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Tres años después de los ataques de Hamás y de otras milicias palestinas contra Israel, el 7 de octubre continúa marcando profundamente a las dos sociedades. Aquel día, unas 1.200 personas murieron y 251 fueron secuestradas y trasladadas a Gaza, según las autoridades israelíes. La guerra que comenzó después ha dejado más de 74.000 palestinos muertos, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, una cifra que las Naciones Unidas atribuyen a su fuente y que no ha sido verificada íntegramente de manera independiente. 

El trauma de los supervivientes

En Israel, el ataque continúa siendo percibido como el peor fracaso de seguridad de la historia del país. La sociedad reclama saber cómo fue posible que Hamás cruzara la frontera y mantuviera durante horas el control de varias comunidades del sur. Una encuesta del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional israelí (INSS), publicada el pasado mes de septiembre, muestra que el 75% de los israelíes apoya una comisión de investigación estatal sobre el 7 de octubre. El mismo estudio detecta una profunda desconfianza entre la opinión pública y las instituciones políticas y militares.

Nir Oz / Anna Solé Sans

El trauma también continúa presente en los supervivientes de los secuestros. Los últimos rehenes fueron liberados en el marco del acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025, pero muchos todavía sufren las consecuencias psicológicas de la cautividad. Reuters ha recogido este aniversario los testimonios de antiguos rehenes como Emily Damari, Eli Sharabi, Aviva Siegel y Keith Siegel, que intentan reconstruir sus vidas después de semanas o meses de cautiverio.

Gaza, destrozada tres años después

En Gaza, el balance es mucho más devastador. Más de 74.000 personas han muerto desde el inicio de la guerra, según las autoridades sanitarias de la Franja, y una gran parte de las infraestructuras ha quedado destruida o dañada. OCHA —Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios— calcula que el 82% de las estructuras de Gaza han sufrido daños. Incluso después del alto el fuego de octubre de 2025, la violencia no ha desaparecido: las Naciones Unidas registran más de 1.400 muertes palestinas desde la entrada en vigor del acuerdo.

La principal incógnita ahora es qué pasará con Gaza. El plan impulsado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, preveía el desarme de Hamás, una retirada progresiva del ejército israelí, una nueva administración palestina y una fuerza internacional de seguridad. Pero Reuters señala que estos objetivos continúan estancados: Israel mantiene el control de aproximadamente dos tercios de la Franja y rechaza retirar completamente sus fuerzas mientras Hamás no se desarme. El grupo islamista, por su parte, ha mostrado disposición a entregar las armas bajo supervisión internacional, pero condiciona el proceso a la retirada israelí y a la existencia del Estado palestino.

Gaza / EFE

Nili, la unidad que busca a los responsables del 7 de octubre

Israel ha creado una base de datos con miles de personas que, según sus servicios de inteligencia, participaron en el ataque del 7 de octubre. Según The Wall Street Journal, el objetivo es localizarlas para matarlas o detenerlas. La lista incluye a miembros de Hamás y otras personas que habrían cruzado la frontera ese día, aunque no formaran parte formalmente de un grupo armado.

La identificación ha sido coordinada en buena parte por Nili, una unidad conjunta del ejército israelí y el Shin Bet creada específicamente para perseguir a los participantes en el ataque. Según The Times of Israel, sus investigadores han reconstruido los movimientos de los atacantes a partir de vídeos y fotografías del 7 de octubre, reconocimiento facial y comunicaciones interceptadas. Una persona solo se incorporaría a la base de datos cuando hay al menos dos pruebas que la sitúan en los hechos. Así, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirma que unos 4.000 de los 6.000 militantes que Israel calcula que entraron en el país el 7 de octubre ya han sido muertos. De estos, unos 1.200 habrían muerto durante el mismo ataque y unos 2.400 habrían sido eliminados posteriormente, según sus datos. Esto dejaría a unos 2.000 participantes todavía vivos.

Gaza / EFE

Cisjordania, transformada

El conflicto también ha transformado Cisjordania. Según las Naciones Unidas, las autoridades israelíes han avanzado o aprobado este año unas 12.360 viviendas en asentamientos de Cisjordania y han aprobado 34 nuevos asentamientos en una sola decisión gubernamental, la más extensa hasta ahora, según detallaban las Naciones Unidas. La violencia contra los palestinos también ha aumentado. Según datos de OCHA recogidos por la UNRWA, 1.105 palestinos, entre ellos al menos 242 menores, habían muerto en Cisjordania entre el 7 de octubre de 2023 y junio de 2026.

Netanyahu tiene la vista puesta en las elecciones

Todo esto llega en plena precampaña electoral israelí. Las elecciones del 27 de octubre serán las primeras desde el ataque y también un juicio político sobre el primer ministro Benjamin Netanyahu. Una parte de la sociedad lo responsabiliza de los errores que precedieron el 7 de octubre y reclama una investigación independiente; Netanyahu, sin embargo, ha resistido durante años esta demanda.

Netanyahu / EFE

El conflicto ha cambiado Israel y Gaza para siempre. Pero todavía no ha resuelto las preguntas que quedaron abiertas aquel 7 de octubre. Ni quién gobernará Gaza, ni cómo se garantizará la seguridad de Israel, ni si habrá una salida política al conflicto. Y, sobre todo, todavía no hay una respuesta clara a la pregunta más difícil: ¿cómo se puede (re)construir una vida después de tanta destrucción?