Los coches eléctricos prometen un importante ahorro en combustible y mantenimiento. Sin embargo, también pueden presentar averías costosas. Y pocos conductores conocen mejor sus ventajas e inconvenientes que los taxistas, que recorren miles de kilómetros cada mes. Uno de ellos es Jorge Cristóbal, propietario de un Tesla Model Y, que ha explicado su experiencia en el canal de YouTube Maitech. Su balance es positivo, aunque reconoce que una reparación reciente le ha costado 3.200 euros.
Cristóbal utiliza su Tesla como herramienta de trabajo y asegura que el ahorro energético compensa buena parte de la inversión inicial. El taxista recorre entre 5.000 y 6.000 kilómetros mensuales, una cifra que permite comprobar las diferencias económicas frente a un automóvil de combustión. Según explica, actualmente gasta alrededor de 60 euros al mes en electricidad, gracias a una tarifa doméstica especialmente ventajosa que contrató hace años.
Tener un Tesla tiene muchos pros, pero también algunos contras
El conductor recuerda que anteriormente trabajaba con un Toyota Prius híbrido, cuyo consumo de gasolina suponía un desembolso de entre 500 y 600 euros mensuales. Ahora, con el Model Y, esa cantidad se ha reducido considerablemente. “Con lo que me ahorro de combustible pago la letra de mi Tesla”, asegura. Y es que Cristóbal abona aproximadamente 500 euros mensuales por la financiación del vehículo.
Una de las claves está en la posibilidad de recargar el coche en casa. Cristóbal disfruta de una tarifa eléctrica de apenas tres céntimos por kilovatio hora, un precio excepcional que, según afirma, su compañía todavía le mantiene. También utiliza cargadores públicos cuando resulta necesario, aunque asegura que apenas ha tenido problemas de disponibilidad. Su experiencia demuestra que disponer de un punto doméstico puede marcar una diferencia importante.
3.200 euros en reparaciones
Sin embargo, el ahorro en electricidad no significa que el vehículo esté libre de gastos mecánicos. El taxista reconoce que, aunque Tesla no establece revisiones periódicas convencionales, el desgaste de determinados componentes obliga a realizar reparaciones. Su caso más reciente ha sido especialmente costoso. Cristóbal ha tenido que sustituir los brazos de suspensión y las manguetas, una intervención que ha supuesto un desembolso de 3.200 euros.
El propietario considera que la suspensión constituye uno de los puntos débiles de su Model Y. “Es un coche que tiene un mal endémico, que son los brazos de la suspensión”, explica durante la entrevista. También señala que cree que Tesla ha introducido mejoras en la versión más reciente del SUV eléctrico. En cualquier caso, su testimonio recuerda que los eléctricos también tienen piezas sometidas a desgaste, especialmente cuando acumulan muchos kilómetros.
Pese a este contratiempo, Cristóbal sigue defendiendo las ventajas económicas de su Tesla. Su experiencia refleja que el ahorro en energía puede ser considerable, pero depende de factores como la tarifa eléctrica y los kilómetros recorridos.
