Las fuertes lluvias asociadas a episodios de DANA pueden provocar inundaciones repentinas que terminan dañando miles de vehículos en pocas horas. Motores inutilizados, sistemas eléctricos averiados o interiores completamente anegados son algunos de los problemas más habituales cuando un coche queda atrapado por una riada. En estas situaciones, uno de los aspectos más importantes para los propietarios es saber cómo actuar para que el seguro cubra los daños.

Cuando un coche resulta afectado por una inundación, el primer paso es iniciar cuanto antes el proceso de reclamación. La normativa que regula los contratos de seguro establece que el siniestro debe comunicarse a la aseguradora en un plazo máximo de siete días desde que se produce el daño. Este requisito es fundamental para que la compañía pueda abrir el expediente y comenzar la evaluación del caso.

No es ningún secreto que tras episodios meteorológicos extremos se acumulan miles de reclamaciones en muy poco tiempo. Por este motivo, iniciar el trámite lo antes posible ayuda a evitar retrasos y facilita que la aseguradora pueda gestionar el siniestro con mayor rapidez.

El plazo de siete días es clave para iniciar la reclamación

El primer paso para reclamar los daños causados por una DANA es comunicar el siniestro a la compañía de seguros dentro del plazo legal. Este aviso puede realizarse directamente a la aseguradora o a través del mediador o corredor que gestionó la póliza.

En situaciones en las que los daños han sido provocados por fenómenos naturales de gran magnitud, también puede intervenir el Consorcio de Compensación de Seguros. Este organismo se encarga de cubrir los daños provocados por fenómenos extraordinarios siempre que el vehículo tenga al menos un seguro obligatorio en vigor.

Abrir el parte dentro del plazo es esencial incluso aunque todavía no se disponga de todos los documentos necesarios. En muchos casos basta con facilitar algunos datos básicos como el DNI del titular, la matrícula del vehículo y el modelo del coche para iniciar el expediente.

Una vez registrada la reclamación, el siguiente paso suele ser la evaluación del vehículo. Para ello, la aseguradora envía un perito que analiza los daños provocados por el agua y determina si el coche puede repararse o si debe declararse siniestro total.

Documentación necesaria para tramitar el siniestro

Para que la reclamación pueda gestionarse correctamente, el propietario del vehículo deberá reunir varios documentos que permitan identificar el coche y demostrar los daños sufridos.

Entre los documentos más habituales se encuentran el DNI del titular del seguro, el número de póliza y la ficha técnica del vehículo. También es recomendable aportar fotografías del coche afectado en las que se aprecien claramente los daños provocados por la inundación, tanto en el exterior como en el interior.

Las imágenes del vehículo tras el episodio meteorológico pueden resultar especialmente útiles para justificar la reclamación, sobre todo cuando se observa el nivel que alcanzó el agua o el estado de los sistemas eléctricos y del habitáculo.

En el caso de que el propietario no disponga de la ficha técnica, existe la posibilidad de solicitar un informe del vehículo a través de la Dirección General de Tráfico. Este documento incluye los datos básicos del automóvil y puede utilizarse para completar el expediente del siniestro.

Cómo se calcula la indemnización por los daños

Una vez finalizado el proceso de evaluación, la indemnización que recibirá el propietario dependerá del valor del vehículo en el momento en que se produjo el siniestro. En la mayoría de los casos, la compensación se calcula a partir del llamado valor venal.

El valor venal corresponde al precio que tendría el coche en el mercado justo antes de sufrir los daños. Este cálculo se basa en tablas oficiales que estiman el valor medio de los vehículos según su antigüedad, modelo y características.

Algunas pólizas incluyen modalidades que mejoran esta compensación, como el valor venal mejorado o el valor de reposición, que permite recibir una cantidad superior a la del mercado de segunda mano. En determinados casos, especialmente en coches relativamente nuevos, el seguro puede incluso contemplar el valor de nuevo durante los primeros años.

Si los daños provocados por la inundación son demasiado graves y la reparación no resulta viable, el vehículo puede ser declarado siniestro total. En ese escenario, el propietario recibirá una indemnización económica en función del valor establecido por la póliza.

En este sentido, actuar con rapidez, comunicar el siniestro dentro de los siete días y reunir toda la documentación posible son pasos fundamentales para garantizar que la reclamación pueda tramitarse correctamente y que el propietario reciba la compensación correspondiente tras los daños causados por una DANA.