El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que podría no prorrogar el alto el fuego con Irán si no se alcanza un acuerdo de paz antes del miércoles, en un conflicto que ya entra en su octava semana. En declaraciones a los periodistas al regresar a la Casa Blanca, Trump ha admitido que todavía no tiene una decisión tomada, pero ha dejado claro que la continuidad de la tregua no está garantizada: “Quizás no lo prorrogaré”. El mandatario republicano ha ido más allá y ha apuntado a una posible reactivación de las operaciones militares si no hay avances diplomáticos: “Quizás no lo prorrogaré. Así que tenemos el bloqueo y, por desgracia, tendremos que volver a lanzar bombas”.
Las declaraciones de Trump se enmarcan en los movimientos diplomáticos de los últimos días para intentar desencallar un acuerdo con Irán, con el estrecho de Ormuz como uno de los puntos centrales de las negociaciones. Esta vía marítima es clave para el transporte global de petróleo y cualquier alteración tiene impacto directo en los mercados energéticos internacionales.
A lo largo de la jornada, el presidente estadounidense ya había avanzado que esperaba una nueva ronda de conversaciones durante el fin de semana con el objetivo de acercar posiciones y cerrar un pacto definitivo. En paralelo, también aseguró que Irán había notificado la apertura total del estrecho, un gesto que podría facilitar el progreso de las negociaciones. En un acto electoral en Arizona, Trump optó por rebajar el tono respecto a las discrepancias con Teherán y sugirió que un acuerdo podría estar más cerca de lo que parecía, intentando transmitir una imagen de avance en las conversaciones. En cuanto a otros focos de la región, el presidente estadounidense quiso marcar distancias y aclaró que el alto el fuego entre Líbano e Israel no depende de la evolución del diálogo con Irán, separando así dos escenarios que, a pesar de coincidir geográficamente, siguen dinámicas diferentes.
El precario alto el fuego en Líbano por los ataques de Israel agota la paciencia de Trump
A pesar del habitual tono grandilocuente de Donald Trump a la hora de hacer anuncios, ha quedado patente la fragilidad del alto el fuego entre Israel y el Líbano impulsado por él mismo. En el momento de la gran revelación, el republicano celebraba un hecho que consideraba prácticamente inédito: que israelíes y libaneses llegaran a un acuerdo, en este caso de 10 días sin ataques, pero también sin la participación de Hezbollah. Sin embargo, en menos de 24 horas ya han aparecido las primeras denuncias de violación de la tregua y al líder de la Casa Blanca se le agota la paciencia. Trump ha ordenado a Israel que no reanude los bombardeos. “Israel ya no bombardeará el Líbano. Estados Unidos se lo prohíben. Ya basta”, ha afirmado el presidente estadounidense en su red social, Truth Social.
A pesar del mensaje de Trump, desde Israel han dejado claro que no tienen intención de hacer concesiones sobre el terreno. El ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, ha asegurado que el ejército mantendrá sus posiciones en “todas las zonas que ha conquistado” en el Líbano y ha reiterado que el objetivo final sigue siendo el desarmamento de Hezbollah. “La maniobra terrestre dentro del Líbano y los ataques contra Hezbollah en todo el país han logrado numerosos avances, pero aún no se han completado”, ha afirmado en un comunicado. En paralelo, el portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Avichai Adrai, ha advertido a los residentes del sur del Líbano que eviten desplazarse hacia el sur del río Litani por motivos de seguridad.