Durante décadas, el Panda representó una forma sencilla de entender el automóvil. Era pequeño, práctico y económico. No necesitaba aparentar más de lo necesario. El Fiat Grande Panda eléctrico recupera esa filosofía, aunque la adapta a las nuevas ciudades. Mantiene un planteamiento funcional, suma una imagen más llamativa y estrena una mecánica eléctrica pensada para desplazamientos cotidianos sin complicaciones en Europa.
No sustituye directamente al Panda conocido. El modelo convencional continúa a la venta, mientras esta nueva generación ocupa una posición diferente. También crece. Mide 3,99 metros de largo, 1,75 metros de ancho y 1,60 metros de alto. Su distancia entre ejes alcanza 2,54 metros. Son dimensiones contenidas, adecuadas para aparcar con facilidad en ciudad, pero mejor aprovechadas gracias a la plataforma STLA Smart.

La filosofía del Fiat Panda, pero adaptada a los tiempos que corren
Ese crecimiento se nota especialmente al abrir el maletero. Ofrece 412 litros, una cifra sorprendente para un coche que no llega a cuatro metros. Hay espacio para la compra semanal, varias maletas o un carrito infantil. Por tamaño y planteamiento puede enfrentarse al Jeep Avenger, aunque también busca atraer a familias modernas que valoran la practicidad de modelos urbanos como el Renault Captur.
La versión eléctrica utiliza un motor de 113 CV. No pretende ofrecer prestaciones deportivas. Acelera de 0 a 100 km/h en 11 segundos y alcanza 132 km/h. Son números modestos, pero coherentes con su enfoque. La respuesta inmediata facilita la circulación urbana y las incorporaciones cada día. Además, la ausencia de cambios permite conducir con suavidad y reduce el esfuerzo en trayectos congestionados.

Más de 300 km de autonomía y precio low cost
La batería LFP tiene 44 kWh y permite recorrer hasta 320 kilómetros según el ciclo WLTP. Es una autonomía suficiente para encadenar varios días de desplazamientos habituales sin ansiedad. Cuando toca viajar, admite cargas de hasta 100 kW. Puede recuperar del 20 al 80 % en 26 minutos. Fiat ofrece esta versión desde 22.950 euros, situándola entre los eléctricos más asequibles.
El acabado Pop también refleja esa búsqueda de sencillez. Incluye de serie aire acondicionado manual, elevalunas delanteros, freno de estacionamiento eléctrico y selector e-Toggle. Añade sensores traseros, encendido automático de luces, puerto USB-C y cuadro digital de 10 pulgadas. No incorpora una pantalla táctil convencional. Utiliza una Smartphone Station, solución lógica para aprovechar el teléfono como centro de entretenimiento y navegación.
En seguridad resulta mucho más moderno que los Panda de otras épocas. Cuenta con frenada de emergencia, ABS, control de estabilidad y asistente de mantenimiento de carril. Suma alerta de somnolencia, información sobre límites de velocidad, control de presión y llamada SOS. Además, también equipa airbags e ISOFIX.