El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su apoyo "total y absoluto" a la reelección del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a solo nueve días de las elecciones legislativas del 27 de octubre. El aval, anunciado el domingo a través de las redes sociales, pone fin a meses de incertidumbre sobre el posicionamiento de Trump, que hasta ahora había evitado implicarse públicamente en la campaña electoral israelí.
En su mensaje, el presidente estadounidense calificó a Netanyahu de "gran primer ministro guerrero" y lo elogió como socio en la confrontación con Irán. Trump también advirtió que, si Teherán no cambiaba rápidamente de comportamiento, Washington acabaría el trabajo militar pendiente. Netanyahu le agradeció el apoyo y reivindicó la cooperación entre ambos países.
El anuncio, sin embargo, llega en un momento delicado para la relación bilateral. Durante los últimos meses, Trump se ha mostrado frustrado por algunas decisiones militares israelíes y por las dificultades para consolidar sus esfuerzos diplomáticos en Oriente Medio. Según la cadena CNN y el medio digital Axios, el presidente estadounidense había reprochado a Netanyahu algunas operaciones en Gaza y en el Líbano que consideraba perjudiciales para sus intentos de conseguir acuerdos de paz.
La guerra con Irán también ha contribuido a deteriorar la relación. Aunque ambos gobiernos presentaron inicialmente la ofensiva conjunta como una muestra de coordinación estratégica, las discrepancias sobre la duración del conflicto y las condiciones del alto el fuego han generado tensiones. Trump ha querido evitar que se extienda la percepción de que Netanyahu arrastra a Washington hacia una guerra prolongada.
Un aval con efectos inciertos
El aval estadounidense llega cuando Netanyahu afronta una campaña difícil. Las encuestas publicadas antes de la votación sitúan al partido Yashar, liderado por el exjefe militar Gadi Eisenkot, en competencia directa con el Likud del primer ministro. Aun así, la fragmentación parlamentaria hace que ninguno de los bloques tenga garantizada la mayoría necesaria para formar gobierno.
El impacto electoral del apoyo de Trump es incierto. El presidente estadounidense ha sido durante años una figura bien valorada por una parte de la derecha israelí y Netanyahu lo ha incorporado a menudo a su estrategia de campaña. Sin embargo, la popularidad de Trump en Israel se ha debilitado a raíz de las discrepancias sobre la guerra con Irán y de las negociaciones para detenerla.
Más allá de las urnas, el gesto también tiene una dimensión geopolítica. Trump reafirma a Netanyahu como socio preferente en la política de presión sobre Irán, en un momento en que la posibilidad de reanudar las hostilidades continúa sobre la mesa. Al mismo tiempo, el aval puede reforzar la imagen del primer ministro como interlocutor indispensable con Washington.
La decisión, por lo tanto, no garantiza una victoria electoral ni resuelve las diferencias entre los dos dirigentes. Pero deja claro que, a pesar de las tensiones de los últimos meses, Trump continúa apostando públicamente por Netanyahu y vincula la continuidad de su liderazgo a la cooperación estratégica entre Israel y Estados Unidos.