Las rotondas forman parte del día a día de millones de conductores. Sin embargo, siguen siendo uno de los lugares donde más dudas aparecen. Cambios de carril de última hora, salidas incorrectas y maniobras bruscas son escenas habituales. Para muchos profesores de autoescuela, el principal problema no es desconocer las normas, sino interpretar mal cómo deben utilizarse los carriles.
Una de las situaciones más frecuentes se produce cuando un vehículo circula por el carril interior y pretende abandonar la glorieta. Si en ese momento otro coche ocupa el carril exterior, el conductor que va por dentro no puede cruzarse para salir. Hacerlo supone invadir un carril ocupado y aumenta considerablemente el riesgo de colisión.
Las rotondas son, en muchos casos, un agujero negro para los conductores
Precisamente ahí nace buena parte de la confusión. Muchos conductores consideran que, si van a tomar una salida lejana, deben permanecer desde el principio en el carril exterior. Legalmente pueden hacerlo en muchas glorietas. Sin embargo, esa decisión dificulta la circulación del resto de usuarios y obliga a quienes utilizan el carril interior a seguir dando vueltas hasta encontrar un hueco seguro.
Muchos profesores de autoescuela y manuales de conducción recuerdan a sus alumnos que el carril interior existe para facilitar la circulación cuando se continúa alrededor de la rotonda o se pretende rodearla parcialmente. El problema aparece cuando el carril exterior permanece ocupado durante toda la maniobra por vehículos que tampoco van a abandonar la glorieta de forma inmediata.
Anticiparse es crucial
Por eso insisten en una idea muy sencilla. No basta con conocer quién tiene la prioridad. También es importante conducir con lógica y anticipación. Elegir correctamente el carril según la salida prevista ayuda a que el tráfico sea mucho más fluido y reduce las situaciones de riesgo, aunque la normativa permita determinadas maniobras.
Otro error muy habitual consiste en intentar cambiar de carril justo antes de la salida. Esa maniobra obliga a los demás conductores a frenar o esquivar el vehículo. La recomendación es preparar la salida con suficiente antelación, comprobar los retrovisores, señalizar el movimiento con el intermitente y cambiar de carril únicamente cuando pueda hacerse con total seguridad.
