Un conductor que pasa el día enlazando recorridos cortos necesita una mecánica adecuada. El motor apenas alcanza su temperatura óptima. Los frenos trabajan constantemente. El tráfico obliga a detenerse y arrancar una y otra vez. En estas condiciones, el Toyota C-HR híbrido tiene mucho sentido.
El Nissan Qashqai ofrece más espacio y una presencia familiar. También dispone de tecnologías electrificadas. Sin embargo, el Toyota juega una carta conocida por muchos talleres. Su sistema híbrido autorrecargable lleva años evolucionando y no exige modificar los hábitos del conductor.
La versión 140H combina un motor de gasolina 1.8 con una unidad eléctrica. El bloque térmico desarrolla 98 CV y el propulsor eléctrico entrega 95 CV. La potencia conjunta alcanza 140 CV, porque ambos motores no ofrecen su máximo al mismo tiempo.

Muy solvente desde su versión de acceso
El conductor no necesita enchufar el vehículo. El sistema decide cuándo utilizar el motor térmico, cuándo apoyarse en la electricidad y cuándo recuperar energía. En ciudad, el coche puede apagar el propulsor de gasolina durante determinadas fases.
La frenada regenerativa aprovecha las deceleraciones para recargar la batería. Este funcionamiento también reduce parte del trabajo de los frenos convencionales. El tráfico urbano deja de ser únicamente un problema y se convierte en una oportunidad para recuperar energía.
El consumo homologado se sitúa en 4,7 litros cada 100 kilómetros. El C-HR acelera de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y alcanza 170 km/h. No busca prestaciones deportivas. Toyota prioriza la suavidad y la eficiencia. Mientras que la etiqueta ECO facilita el acceso a las zonas de bajas emisiones. También puede ofrecer ventajas de estacionamiento según cada municipio. Para quien realiza numerosos trayectos urbanos, ese distintivo puede valer su peso en oro.
El C-HR mide 4,36 metros de largo. La carrocería resulta manejable en ciudad. La cámara posterior y los tiradores escamoteables aportan comodidad. El maletero ofrece 358 litros, una cifra correcta, aunque inferior a la de SUV más familiares.

El acabado Active, el de acceso, llega bien equipado. Toyota incluye climatizador bizona, acceso sin llave y cuadro digital de 12,3 pulgadas. La pantalla multimedia de ocho pulgadas incorpora Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos.
La seguridad constituye otro argumento. El C-HR dispone de ocho airbags, control de crucero adaptativo y detector de ángulo muerto. El sistema precolisión reconoce situaciones de riesgo. También aparecen mantenimiento de carril y asistencia en cruces e intersecciones.
El precio de catálogo alcanza 35.387 euros. La promoción actual reduce la cifra hasta 29.750 euros al contado o 28.050 financiados. El comprador deberá revisar las condiciones y el coste completo del crédito.

También hay una versión híbrida enchufable
Toyota ofrece una alternativa más potente. El C-HR 200H desarrolla 197 CV y consume 4,8 litros. Esta versión parte de 37.500 euros al contado o 35.800 financiados. Requiere el acabado GR Sport, que ocupa el segundo escalón de la gama, lo que garantiza un equipamiento muy completo y deportivo. .
La gama también incluye un híbrido enchufable de 223 CV. Su batería de 13,8 kWh permite recorrer hasta 62 kilómetros en modo eléctrico. El precio arranca en 33.750 euros al contado o 32.050 financiados. Su maletero baja a 311 litros. El PHEV será interesante para quien pueda cargarlo diariamente. Para los demás, el 140H evita complicaciones.