No es que sea precisamente ningún secreto que, en una economía globalizada y conjunta como la que tenemos desde hace ya varias décadas, cuando una crisis explota, al final muchos sectores acaban sufriendo las consecuencias. Consecuencias que normalmente acaban derivando también en el bolsillo de los consumidores, como se ha podido comprobar en los últimos años con las diferentes crisis, especialmente la que generó la pandemia el coronavirus.
En este sentido, tan solo hace falta ver el precio de la gasolina y el diésel en los últimos años para darse cuenta de las consecuencias que tienen algunas crisis a nivel mundial. Es lo que se refiere a Europa, evidentemente todo el conflicto que se está viviendo en Ucrania no ha ayudado tampoco en este sentido.
Eso sí, parece ser que, según apuntan algunos expertos, la situación podría cambiar en los próximos tiempos, entre otras cosas porque, ahora que parece que las refinerías han vuelto a recuperar el ritmo de producción de combustibles que tenían hace un tiempo y, sobre todo, aparece aquí un factor clave, el precio de la gasolina y el diésel podría ir cayendo poco a poco en los próximos tiempos.
El aumento de la capacidad de producción rebajará el precio de los combustibles
Por mucho que sean muchas las medidas que se estén tomando para intentar apostar por una transición energética en todas las industrias, no es que sea precisamente ningún secreto que la demanda de combustibles no deja de aumentar año tras año, y que aún quedan muchos años para que esto siga ocurriendo.
Es por eso que ahora muchas empresas que refinan este tipo de combustibles están ampliando su capacidad de producción de forma más que evidente, hasta tal punto que desde el banco de inversión RBC Capital Markets apuntan que la capacidad de refino global neta aumentará en 1,5 millones de barriles por día en este 2023 y, ojo, en 2,4 millones el próximo 2024. Así, según este banco de inversión, el impulso combinado en estos dos años es el mayor aumento de dos años en la capacidad de refinación global neta en 45 años.
Todo ello debería acabar beneficiando, en teoría, al consumidor, teniendo en cuenta que, por mucho que los márgenes de beneficios de este tipo de empresas sean menores con su mayor capacidad de producción, el precio acabará cayendo, lo que evidentemente supondrá un alivio para muchos.
