La compra de un coche eléctrico o híbrido enchufable en 2026 ya no permitirá aplicar la deducción del IRPF que había estado vigente en los dos ejercicios anteriores. La medida fiscal, que formaba parte de un nuevo decreto ley de carácter social y económico, ha quedado sin efecto al no prosperar su tramitación parlamentaria. Como consecuencia, quienes hayan adquirido un modelo con etiqueta CERO este año no podrán beneficiarse de la reducción prevista en la declaración de la Renta.
Durante 2024 y 2025, esta deducción se consolidó como uno de los principales incentivos fiscales vinculados a la movilidad electrificada. Su continuidad en 2026 estaba prevista con carácter retroactivo desde el 1 de enero, pero la caída del texto legislativo ha dejado sin cobertura legal la ayuda. A falta de una nueva norma que la reactive, el incentivo desaparece del marco fiscal actual.
Hasta 3.000 euros menos de incentivo
La deducción consistía en la aplicación del 15 % sobre el valor de adquisición del vehículo, con una base máxima de 20.000 euros. En términos prácticos, esto permitía una reducción de hasta 3.000 euros en la cuota del IRPF. El beneficio era aplicable tanto a particulares como a empresas y alcanzaba a eléctricos puros y a híbridos enchufables.
La previsión inicial era mantener este mecanismo como complemento a las ayudas directas a la compra, reforzando así el atractivo económico de los modelos electrificados frente a las alternativas de combustión. Sin embargo, al quedar fuera del ordenamiento vigente, los compradores de 2026 no podrán aplicar esa ventaja fiscal en su próxima declaración.
Por otro lado, también ha decaído la deducción prevista para la instalación de puntos de recarga. En este caso, el incentivo equivalía igualmente al 15 % del coste, con una base máxima de 4.000 euros, lo que suponía hasta 600 euros de ahorro fiscal. Ambas medidas estaban diseñadas para facilitar la transición hacia la movilidad eléctrica desde un enfoque integral, incentivando tanto la adquisición del vehículo como la infraestructura doméstica asociada.
Impacto en el mercado y en la planificación fiscal
La desaparición de la deducción altera el escenario económico previsto por muchos compradores. Quienes formalizaron la adquisición de un coche eléctrico en 2026 contando con la aplicación retroactiva de la medida deberán asumir un coste final superior al inicialmente calculado. La ayuda fiscal formaba parte del esquema de incentivos que contribuía a reducir la diferencia de precio respecto a modelos convencionales.
Cabe destacar que el mercado del vehículo eléctrico atraviesa una fase de consolidación en la que los incentivos públicos siguen desempeñando un papel determinante. La estabilidad normativa resulta clave para garantizar confianza tanto en los consumidores como en los operadores del sector.
La deducción del IRPF se había convertido en un complemento relevante a otras ayudas estatales, permitiendo acumular varios miles de euros en beneficios fiscales y subvenciones directas. Su eliminación en 2026 reduce el atractivo financiero inmediato de los modelos enchufables, especialmente en un contexto de elevada inversión inicial.
A la espera de que una nueva iniciativa legislativa pueda recuperar la medida, el ejercicio fiscal de 2026 queda, por ahora, sin esta deducción. La decisión modifica el marco de incentivos vigente hasta ahora y obliga a recalcular el coste real de adquisición de los vehículos electrificados adquiridos este año, en un momento decisivo para la evolución del mercado.