Los expertos coinciden en una referencia clave que todo conductor de coche eléctrico debería conocer, ya que a partir de cierto nivel de consumo, el vehículo deja de ser eficiente. Y esa cifra es más importante de lo que parece, porque determina tanto el gasto como la autonomía real.

No todos los eléctricos consumen igual, pero sí existe un rango considerado “normal” que sirve como guía para saber si tu coche está rindiendo correctamente.

Una cifra que marca la diferencia

El punto de equilibrio está en torno a los 15 kWh/100 km. Este valor se considera un consumo medio razonable en la mayoría de coches eléctricos actuales. Por debajo de esa cifra, el consumo es muy bueno. De hecho, algunos modelos logran situarse en torno a los 13 kWh/100 km o incluso menos, lo que indica una eficiencia excelente.

Un coche eléctrico. Europa Press

Sin embargo, cuando el consumo empieza a superar claramente los 15 kWh/100 km, especialmente si se acerca o supera los 18 o 20 kWh/100 km, los expertos consideran que el coche está consumiendo demasiado. Esto no siempre significa que haya un problema mecánico, pero sí que algo no está optimizado como el estilo de conducción, condiciones del entorno o uso del vehículo.

Cómo interpretar el consumo real

Para entender mejor estas cifras, se puede hacer una comparación con los coches de combustión. Un consumo de 15 kWh/100 km equivale aproximadamente a unos 4,5 o 5 litros a los 100 km en un diésel, lo que se considera un gasto bastante eficiente. Si bajas de 13 kWh/100 km, estarías en niveles equivalentes a menos de 4 litros, algo que muy pocos coches térmicos consiguen. Por el contrario, superar los 18 kWh/100 km ya implica un consumo elevado, que reduce la autonomía y aumenta el coste por kilómetro.

El consumo en un coche eléctrico no es fijo. Depende de muchos factores: velocidad, tipo de trayecto, temperatura exterior o uso del aire acondicionado o calefacción. La conducción en autopista, especialmente a alta velocidad, dispara el consumo. También lo hacen las temperaturas extremas, que afectan directamente al rendimiento de la batería. Así pues, más que obsesionarse con una cifra exacta, lo importante es entender el rango. Si tu coche se mueve en torno a los 15 kWh/100 km, estás en un nivel correcto. Si sube mucho de ahí, conviene revisar hábitos y condiciones para mejorar la eficiencia.