo definitivo
Peter Drucker lo dijo hace décadas: la cultura se come la estrategia para desayunar. En 2026, la palabra mágica será adopción. Y la adopción depende de la intensidad competitiva, de la regulación, pero sobre todo de la cultura. Las sociedades pragmáticas, que buscan rápidamente cómo aprovechar las oportunidades, avanzarán. Las que solo ven peligros, se quedarán atrás.
