Aparcar en ciudad puede parecer una maniobra sencilla, pero hacerlo de forma incorrecta puede suponer una sanción importante. En ciudades como Barcelona, una práctica bastante habitual entre algunos conductores consiste en dejar parte del vehículo subido a la acera o invadiendo el espacio peatonal junto al bordillo. Aunque en muchos casos se hace para ganar unos centímetros o evitar ocupar demasiado la calzada, esta acción está prohibida y puede terminar en una multa de hasta 200 euros.
Este tipo de estacionamiento suele verse en calles estrechas o en zonas con mucha actividad comercial, donde algunos vehículos quedan parcialmente sobre la acera mientras el resto permanece en la zona de aparcamiento. Sin embargo, esta colocación invade el espacio reservado a los peatones y reduce el paso disponible para quienes circulan a pie, algo especialmente problemático en esquinas o áreas muy transitadas.
Aparcar sobre la acera está prohibido
La normativa de tráfico establece que las aceras, paseos y zonas destinadas al tránsito peatonal están reservadas exclusivamente para los peatones. Los vehículos deben estacionar en la calzada o en los espacios específicamente habilitados para ello.
Cuando un coche se sube a la acera, aunque solo sea con una o dos ruedas, está ocupando un espacio que no le corresponde. Esta situación puede dificultar el paso de personas con movilidad reducida, carritos infantiles o peatones en general. Además, en puntos como esquinas o salidas de locales puede reducir la visibilidad y generar situaciones de riesgo.
Lo destacable en este caso es que muchos conductores realizan esta maniobra sin ser plenamente conscientes de que están cometiendo una infracción. En algunas calles de Barcelona todavía es frecuente ver vehículos estacionados parcialmente sobre el bordillo, especialmente cuando el espacio para aparcar es limitado.
Sin embargo, la normativa es clara: los vehículos no pueden estacionar sobre aceras ni ocupar zonas peatonales salvo que exista señalización específica que lo permita. En la práctica, esto significa que subir el coche al bordillo para ganar espacio o facilitar el paso de otros vehículos sigue siendo una infracción.
Una multa que puede alcanzar los 200 euros
Estacionar de forma que se obstaculice el paso de los peatones se considera una infracción grave dentro de la normativa de tráfico. Este tipo de conductas pueden ser sancionadas con multas económicas que alcanzan los 200 euros.
En ciudades como Barcelona, la ordenanza municipal también refuerza la protección del espacio peatonal. Las aceras y zonas de prioridad peatonal deben permanecer libres de vehículos para garantizar la accesibilidad y la seguridad de quienes circulan a pie.
Además de la sanción económica, si el vehículo supone un obstáculo importante para la circulación peatonal o para el tráfico, las autoridades pueden ordenar su retirada mediante grúa municipal. Esta situación añade un coste adicional al propietario del coche, ya que deberá abonar también las tasas del servicio de retirada.
Cabe destacar que esta norma no solo afecta a los turismos. Las motocicletas y otros vehículos de motor tampoco pueden estacionar sobre las aceras de forma general, salvo que la señalización municipal indique expresamente que está permitido y siempre que no se obstaculice el paso de los peatones.
La protección del espacio peatonal se ha convertido en una prioridad en muchas ciudades. Por este motivo, maniobras que durante años se consideraron habituales o toleradas están siendo cada vez más vigiladas por las autoridades, especialmente en zonas urbanas con gran densidad de tráfico y movimiento de personas.