El subcampeonato del mundo logrado por Álex Márquez no ha tenido, por ahora, un reflejo proporcional en su contrato. El piloto catalán ha firmado la temporada más sólida de su trayectoria en MotoGP, consolidándose como aspirante real al título, pero su salario continúa situado en la parte baja de la parrilla. Una situación que evidencia la distancia que a veces existe entre el rendimiento deportivo y la realidad económica del campeonato.

Con 900.000 euros anuales en el equipo Gresini, Álex figura como el quinto piloto peor remunerado de la categoría reina. Solo cuatro nombres perciben menos que él, pese a que ninguno ha alcanzado el nivel competitivo mostrado por el menor de los Márquez en la última campaña.

La escala salarial de MotoGP

La diferencia respecto a la zona alta de la tabla económica es considerable. Marc Márquez encabeza la clasificación con 17,2 millones de euros por temporada, seguido por Fabio Quartararo con 12 millones y Pecco Bagnaia con 7 millones. Jorge Martín, Maverick Viñales y Johann Zarco se sitúan en la franja de los cuatro millones, mientras que Jack Miller y Joan Mir alcanzan los tres millones anuales.

Enea Bastianini percibe 2,5 millones y Pedro Acosta 1,5 millones, cifras que reflejan su posición dentro de estructuras oficiales o con fuerte respaldo de fábrica. En contraste, los 900.000 euros de Álex lo igualan con Luca Marini y Franco Morbidelli. Por debajo solo aparecen Marco Bezzecchi, Fabio Di Giannantonio y Fermín Aldeguer, con salarios que oscilan entre los 500.000 y los 300.000 euros.

Alex Marquez Gresini
Alex Marquez Gresini

Lo destacable en este caso es que el subcampeón del mundo se encuentre en esa franja salarial, lejos de pilotos con resultados menos consistentes. La estructura satélite en la que compite condiciona de manera directa el margen presupuestario disponible, un factor determinante en MotoGP.

Próxima renovación y ambición de equipo oficial

La explicación reside, en parte, en el momento de la firma contractual. Los acuerdos en la categoría suelen cerrarse con antelación, lo que provoca que el rendimiento reciente no siempre tenga impacto inmediato en la nómina. Sin embargo, el escenario cambia cuando se aproxima una renovación.

Cabe destacar que, tras el subcampeonato, Álex Márquez afrontará su próximo contrato con una posición negociadora reforzada. El objetivo lógico será aumentar su salario y situarlo en un rango acorde a su rendimiento. Además, su intención pasa por dar el salto a un equipo oficial, donde el respaldo técnico y económico es mayor y las opciones de luchar por el título se consolidan a medio plazo.

Ese movimiento supondría no solo una mejora deportiva, sino también contractual. Las estructuras oficiales manejan cifras superiores y ofrecen estabilidad a largo plazo, algo clave para un piloto que ha demostrado regularidad, consistencia y capacidad para pelear en la zona alta del campeonato.

La comparación con la cúpula salarial, liderada por su hermano Marc, pone de manifiesto la amplitud de las diferencias dentro del mismo paddock. Mientras uno domina la clasificación económica, el otro compite con uno de los presupuestos personales más bajos entre los pilotos consolidados.

El mercado de MotoGP combina talento, estructura y estrategia empresarial en una ecuación compleja. El caso de Álex Márquez ilustra cómo el éxito deportivo no siempre se traduce de inmediato en una mejora salarial. No obstante, su rendimiento reciente lo coloca en una posición privilegiada para renegociar condiciones y aspirar a un asiento oficial que refleje, tanto en la pista como en el contrato, su verdadero estatus competitivo.