Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes y radicales de Donald Trump, ha dado un nuevo salto en su carrera política. El presidente estadounidense lo ha escogido este viernes para sustituir a Susie Wiles al frente del gabinete de la Casa Blanca, una decisión que lo sitúa en el centro del poder presidencial. Arquitecto de la política de deportaciones masivas y del endurecimiento de las fronteras, Miller ha sido también una figura clave en la construcción del discurso político del magnate republicano y uno de los defensores más combativos de su agenda. El nombramiento llega solo cuatro días después de la derrota republicana en las elecciones de medio mandato, en que las políticas migratorias de Washington han recibido un castigo importante en las urnas, especialmente entre el electorado hispano. Lejos de apostar por una moderación de su programa, Trump refuerza el peso de una de las figuras más controvertidas de su entorno, señalada por sus críticos por sus posiciones de extrema derecha.
Nacido en 1985 en Santa Mónica, California, en una familia judía de ideas progresistas, Miller empezó a abrirse camino dentro del Partido Republicano después de graduarse en Ciencias Políticas en la Universidad Duke en 2007. Sus primeros pasos en Washington fueron como asesor de comunicación de la congresista Michele Bachmann y del senador Jeff Sessions, con quien participó activamente en la oposición a las propuestas bipartidistas de reforma migratoria de 2013 y 2014. Aquella etapa marcó su especialización en una de las cuestiones que acabarían definiendo su trayectoria política. El salto definitivo llegaría en 2016, cuando se incorporó a la primera campaña presidencial de Trump y asumió un papel destacado tanto en la redacción de sus discursos como en la definición de sus propuestas políticas.
De la campaña a la Casa Blanca
La victoria de Trump en aquellas presidenciales consolidó a Miller como una pieza clave de su círculo político. Aquel diciembre fue designado asesor político principal de la Casa Blanca y desde allí participó en el diseño de algunas de las políticas migratorias más restrictivas del primer mandato del republicano. Entre estas destacan el veto de entrada en Estados Unidos a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, aprobado en 2017, y la reducción drástica de los programas de acogida de refugiados. Pero el episodio que más marcó su trayectoria llegó en 2018, con la aplicación de la política de "tolerancia cero" en la frontera con México, de la que fue uno de los principales impulsores. La medida comportó la separación de miles de menores migrantes de sus padres después de cruzar irregularmente la frontera.
Su vinculación con el trumpismo se mantuvo incluso después de la derrota electoral del presidente en 2020, cuando cofundó America First Legal, una organización ultraconservadora creada para defender en los tribunales las políticas de su administración. Miller también ha estado vinculado a Project 2025, el plan promovido por la Heritage Foundation para transformar la estructura del gobierno federal y ampliar el poder presidencial, con propuestas que afectan desde la inmigración hasta el funcionamiento de las agencias federales y el aborto. Con el regreso de Trump al poder, la influencia de Miller se ha extendido también a otros ámbitos de la administración, desde la presión sobre las universidades hasta las iniciativas contra los críticos del presidente.
"Stephen ha estado conmigo desde el principio"
Trump ha confiado el cargo de jefe de gabinete a uno de los pocos miembros de su entorno que le han acompañado ininterrumpidamente desde su irrupción en la política, en detrimento de Wiles, veterana estratega republicana de Florida que dirigió su campaña presidencial de 2024 y se convirtió en la primera mujer en ejercer de jefa de gabinete de la Casa Blanca. El presidente no ha aclarado las razones del relevo y se ha limitado a reivindicar la fidelidad de su nuevo hombre fuerte: "Stephen ha estado conmigo desde el principio", ha afirmado, destacando que es uno de sus asesores de máxima confianza. El nombramiento ha provocado una reacción inmediata de la oposición demócrata. Su líder en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha cargado duramente contra Miller, a quien ha calificado de "xenófobo peligroso" y de "extremista que tiene sangre norteamericana en las manos".
Stephen Miller is a dangerous xenophobe and reckless extremist who has American blood on his hands. His presence in government should be eradicated like a malignant tumor. Fire him today.
— Hakeem Jeffries (@RepJeffries) November 6, 2026
