Luis Enrique no necesita un Ferrari ni un Lamborghini para llamar la atención cuando se pone al volante. El entrenador del Paris Saint-Germain tiene una personalidad muy marcada y sus gustos automovilísticos parecen seguir esa misma línea. Mientras muchos futbolistas y técnicos apuestan por deportivos de lujo o SUV de grandes dimensiones, el asturiano ha sido visto conduciendo un Jeep Wrangler negro, un todoterreno que mantiene intacta buena parte de la filosofía de los 4x4 tradicionales.
El Wrangler es uno de los modelos más reconocibles de la historia de Jeep. Su diseño apenas ha cambiado de filosofía con el paso de las generaciones. La parrilla de siete ranuras, los faros redondos, las formas cuadradas y las ruedas de grandes dimensiones forman parte de su identidad. La unidad asociada a Luis Enrique presenta una carrocería negra y detalles rojos en el salpicadero, una combinación que refuerza su personalidad.

El Jeep para todo
A diferencia de muchos SUV actuales, el Jeep Wrangler está preparado para abandonar el asfalto de verdad. El modelo dispone de una estructura concebida para superar terrenos complicados, además de puertas desmontables y diferentes soluciones para disfrutar de la conducción al aire libre. Su carrocería, de casi 4,9 metros de longitud, ofrece una imagen robusta que poco tiene que ver con los todocaminos convencionales.
Las cifras todoterreno explican buena parte de su fama. El Wrangler ofrece un ángulo de ataque de 35 grados, uno de salida de 30 grados y un ángulo ventral de 20 grados. También cuenta con una distancia libre al suelo de 24 centímetros y puede superar zonas de agua de hasta 76 centímetros de profundidad, siempre que las condiciones lo permitan. Son características que lo convierten en un auténtico especialista fuera de carretera.

380 CV de potencia y hasta 40 km de autonomía eléctrica
La tecnología híbrida también ha llegado a este clásico estadounidense. En Europa, el Wrangler se ha comercializado durante los últimos años con una mecánica híbrida enchufable 4xe de 380 CV. El sistema combina un motor de gasolina turboalimentado de 2,0 litros y 272 CV con dos motores eléctricos. El conjunto desarrolla cerca de 640 Nm de par máximo, una cifra especialmente útil para afrontar pendientes y obstáculos.
El sistema de propulsión utiliza una transmisión automática de ocho velocidades y tracción a las cuatro ruedas. Además, incorpora una batería de 17 kWh que permite recorrer más de 40 kilómetros en modo eléctrico, según homologación. Esta configuración combina las posibilidades de un todoterreno tradicional con la capacidad de realizar desplazamientos cotidianos sin utilizar gasolina cuando la batería dispone de carga suficiente.