Trump no da tregua. La percepción internacional sobre el turismo en Estados Unidos se ha vuelto más frágil a medida que viajeros de todo el mundo reevalúan sus planes. Según un informe de la BBC, las declaraciones y acciones recientes del presidente Donald Trump han generado inquietud no solo sobre visitar EE. UU., sino también otras destinaciones señaladas por su administración.

El 2026 debía marcar un año excepcional para el turismo norteamericano: la celebración del centenario de la Ruta 66, el 250 aniversario de la independencia y la coorganización de la Copa Mundial de la FIFA habrían debido atraer un flujo intenso de visitantes. Pero desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, múltiples decisiones de política interna y exterior han alimentado la percepción de riesgo entre los potenciales turistas. Medidas como la aplicación de tarifas comerciales, amenazas de anexión de territorios vecinos, detenciones de visitantes extranjeros y expulsiones masivas han contribuido a esta sensación.

El impacto sobre el sector turístico se ha materializado en datos económicos preocupantes. Un informe del World Travel & Tourism Council (WTTC) destaca que los ingresos provenientes de turismo internacional en Estados Unidos podrían haber caído en unos 12.500 millones de dólares en 2025, convirtiendo al país –entre 184 analizados– en el único donde se prevé una reducción en el gasto de visitantes. Muchos viajeros encuestados han manifestado que lo que antes era un viaje aspiracional, ahora se ha convertido en una decisión con connotaciones políticas y una apuesta incierta.

Las acciones internacionales de Trump y sus efectos

Pero la percepción de riesgo no afecta solo a las fronteras norteamericanas. Las primeras semanas de 2026 han sido testigo de acciones internacionales impulsadas por la administración norteamericana –como operaciones militares en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro– y amenazas explícitas contra países como Cuba, Irán, Colombia, México e incluso Groenlandia. Esta coyuntura ha llevado a algunos viajeros a reconsiderar desplazamientos programados. 

En Cuba, agentes del sector turístico han señalado un impacto inmediato en la demanda después de que Trump caracterizara el país como algo "a punto de caer". Los clientes reprograman planes y expresan preocupaciones de seguridad, lo que ha alterado la confianza en las reservas. En cambio, a pesar de las advertencias sobre México y Colombia, operadores especializados no han registrado hasta ahora cambios significativos en sus reservas hacia estos países.

Para destinos como Groenlandia, sin embargo, el aumento de la atención mediática podría tener un lado positivo. Algunos expertos turísticos del norte de Europa sugieren que el foco internacional podría ser utilizado para dar a conocer la cultura, la naturaleza y la historia de la isla, potenciando su perfil turístico a largo plazo.

En cuanto a Irán, responsables del sector de viajes indican que la disminución de visitantes occidentales tiene causas estructurales de larga duración, relacionadas con percepciones y políticas anteriores, más que con las amenazas recientes. Todo ello pone de relieve que, en el turismo internacional, la percepción de riesgo puede ser tan determinante como los hechos reales a la hora de influir en los planes de viaje.