Veinticuatro horas después del doble terremoto que arrasó este miércoles el norte de Venezuela, las autoridades venezolanas y rescatistas enviados de varias partes del mundo continúan buscando supervivientes entre los escombros. Por ahora, la cifra de muertos confirmados no para de subir y se encuentra ya en 235. También la de desaparecidos, que se sitúa en estos momentos alrededor de los 157. Asimismo, ya se han identificado hasta 4.300 heridos, mientras que se trata de liberar a decenas de personas —al menos unas 200 identificadas por ahora— que se encuentran atrapadas. Entre los muertos hay dos ciudadanos de nacionalidad española, según han confirmado sus familiares, y otros 80 más desaparecidos, según el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Para las tareas de rescate hay desplegados más de un centenar de equipos de maquinaria pesada, que tratan de mover los escombros. Este viernes se espera el despliegue de 11.500 funcionarios de seguridad de diferentes instituciones, que se suman a las ingentes tareas de rescate que realizan desde ayer a contrarreloj los equipos de emergencias, protección civil y bomberos del país latinoamericano. Numerosos países de todo el mundo han enviado efectivos para ayudar en las tareas; entre ellos España —que envía dotaciones de la UME y equipos de la Comunidad de Madrid—, México, Estados Unidos, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Argentina, Chile o Brasil.
Además de los efectivos movilizados por el Gobierno, miles de ciudadanos venezolanos han salido de forma voluntaria a las calles para ayudar en las tareas de rescate de las zonas más golpeadas por los seísmos. Con picos y palas en mano, en las zonas afectadas no paran de oírse gritos para tratar de encontrar a los desaparecidos. También se han activado redes con ayuda humanitaria para los afectados. La Iglesia católica, por ejemplo, ha pedido ir a los centros de avituallamiento de Caracas y otras ciudades para dar alimentos, material médico, ropa y otros instrumentos de primera necesidad. El Gobierno de Delcy Rodríguez ha informado en su último balance de la situación que hay unas 2.927 familias damnificadas. Muchos de ellos han pasado las horas posteriores al seísmo en las calles porque su casa ha quedado en ruinas o por miedo a nuevas réplicas.


Mensajes en las redes para encontrar familiares desaparecidos
Numerosos venezolanos, muchos de ellos residentes en otros países, tratan de encontrar a sus familiares que se mantienen incomunicados a través de las redes sociales. Proliferan en estas desde hace horas mensajes pidiendo ayuda para encontrar desaparecidos. Sin embargo, la conexión telefónica y el servicio eléctrico han quedado cortados o fallan reiteradamente en algunas de las zonas afectadas por el seísmo. El escenario es de expectación, incertidumbre y miedo: el servicio geológico de Estados Unidos, que monitoriza los movimientos sísmicos en todo el mundo, ha calculado con sus modelos informáticos que la cifra de muertos una vez que se revisen todos los escombros en las zonas afectadas pueda superar los 10.000.

Las autoridades venezolanas han identificado 250 edificios dañados. También ha habido ocho hospitales afectados estructuralmente por las consecuencias del terremoto, algunos de los cuales “han tenido que ser evacuados” por seguridad. Solo en la zona de La Guaira, la costa caribeña al norte de Caracas que ha sido declarada “zona de desastre”, se han derrumbado un centenar de edificios. La presidenta interina ha visitado este jueves la zona, junto con el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el presidente del Parlament, Jorge Rodríguez. Durante las horas previas, se habían producido de madrugada saqueos en algunos comercios de alimentos de la zona, y se han desplegado efectivos de seguridad.
Allí, al norte de Caracas, se encuentra también el aeropuerto de Maiquetía, que es el principal del país y el que da servicio a la capital. La infraestructura ha quedado muy dañada después del doble seísmo y el aeropuerto continúa cerrado. No obstante, otros aeropuertos del país, como el de Valencia, Barquisimeto o Barcelona, se mantienen operativos.

Rescatistas buscan supervivientes entre los escombros / EFE
Una "devastación realmente aterradora"
Estados Unidos han autorizado este jueves transacciones en Venezuela, prohibidas por las sanciones, siempre que estén relacionadas con las tareas de ayuda por los terremotos. Previamente, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció en un comunicado el envío de 100 millones de dólares para la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Venezuela, y otros 50 millones para operar sobre el terreno. De la ONU, el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios Tom Fletcher ha afirmado que la situación en las zonas afectadas es de una "devastación realmente aterradora".
La devastación en el norte de Venezuela se explica por el fenómeno inusual que se ha producido: un doblete sísmico, es decir, dos grandes terremotos de magnitud similar sucesivos en un intervalo de tiempo muy corto. En concreto, se produjeron el miércoles a las 18:05 horas —hacia la medianoche en Catalunya— dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente. El epicentro ha sido en el norte del país latinoamericano, a unos 30 kilómetros al sureste de la ciudad de Yumare, que se sitúa a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas. La afectación se ha registrado en los estados de Miranda, La Guaira, Falcón y Carabobo.